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Cientos de familias atrapadas por un conflicto entre jueces

Desde el Poder Judicial informaron que las causas pendientes en este juzgado no han sufrido ningún retraso pese a la ausencia de la jueza María Cecilia Zavattieri de Olascoaga, más allá del propio generado durante la última feria. Sin embargo, las proporciones del conflicto amenazan el normal desenvolvimiento de la Justicia.
Demasiados aspectos desfavorables hacen inviable la defensa de la magistrada.
Demasiados aspectos desfavorables hacen inviable la defensa de la magistrada.

Un ambiente tenso se puede sentir por los pasillos y escaleras del Juzgado de Minoridad y Familia, tras la prolongada ausencia de, María Cecilia Zavattieri de Olascoaga, quien permanece de licencia desde el mes de noviembre. Fuentes oficiales desmintieron cualquier tipo de paralización en el tratamiento de las causas y achacaron las demoras al normal atraso, producto del reciente regreso de la feria judicial. Sin embargo, no son pocos los que ven en el carácter de la la titular del tercer Juzgado de Menores un escollo para el óptimo funcionamiento de este sector sensible de la Justicia.

Todos los ambientes laborales son complicados, sin embargo, lo que se vive en el tribunal excede por mucho lo considerado como normal o soportable. Los correctos empleados judiciales se abstienen a la hora de hacer cualquier tipo de comentario, ya sea a favor o en contra de la magistrada.

Acostumbrados a expresarse en lenguaje legal, quienes se animan a decir algo dentro del recinto, se refieren a ella como quién describe un semáforo: cambiante, cíclica y autoritaria.

Otros, fuera de Tribunales de Familia durante la hora del descanso y escondidos tras las portadas de revistas del corazón que se exhiben en los kioscos de revistas de la calle Mitre, aseguran que el rostro de "la doctora" cambia de acuerdo a la cercanía de la luz de su oficina y se cuidan de tratarla lo menos posible. Represalias, castigos, escándalos y gritos frente a subalternos constituyen el pan de cada día cuando está de turno.

Contenida por un núcleo reducido y de difícil acceso, la jueza ha cosechado una serie de enemistades que no se agotan en el personal de medianas o bajas categorías. Son los propios jueces, sus pares, los que la rechazan. Las razones no son pocas y la acumulación de puntos en  contra la condujeron a ocupar esta posición de defensiva desde la unánime aprobación del pedido de Jury en su contra el 15 de septiembre de 2011.

Las razones son muchas y de conocimiento público: fojas arrancadas en los expedientes judiciales, cambio de resoluciones, cambio de fechas en el sistema informático para obtener competencia en determinadas causas, calificación defectuosa en trámites, demoras en actuaciones y hasta sanciones al personal del juzgado. Son tantas y reiteradas que el resto de los jueces "ya están cansados de cubrirla" antes los denuncias que llegan en su contra.

Justamente este último punto es el determinante. De acuerdo al termómetro judicial, el hecho de que el pedido de destitución sea promovido por sus mismos pares, hace que su situación sea más grave y con menos probabilidades de ser superada. Lo que abre una serie de ataques y contraataques de cada uno de los bandos. Incluso, en los pasillos se dice que la última licencia tomada por Zavattieri de Olascoaga sería una represalia de la magistrada por el pedido de Jury, y en la que aprovechó para ver a una de sus hijas que vive en Estados Unidos.

Más allá de los relatos y las confesiones de café, lo que preocupa no es el grado de agresiones que se perpetran entre jueces. Lo importante no pasa por si se logra o no la destitución de la jueza, algo que implica un tiempo bastante prolongado. Sino que lo que tiene más valor para la sociedad, es el hecho de que en ese intercambio de fuego entre sectores rivales terminan perjudicados los "justiciables". Decenas de familias en crisis, niños en situaciones de maltratos, mujeres víctimas de la violencia de géneros, hijos rehenes de procesos judiciales que no parecen tener fin, todos conforman los daños colaterales de estos vicios del sistema judicial.

Horacio Yacante, en twitter @horayacante