Carta de una madre a otra
El amor sin límites de una madre hacia sus hijos, la preocupación por el bienestar de ellos, son parte de las cosas que aprendemos las madres en nuestra vida.
Lo empecé descubrir con un grito, el de un bebé que respiró por primera vez. Desde ese día las noches sin dormir fueron muchas, los sobresaltos por las fiebres, los primeros pasos. Enseñar a comer, contar cuentitos, historias y las eternas caminatas en la plaza.
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Las tardes, a la salida del colegio se convirtieron en una rutina, de pronto volví a sumar, a restar, a dividir a calcular la raíz cuadrada, a dibujar, a memorizar, a cortar figuras y buscar palabras en los diarios para recortar y pegar.
Los años pasaron, las salidas nocturnas con los amigos hasta la mañana, otra vez los sobresaltos y las noches sin dormir.
Y un día creció ese bebé, ya no necesitaba de mis sobresaltos, ni de mi mano para caminar, ni de mis sumas o restas ni de mis dibujos. Pero lloré porque extrañaba esas cosas, ese día empecé a entender, terminé de descubrir lo que vos, mamá, tantas veces me habías repetido cuando era niña. Terminé de entender porqué te preocupabas tanto por mis tareas en la escuela, por mis salidas y porqué dejabas tantas noches sin dormir esperando a que llegara.
Quiero contártelo porque me gustaría que supieras que por fin lo entendí, supe lo que es el amor sin límites de una madre a un hijo, supe porqué siempre vamos a estar dispuestas a dar la vida por ellos, y por fin puedo decirte gracias, aunque la palabra no dice todo lo que realmente siento pero tiene la inmensidad de estar cargada con mucha emoción.
Feliz Día mami, aunque ya no puedas escucharlo.
Los años pasaron, las salidas nocturnas con los amigos hasta la mañana, otra vez los sobresaltos y las noches sin dormir.
Y un día creció ese bebé, ya no necesitaba de mis sobresaltos, ni de mi mano para caminar, ni de mis sumas o restas ni de mis dibujos. Pero lloré porque extrañaba esas cosas, ese día empecé a entender, terminé de descubrir lo que vos, mamá, tantas veces me habías repetido cuando era niña. Terminé de entender porqué te preocupabas tanto por mis tareas en la escuela, por mis salidas y porqué dejabas tantas noches sin dormir esperando a que llegara.
Quiero contártelo porque me gustaría que supieras que por fin lo entendí, supe lo que es el amor sin límites de una madre a un hijo, supe porqué siempre vamos a estar dispuestas a dar la vida por ellos, y por fin puedo decirte gracias, aunque la palabra no dice todo lo que realmente siento pero tiene la inmensidad de estar cargada con mucha emoción.
Feliz Día mami, aunque ya no puedas escucharlo.
Lic. Viviana García Sotelo
En Twitter @vgarciasotelo



