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Estética íntima: belleza y placer garantizados
La demanda de tratamientos de la llamada medicina estética íntima crece, terminando no sólo son insatisfacciones físicas, sino que muchos de ellos dan respuesta a problemas funcionales que dificultan la vida sexual. Todas las alternativas.
La última tendencia en medicina estética es el llamado rejuvenecimiento vaginal -o, en términos más abarcativos, la ginecoestética-, que busca desandar el paso de los años y de los partos en el aparato genital femenino, así como también resolver algunos problemas funcionales que puedan estar obstaculizando la vida sexual.
Esta es una nueva tendencia que surge de la propia demanda de las pacientes, que comenzó en los Estados Unidos y en Europa, y que ahora se está desarrollando en la Argentina.
Pero a diferencia de las pacientes que visitan el consultorio del especialista en medicina estética, la edad de quienes recurren al rejuvenecimiento vaginal es sensiblemente menor: se trata de mujeres que consultan a veces a partir del primer parto, mujeres que pueden tener 25 años, aunque en la mayoría de los casos la edad oscila entre los 35 y los 45 años.
El rejuvenecimiento vaginal es una técnica que ganó popularidad (según la Academia Norteamericana de Cirugía Cosmética, las cirugías de estética genital son las que más aumentaron durante el último año) en parte debido a la difusión de personalidades del espectáculo que se habían sometido a ella.
Pero la ginecostética no se agota en este procedimiento.
Atiende a pacientes desde los 18 años, pero también tenemos pacientes de hasta 65 o 70 años, que a partir de la menopausia tienen problemas de sequedad vaginal, lo que causa dolor durante las relaciones.
Algo más que rejuvenecer
La lista de procedimientos que abarca la ginecoestética es amplia, e incluye desde tratamientos mínimamente invasivos hasta cirugías como el ya mencionado rejuvenecimiento vaginal. Los más sencillos son la infiltración con ácido hialurónico del punto G, para permitir más satisfacción durante la relación, o de los labios mayores y menores de la vagina, para devolverles la turgencia que pudo haberse perdido.
El ácido hialurónico que se emplea para “amplificar” el punto G es el mismo que se utiliza en estética facial para rellenar pómulos.
Uno de los procedimientos más novedosos es el uso del plasma rico en plaquetas para el tratamiento de la sequedad vaginal. Se obtiene a partir de la misma sangre de la paciente, que es filtrada para aumentar la concentración de plaquetas, que, aplicadas dentro de la mucosa vaginal, estimulan la secreción de ácido hialurónico, colágeno y elastina, lo que mejora la lubricación del canal vaginal y evita el dolor durante la relación.
Estas técnicas evolucionaron y mejoraron mucho en los últimos tres años, que fue cuando se comenzaron a usar. Y lo que queda claro es que se trata de una tendencia que nace de la demanda de las pacientes y que en los próximos años se va a desarrollar mucho más.
Es de destacar que este tipo de tratamientos, surgieron de la demanda de las pacientes, no sólo bajo una mirada estética pura, ya que muchas de ellas concurren a la consulta por otros motivos, y al momento del examen físico o en el interrogatorio acerca de ciclo menstrual, etc. es donde hacen referencia a las secuelas post parto, sequedad vaginal, prurito, dolor durante el acto sexual.
En el caso del tratamiento estético no quirúrgico, la paciente retoma a su vida normal el mismo día de la aplicación, con las recomendaciones generales para cada caso en particular, y las medidas de higiene necesarias en estos casos.
Fuente: Saludable.Infobae
Atiende a pacientes desde los 18 años, pero también tenemos pacientes de hasta 65 o 70 años, que a partir de la menopausia tienen problemas de sequedad vaginal, lo que causa dolor durante las relaciones.
Algo más que rejuvenecer
La lista de procedimientos que abarca la ginecoestética es amplia, e incluye desde tratamientos mínimamente invasivos hasta cirugías como el ya mencionado rejuvenecimiento vaginal. Los más sencillos son la infiltración con ácido hialurónico del punto G, para permitir más satisfacción durante la relación, o de los labios mayores y menores de la vagina, para devolverles la turgencia que pudo haberse perdido.
El ácido hialurónico que se emplea para “amplificar” el punto G es el mismo que se utiliza en estética facial para rellenar pómulos.
Uno de los procedimientos más novedosos es el uso del plasma rico en plaquetas para el tratamiento de la sequedad vaginal. Se obtiene a partir de la misma sangre de la paciente, que es filtrada para aumentar la concentración de plaquetas, que, aplicadas dentro de la mucosa vaginal, estimulan la secreción de ácido hialurónico, colágeno y elastina, lo que mejora la lubricación del canal vaginal y evita el dolor durante la relación.
Estas técnicas evolucionaron y mejoraron mucho en los últimos tres años, que fue cuando se comenzaron a usar. Y lo que queda claro es que se trata de una tendencia que nace de la demanda de las pacientes y que en los próximos años se va a desarrollar mucho más.
Es de destacar que este tipo de tratamientos, surgieron de la demanda de las pacientes, no sólo bajo una mirada estética pura, ya que muchas de ellas concurren a la consulta por otros motivos, y al momento del examen físico o en el interrogatorio acerca de ciclo menstrual, etc. es donde hacen referencia a las secuelas post parto, sequedad vaginal, prurito, dolor durante el acto sexual.
En el caso del tratamiento estético no quirúrgico, la paciente retoma a su vida normal el mismo día de la aplicación, con las recomendaciones generales para cada caso en particular, y las medidas de higiene necesarias en estos casos.
Fuente: Saludable.Infobae