Objetos de diseño: romper con lo convencional y lo funcional
No hace mucho tiempo atrás, visitar y comprar en una tienda de verdaderos objetos de diseño era un actividad que para el mendocino quedaba relegada al momento en que salía de viaje. Buenos Aires u otras ciudades importantes del mundo eran los únicos puntos donde estos productos resultaban atracciones indiscutidas y muy preciados.
Hoy, el hábito de ese consumo ha hecho que este rubro crezca en la provincia y que “realmente se note en serio”, como dijo Gisela Vázquez, propietaria de Sindecoro. “Actualmente podemos ofrecerle al mendocino la posibilidad de que consuma acá mismo la tendencia que sigue en cuanto a objetos, decoración y ambientación para su casa”, agregó Gastón Funes –de Reina Batata-.
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Copas de espumantes: clásicas, llamativas, originales.
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MDZ visitó tres locales comerciales que, desde sus incios (recientes), hacen furor entre sus clientes y son precursores en su propuesta: Reina Batata (Arístides Villanueva 168, Ciudad), Sindecoro Objetos (9 de Julio 191, Barrio Bombal) y Haus Fun (Mendoza Plaza Shopping).
Pensar en el cliente. Definir el perfil del potencial cliente es imprescindible a la hora de imaginar un comercio. Y en esta premisa, se basaron los jóvenes emprendedores –Gisela Vázquez, Rodrigo Mutt y Gastón Funes- para montar sus locales.
Los tres coincidieron en que el mendocino es “copado” y que “son ellos el motor que te empuja a innovar y a arriesgar con productos más osados”, explica Funes. “Si bien, inicialmente, las mujeres de todas las edades son las primeras en sentirse cautivadas por la propuesta, el público masculino también se anima a acercarse y cada vez más los varones se inclinan a comprar objetos con diseño –billeteras, llaveros o elementos para poner un touch divertido en el escritorio-“, agrega Mutt.
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El rincón chino de Reina Batata.
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Lo interesante es que, al parecer, es una movida contagiosa y cada vez, más gente está empezando a prestar atención y a apreciar y valorar el diseño en muchos de sus aspectos.
"Creo que cuando, en décadas anteriores, la consigna era integrarnos coincidiendo, cuadrando, pareciéndonos… ahora la idea es integrarnos en la diferencia. Todos queremos ser originales, distintos y la idea es la heterogeneidad”, concluye Vázquez.
¿Qué consume el mendocino en estas tiendas? Es cierto (y en esto, también coinciden los tres propietarios): el mendocino necesita comprar cosas que crea que son necesarias. Pero justamente, “el giro del diseño logra lo contrario y con los productos que no son de primera necesidad, la gente se suelta, se anima y ya no busca lo meramente funcional”, afirma Gastón Funes.
Y Rodrigo Mutt completa: “muchos de los asiduos clientes de la tienda son personas que paseaban por el centro comercial y que, sin intenciones de específicamente comprar algo, se enamoraron de sus productos".
Ahora sí, “quienes están más interesados en el diseño sí apuntan a los productos más innovadores y sofisticados que normalmente son los más caros y que no necesariamente son los más funcionales”, remata Gisela y agrega: “compran muchos accesorios de escritorio, productos de ecocuero, chapas e imanes.
La consigna es simple: “romper con lo convencional y dejar que la gente comience a explorar entre productos que le gustaría tener. Me arriesgo a traer cosas nuevas porque el público encuentra todo un desafío al entrar acá”, confirma Gastón, quien al igual que sus colegas, es parte del staff de vendedores de su negocio, por lo tanto, conoce bien al cliente.
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Budas de variados colores y tamaños, una atracción.
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Precios accesibles, regalos ideales. El abanico de productos de estas tiendas es variadísimo. ¡Encontrás de todo! Eso sí: “con la mejor calidad”, se apresuran a aclarar.
Las fotos bien demuestran la amplia gama de objetos: para uso propio, para regalar, para admirar. Objetos que van desde los 25 a 60 pesos para hacer un regalo de cumpleaños, accesorios desde 15 pesos y por supuesto, se pueden encontrar productos más costosos, pero originales y muy requeridos.
“El público en general se inclina por los más prácticos y vistosos, aunque más económicos. La cuenta es muy sencilla. En Sindecoro tenemos una variedad amplísima de productos que van desde los $8 hasta los $200, con un promedio de $60. Entonces, podés resolver cualquier regalo y la gente se va feliz porque encima se lleva algo súper original y cool”, comenta Gisela.
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Muy cool, teléfonos para extravagantes.
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Gastón Funes, más osado en sus elecciones, asegura que vende todo lo que ofrece: desde biombos que trajo de New York, obras de arte, productos gourmets, hasta máquinas de café para el hogar.
“Claro que el rincón chino, las cosas básicas para el hogar, artículos de librerías y el bazar son los espacios más visitados y los productos que más se vuelan”, comenta Gastón.
Macetas decoradas con lanas y telas. |
Objetos de diseño, tendencia que se reafirma. “Este negocio es jugártela permanentemente”, comienza Gastón y continúa: lo bueno es que la gente vuelve”; algo que apoya Gisela con un dato más exacto: “ el 99% de las veces, el cliente regresa”.
Y esto, justamente afianza la tendencia del crecimiento de este rubro. “A mí me divierte que la totalidad de los artículos que ofrece Haus Fun, en mayor o menor medida, sorprenda a los visitantes. Pienso que acá se entra por curiosidad, se lo recorre descubriendo en libertad –la gente puede mirar, tocar, reírse, preguntar- y se lo deja con una sonrisa y ganas de volver para encontrar nuevas cosas. La consigna que late en nosotros es tener diseño e innovación permanente”, finaliza Rodrigo.
“Los objetos de diseño hacen que un momento sea especial y poder vincular la parte útil con la innecesaria de cualquier producto es extraordinario”, afirman los entrevistados, precursores, todos, en la instalación de este tipo de casas de comercio. De hecho, algunos de ellos ya piensa en una segunda sucursal en otro punto de la provincia.
Colaboración periodística: Federico Croce.

