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La hazaña docente de "hacer patria" en una escuela rancho de Malargüe

Esta noticia nace en un paraje, a 32 kilómetros de la ciudad de Malargüe. Allí se encuentra la escuela Hugo Daniel Pierini, con servicio albergue, a la que asisten más de 100 estudiantes. Muchos duermen en ese lugar porque sus hogares están alejados.
Los chicos deben comer en el patio. Foto: Gustavo Yañez
Los chicos deben comer en el patio. Foto: Gustavo Yañez

Esta escuela tiene un SUM (Salón de Usos Múltiples), que se comenzó a construir el año pasado. Juan Agulles, intendente de Malargüe, asumió el compromiso y actualmente debería estar en funcionamiento. Sin embargo, esta obra quedó inconclusa e inhabilitada: paredes de madera rotas, sin piso, techo de pura chapa con agujeros chiquitos, medianos y grandes, son algunas de las características de este lugar.

Como consecuencia, los alumnos no pueden realizar las actividades propias de estos espacios, como gimnasia (durante el invierno), actos en lugares techados, almorzar (comen y toman la merienda al aire libre a pesar de las contingencias climáticas).

Teniendo en cuenta que no tienen un comedor, los estudiantes deben trasladarse casi 100 metros con los cubiertos y las ollas calientes a cuesta para almorzar, "rapidito", en una escuela primaria vecina, Petroleros del Sur. Esta situación se repite todo el año, con sol, lluvia, barro, nieve, hielo, frío.

En lo que respecta a los cursos, en los que los alumnos deben pasar varias horas al día ampliando sus conocimientos, dos de ellos son de material, mientras que otros cuatro son de chapa y madera. Obviamente que en verano el calor hace lo suyo y los cursos son un horno, mientras que en invierno, el efecto freezer deja helado a cualquiera.

El agua, insumo básico en nuestras vidas, no es apta para consumo, porque actualmente se saca de un pozo, pero se debe hacer uno más profundo y cambiar la bomba. Pero este nuevo aparato debe ser abastecido por energía trifásica y hasta ese lugar no llega este servicio, por lo que los directivos deben llevar bidones con agua potable desde la ciudad de Malargüe.



Los baños también son una necesidad, porque para toda la matrícula de alumnos, sólo hay dos baños: uno para mujeres y otro para varones. Así mismo, los pozos sépticos se desbordan y el olor se hace sentir. Cabe destacar que estos pozos están a escasos metros de los hornos en los que se cocina y se ha pedido en reiteradas oportunidades que se solucione este problema.

Según nos informó Esther Cirolía, quien se desempeña como orientadora social en el establecimiento escolar, este año lamentablemente se va a tener que elegir qué alumnos entran a la escuela y quiénes no. “Acá los perjudicados son los chicos, no vamos a tener lugar para poner una silla más".

Marcela Ibañez, integrante de la cooperadora, expresó su desconcierto ante la situación, "no entendemos por qué aquí no ha habido intención política para su construcción, no creo ni en la falta de presupuesto ni en la falta de tiempo o recursos".

Estos "módulos" fueron construidos hace más de 11 años y en teoría, eran provisorios para que asistieran los alumnos, mientras se gestionaba la construcción de un local propio.

Ibañez indicó que se han hecho notas a todos los gobernadores en esta última década, incluso al mismo malargüino Celso Jaque, pasado gobernador de la provincia. "Él conocía toda la situación de esta escuela rancho y no hizo nada, y ahora si se hace una licitación, hay que esperar unos cinco años más".


Un párrafo aparte es para los docentes, que a pesar de la situación y del contexto siguen con su tarea de educar y "hacen patria", aunque el mástil no tenga una bandera flameando, porque este establecimiento también carece de esta insignia.

Los padres, los alumnos de la escuela Hugo Pierini, como así también los docentes, integrantes de la cooperadora y la comunidad malargüina en general se sienten indignados ante esta situación que ya es insostenible. Ya han pasado más de 11 años y la promesa de los últimos gobiernos provinciales aún no aparece. Pareciera ser que las soluciones se demoran en llegar más de lo normal al departamento más austral de la provincia.