Los cambios de Peter Jackson que Tolkien no soportaría
Peter Jackson fue elogiado por su adaptación al cine de la trilogía de El Señor de los Anillos. Y con el estreno de El Hobbit: un viaje inesperado, la historia se repite. Pero, ¿qué habría dicho John Ronald Reuel Tolkien sobre esta nueva película?
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-El Balrog nunca habla ni emite ningún sonido verbal en absoluto. Sobre todo, no ríe ni se mofa.... Puede que Z piense que sabe más de los Balrogs que yo, pero no puede esperar que esté de acuerdo con él.
-Por favor, ¿ha de conceder Z algún respeto a mi texto, cuando menos a las descripciones que son evidentemente fundamentales para el tono general y el estilo de mi libro?
-(...) espero seriamente que al asignarles el habla a los personajes, queden representados como yo lo he hecho; en estilo y sentimiento. La perversión de los personajes me enfadaría más (como me enfada ya por lo que he visto en los esbozos) que el deterioro de la trama y el paisaje.
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Los cambios de Peter Jackson en El Hobbit
Esto último es importante porque Peter Jackson, al igual que hizo en El Señor de los Anillos, ha introducido en El Hobbit cambios notables en los numerosos personajes, tanto a nivel físico como de carácter. A continuación van algunas modificaciones que difícilmente habría aceptado Tolkien de la película, sin revelar nada importante del film.
En la caracterización de los 13 enanos, casi tan protagonistas de El Hobbit como Bilbo Bolsón, el director neozelandés se ha tomado muchas licencias porque trasladar físicamente a los enanos como aparecen en el libro parecía poco viable. Han de poder diferenciarse por algo más que el color de las barbas, el tamaño y forma de sus narices o los capuchones que llevan. Sin embargo, algunos enanos le han quedado poco enanos a Peter Jackson según la visión de Tolkien.
Kili parece más un elfo bajito casi sin barba y guapo para lo que debería ser un miembro del pueblo de Durin. Otros enanos como Ori o Bofur también tienen muy poca barba para los estándares del escritor británico, que hasta describía a las enanas como barbudas (difíciles de distinguir de los varones). Bifur, por su parte, tiene un trozo de hacha de un orco incrustado en la frente.
Pero si los cambios físicos son en algunos casos notables, más lo son algunos cambios en la forma de comportarse, nuevamente como intento de Peter Jackson para dar una identidad individual a cada enano. De esta forma, el enano Bifur se comunica sólo por gruñidos y gestos porque tiene problemas para hablar por culpa del hacha clavada en su frente. También se vuelve agresivo de vez en cuando.
De Nori, otro de los enanos, la información remitida dice esto: “Nadie sabe con certeza a qué se dedica Nori la mayor parte del tiempo, pero lo que sí es seguro es que probablemente se trate de algo turbio y, seguramente, ilegal”. Nada de eso aparece en el libro, por supuesto, ni de la sordera de Óin. Tampoco aparece el carácter excéntrico y olvidadizo del mago Radagast, personaje que seguro dará pie a largas discusiones entre los fans de la obra escrita.
Peter Jackson ha inventado personajes como la elfa Tauriel, que saldrá en la segunda película, El Hobbit: la desolación de Smaug. También a algunos guerreros orcos como se ha podido comprobar en el ‘merchandising’ que ya se vende de las películas. Ejemplos de los muchos cambios que ha metido el director porque para convertir un libro de poco más de 300 páginas en tres películas, por mucho que añada datos de El Señor de los Anillos y sus Apéndices, ha tenido que tomarse muchas licencias, escribe Ramírez Orsikowsky en su nota que podés terminar de leer en lainformacion.com.



