Se levantó la toma de la terminal de Mendoza, pero el conflicto gremial sigue
Celso Jaque intervino para que se realice una reunión en el Ministerio de Trabajo la semana próxima, ante lo cual el gremio de los choferes de Mendoza aceptó liberar los accesos de la estación. El Gobierno provincial reconoció que anoche hubo violencia entre afiliados de los sindicatos de choferes en pugna.
Se levantó la toma del Sipemom en la terminal ómnibus de Mendoza y comienzan a normalizarse los servicios de la estación y de todas las líneas, incluso las salidas de la empresa Cata, que es el centro del problema y ayer no pudo salir.
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Según el ministro de Gobierno, Félix González, esto fue posible gracias a una gestión del gobernador Celso Jaque, quien llamó a los ministros Florencio Randazzo (Interior) y Carlos Tomada (Trabajo) para buscar la intervención nacional en el conflicto. Gracias a esto, el martes se realizará una reunión en Trabajo "para ver si la UTA baja decibeles en Buenos Aires", explicó el director de Vías y Medios de Transporte, Diego Martínez Palau.
La fiscal especial Claudia Ríos también intervino en el problema. Realizó en horas de la tarde actuaciones y tomó declaraciones a dirigentes de Sipemon, entre ellos a su titular, Rodolfo Calcagni. Sin embargo, mantuvo silencio respecto de cómo seguirá la causa.
Lo cierto es que todos los presentes en el sector de la terminal donde se destrabó la toma de la terminal (salvo Calcagni, que evitó dar declaraciones a MDZ) coincidieron en que el problema es netamente de índole gremial entre el sindicato de personal de micros y ómnibus de la provincia (Sipemom) y la Unión Tranviarios Automor (UTA).
Los dos gremios se están peleando por la posesión de los afiliados. Al parecer, la mecha la encendió UTA al exigir que las oficinas comerciales de las empresas mendocinas estén en Buenos Aires, lo cual forzaría el pase del personal de Sipemom al gremio nacional. Y esta perdida el Sipemom (cuyo titular es jefe de la CGT en Mendoza) no está dispuesto a tolerarlo.
En medio de este tironeo, UTA tomó la decisión de impedir la salida de Mendoza y otras provincias (Córdoba y Capital Federal, entre ellas) de colectivos de Cata y la represalia de Sipemom fue la toma de la terminal mendocina, lo cual generalizó el problema.
En el ojo de la tormenta quedó entonces la empresa mendocina Cata, que por la medida de UTA no pudo mover un solo micro desde ayer. "El gobierno provincial acompaña a los empresarios en este conflicto", aclaró Palau esta tarde, aunque también es una realidad que hubo más palos oficiales para el gremio nacional que para el que conduce Calcagni, un dirigente del oficialismo provincial.
Por supuesto que el que pagó los platos rotos de todo este enredo fue el pasajero de colectivo que pretendía partir desde la terminal de Mendoza. La mayoría consiguió abordar los servicios fuera de la estación, pero los que viajaban por Cata directamente no pudieron partir.
Incluso un grupo de chicos que tenía pasajes para viajar a Malargüe en un micro que finalmente no salió tuvo que pasar la noche en un colectivo parado al que le permitieron subir los dirigentes de Sipemom.
También hubo preocupación por situaciones tensas que se produjeron en la terminal entre los dos gremios. "Anoche hubo un par de escaramuzas, a eso de la una de la mañana. Gente de la UTA le pegó a un gendarme y del Sipemom salieron a defenderlo. La situación estaba muy tensa", explicó Palau, más tranquilo por el desenlace.
En medio de este tironeo, UTA tomó la decisión de impedir la salida de Mendoza y otras provincias (Córdoba y Capital Federal, entre ellas) de colectivos de Cata y la represalia de Sipemom fue la toma de la terminal mendocina, lo cual generalizó el problema.
En el ojo de la tormenta quedó entonces la empresa mendocina Cata, que por la medida de UTA no pudo mover un solo micro desde ayer. "El gobierno provincial acompaña a los empresarios en este conflicto", aclaró Palau esta tarde, aunque también es una realidad que hubo más palos oficiales para el gremio nacional que para el que conduce Calcagni, un dirigente del oficialismo provincial.
Por supuesto que el que pagó los platos rotos de todo este enredo fue el pasajero de colectivo que pretendía partir desde la terminal de Mendoza. La mayoría consiguió abordar los servicios fuera de la estación, pero los que viajaban por Cata directamente no pudieron partir.
Incluso un grupo de chicos que tenía pasajes para viajar a Malargüe en un micro que finalmente no salió tuvo que pasar la noche en un colectivo parado al que le permitieron subir los dirigentes de Sipemom.
También hubo preocupación por situaciones tensas que se produjeron en la terminal entre los dos gremios. "Anoche hubo un par de escaramuzas, a eso de la una de la mañana. Gente de la UTA le pegó a un gendarme y del Sipemom salieron a defenderlo. La situación estaba muy tensa", explicó Palau, más tranquilo por el desenlace.

