Se recupera la nena que fue atacada por perros
Las noticias sobre perros que atacan a personas suelen conmocionarnos, tal fue el caso de lo que sucedió el 14 de julio en San Rafael, cuando dos perros Rottweiler se avalanzaron y atacaron a una pequeña niña, que de no mediar la intervención de su madre, se habría encontrado lamentando la pérdida de su hija en las fauces de esos feroces canes.
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Para recordar lo sucedido
La familia de Luz, vive en Adolfo Calle al 3500 aproximadamente, y aquella tarde la niña se encontraba jugando en el exterior de su casa y otra niña vecina la invita a ir a jugar a su casa. Luz pidió permiso a su madre que no la dejó ir, pero no hizo caso de su madre y desde la casa contigua le abrieron en portón para que ingresara, una vez en el patio de la casa contigua, mientras jugaba con sus vecinos, fue atacada por los perros guardianes raza Rottweiler, principalmente por una perra de esa raza.
Su madre al escuchar los gritos sale y se desespera al ver tan macabro cuadro, y cómo el can arrastraba y mordía a su pequeña, por lo que tuvo que dar toda una vuelta prácticamente de para ingresar a la casa y poder sacarle la niña a los perros, ante la negativa de hacerlo, por parte de la niñera atemorizada de los animales, que se encontraba a cargo de los niños vecinos, según relata la madre de Luz. Esta reacción le valió que los perros la mordieran a ella, pero en su arrebato de madre nada le importó y pudo rescatarla.
Gracias a la colaboración de una vecina, pudo trasladarla al Hospital Schestakow donde fue sometida a diversas intervenciones quirúrgicas durante más de 3 horas, ya que presentaba lesiones, con desgarros, mordeduras en diversas partes de su pecho, espalda, piernas, cercanas a su cuello y la quebradura de su clavícula derecha.
Si vale decir que hay algo para rescatar de esa traumática experiencia, es que Luz durante su estadía en el Hospital, pasó a ser la mimada del nosocomio, por ello es que su madre aún hoy agradece el trato y cuidado que tuvieron para con su hija, tanto de los médicos como de las enfermeras que la cuidaron y atendieron.
Pero sin dudas que las marcas quedarán, las de las cicatrices y esas que no se ven, pero que son imborrables en la mente de quien le toca padecer algo así. Por eso, la niña vive en tratamiento, tanto de sus heridas físicas, como psicológico. La gran preocupación de su madre. Porque ella quiere que cuando llegue el verano su nena no tenga vergüenza de usar su malla y sepa sobreponerse a la infaltable crueldad de quienes puedan burlarse de su afección. Pero dejando de lado ese aspecto banal si se quiere, su madre quiere que se desarrolle con normalidad, cosa que aún está en duda, porque su costado derecho del pecho es de los más afectados y habrá que esperar su evolución, que se transforma en incertidumbre sobre el correcto desarrollo de su mama, cuando tenga el crecimiento hormonal, sin mencionar las incapacidades que le podría generar, ya que todavía al día de hoy no puede mover totalmente su brazo. Principalmente su madre quisiera borrar toda secuela dentro de las posibilidades.
Fuente Mediamza.com