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Disfunción sexual: cuando la pareja no logra consumar

Especialistas aseguran que uno de cada cuatro hombres la padecen que muchas veces ellos no quieren reconocer que el problema existe. Este es el caso de dos mujeres cuyos casos alarman tanto a hombres como a mujeres. Una respuesta científica para quienes desconocen la salida.
Foto: web
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Las parejas cada vez parecen estar más presionadas, el trabajo, los hijos, los gastos corrientes, tratar de ser feliz, pero además, la intimidad. Aunque no lo sepamos, muchas de estas parejas que parecen llevarse muy bien a simple vista, tienen graves problemas en la intimidad que se traducen luego en distintos tipos de disfunciones sexuales que pocas veces se animan a consultar o simplemente no saben a dónde recurrir o con quién hablarlo profesionalmente.

Para llevar adelante este informe sobre esta temática tomamos como ejemplo dos casos reales en Mendoza, que podría ser la realidad de muchos, con situaciones más o menos extremas.





Caso número 1: “Me casé virgen, y ahí me enteré que mi a mi esposo no le funcionaba (no tenía erecciones), buscamos alternativas, pero la verdad es que nunca me dijo que tenía este problema antes de casarnos y yo no supe qué hacer. Quise separarme, quise dejarlo, pero no me dejaron tampoco ni mi madre, mi suegra. Yo tampoco tuve las fuerzas suficientes para poder tomar una decisión".

"Los años pasaron, hicimos muchas consultas, nada tuvo resultados. Por inseminación artificial tuvimos a nuestros hijos, dos. Él me dijo que me daría la libertad de actuar en mi vida, pero que no lo alejara de los chicos. Los años pasaron y yo estoy bien, aunque no conozco otra forma de vida”.


Caso número 2: Esta segunda historia es sobre una mujer cuya vida era perfecta, trabajo, hijos, esposo y excelente amante. Los años maritales pasaron con los consiguientes altibajos, hasta que un día el sexo se terminó, no había terceros en discusión, no faltaba el amor, no había problemas aparentes, en el camino. Sólo se terminó. A pesar del diálogo en  la pareja, él no se animaba a tomar una decisión y hacer una consulta médica, ni tampoco quería optar con ayudas como el Viagra, simplemente el tiempo pasó y nada pasó.

Estos casos, son  historias de dos mendocinas, o más bien de tantos hombres y mujeres mendocinos que  padecen estos problemas, difíciles de hablar, difíciles de encontrarle una solución, a veces temas tabú, de los cuales no se habla y no se animan a confesarlo.

 Y suceden, aunque no los veamos, muchos de quienes están cerca nuestro tienen estas dificultades, en los últimos años se ha convertido en una consulta frecuente ante los especialistas, porque la gente está más informada al respecto y además ha perdido la vergüenza que rodea al tema de la sexualidad. Durante años se padeció en silencio y aún encontramos parejas que la sufren.

Algunos lo califican como disfunción sexual, porque es  la dificultad, durante cualquier etapa del acto sexual (que incluye deseo, excitación, orgasmo y resolución) que evita al individuo o pareja el disfrute de la actividad sexual.

Es una situación común en un 15 a 25% en los hombres de más de 65 años; otros estudios aseguran que es común en el 59% de los hombres que tienen entre 18 y  79 años de edad.
 
Como afrontar una disfunción eréctil




Causas probables

Las causas que producen esta situación son de origen diverso y es un análisis que cada hombre en particular podrá realizarlo.

Para enumerarlas podemos mencionar las siguientes causas:

Emocionales: problemas interpersonales con la pareja, falta de comunicación, de confianza, o psicológicos como depresión, miedos y culpa, traumas, etcétera.

Físicos:  como drogas (alcohol, nicotina, narcóticos, estimulantes, antihipertensivos, antihistamínicos yalgunos medicamentos psicoterapéuticos), lesiones de espalda, hiperplasia prostática benigna, problemas de riego sanguíneo, daños nerviosos (como heridas en la médula espinal), diversas enfermedades (neuropatía diabética, esclerosis múltiple, tumores y, raramente, sífilis terciaria), fallos en varios sistemas orgánicos (como el corazón y los pulmones), desórdenes endocrinos (problemas en tiroides, pituitaria o glándula suprarrenal), deficiencias hormonales (déficit de testosterona, estrógeno o andrógenos) y algunas enfermedades congénitas.

Habla una especialista sobre este tema

Alejandrina Román de Giro, sexóloga y especialista en estos temas  analizó estos casos y dio su postura:

Sobre el primer caso dijo:

"Se llama matrimonio no consumado o matrimonios en blanco, es un problema de a dos, ya que son parejas que se llevan muy bien pero no pueden consumar a veces por dificultades en ella en la penetración o en él por falta de erección o eyaculación precoz. Se dan por tener una educación  en la infancia muy represora o religiosa, o situación de abuso no tratado terapéuticamente. Se debe tratar en terapia psicosexológica con un profesional entrenado en el tema y en pareja. Si no se trata puede rigidizarse el síntoma y terminar en un BDS bajo deseo sexual o en una fobia”.

Sobre el segundo caso dijo:

“Hay alternativas para una sexualidad satisfactoria aún sin erección del compañero.
Necesitan terapia ambos para ampliar su cabeza y sus estrategias de abordaje de la sexualidad y no poner en riesgo la pareja. La terapia debe ser de enfoque psico-sexológica. El pronóstico si no lo abordan es el mismo que el caso anterior”.

La educación sexual en cualquiera de los casos que una pareja tenga es de vital importancia, si no ha sido suficiente el conocimiento durante la etapa de crecimiento, la consulta a un profesional siempre es positiva, no sólo para conocer los riesgos de enfermedades es importante esta educación, sino también para la maduración de la pareja a lo largo de su historia de vida juntos.

 

 
 
 
 
 
 
Lic. Viviana García Sotelo
Twitter @vgarciasotelo