Presenta:

De esto se quejan los turistas que vienen a Mendoza

Mendoza tiene las montañas más grandes de América, pero en su parque Aconcagua, el baño suele no funcionar. Hay centros comerciales, bares y restaurantes, pero en algunos, hasta se dan el lujo de no atender a quienes se sientan a disfrutar de una mañana de sábado. ¿Qué hacemos para retener al turista?. Votá en las encuestas.
Foto: Marcelo Ruiz /MDZ
Foto: Marcelo Ruiz /MDZ

Los turistas se quejan porque faltan rampas para discapacitados en algunos lugares públicos y hasta en la misma sede central de la Secretaría de Turismo, se quejan por la falta de señalización adecuada para acceder a los distintos lugares de Mendoza, no sólo aquellos turísticos por excelencia.

Quienes visitan la provincia se quejan por la falta de servicios en la Aduana de Horcones, tales como auxilio mecánico, bancos para el cambio de dinero, lugares adecuados para comer etc.  Mala atención en comercios, cobros inadecuados en centros de esquí, o cobro por el uso del baño en un bar de Peatonal Sarmiento, esta y cientos más de denuncias, son las quejas que los turistas que llegan, dejan plasmadas en el Libro de quejas de la Secretaría de Turismo mendocino.

Nosotros, los que vivimos en Mendoza, sabemos que algunas de esas manifestaciones son exageradas, pero la gran mayoría, no.

La Secretaría de Turismo ha realizado varios cambios y arreglos para que las cosas funcionen, turísticamente hablando. Se inauguró el centro turístico en la Terminal del Sol, y se refuncionalizó el centro de información turística del edificio central de este organismo en calle San Martín. El sitio web mejoró en cuanto a cantidad y calidad de sus contenidos, y se colocaron unos 223 carteles, en toda la provincia, con el firme objetivo, según el propio secretario del área Luis Böhm de “Convertir a Mendoza en la provincia mejor señalizada”.

Sin embargo la tarea no es suficiente, según aquellos que trabajan en el rubro turístico y en los comercios en general.

Susana Cavalaro es la presidenta de la Cámara de empresarios, industria, comercio y turismo en Mendoza, además dueña de un local comercial ubicado en pleno centro, ella sostiene que a pesar de los cambios “los mendocinos no tenemos mucha cultura turística y en general la atención, no sólo a los turistas en Mendoza, es mala. Lo vemos habitualmente en nuestro negocio, nosotros tratamos de que el cliente se vaya conforme, y nos llama mucho la atención porque los clientes nos felicitan por ello, y si eso pasa es que en otros lugares no se está atendiendo debidamente. Este es uno de los grandes temas de discusión entre los miembros de la Cámara”.

Ejemplos para ratificar los dichos de Cavalaro sobran, basta sentarse a tratar de tomar algo en algunos bares de Mendoza, seguramente pasarán varios minutos antes de que alguien se percate de que uno está allí y de tomar el pedido. Es posible también que frases fáciles como “buenos días, gracias y por favor”, no sea parte de la charla con el mozo. Por supuesto, no en todos los bares ocurre esto.

Quizás los turistas no vengan a Mendoza a comprar un televisor o una heladera, pero hagan ustedes, lectores, la prueba, ingrese a un local de venta de electrodomésticos, ese en donde los empleados llevan en su espalda la inscripción de “cómo puedo ayudarlo” o aquel que asegura que con su compra usted tiene una  “garantía de confianza”, cuenten los minutos que ustedes pierden mirando y caminando sin ser atendidos.

Un libro de quejas muy concurrido


No es difícil obtener el libro de quejas en la Secretaría de Turismo, excepto que seas periodista, “porque es público, pero no para periodistas”, afirmó un empleado que suele estar en el lugar. Ver aparte la odisea que tuvo que pasar MDZ para poder leer el libro de quejas, cedido gentilmente hasta que, esta periodista, se identificó como tal. Literlamente el mencionado libro me fue “arrebatado” de las manos para evitar que lo leyera. Luego pude acceder a él tras diversos diálogos con funcionarios de la dependencia.

¿De qué se quejan los turistas?

Claudia Millanovich, visitó Mendoza en julio del 2010, ella dejó asentada una queja en el libro, dijo que los baños en el parque Aconcagua estaban clausurados desde hacía 3 semanas por falta de agua. Incluso la caldera de la oficina de información tampoco funcionaba por falta de electricidad, sí resaltó Claudia, la amabilidad del trato del personal de guardaparques.



Carlos Willies planteó la falta de señalización e información adecuada en Villavicencio. Celeste Robles escribió refiriéndose a Mendoza, “ el turismo no existe para la gente minusválida”. En tanto que Felipe Rivera, dejó también su paso y disconformidad ante la falta de servicios en Horcones, “yo pasé por este lugar en  1963, escribe Felipe, y en Las Cuevas había de todo, ACA, YPF, oficinas de turismo, bancos, lugares para comer. Ahora en la aduana se nos descompuso el auto y no había ni siquiera una guía de teléfonos para buscar un número”.

Las quejas se multiplican y se repiten, mala atención en agencias de viaje, no cumplimiento con lo pactado al momento de contratar el servicio, bicicletas de alquiler en muy mal estado, falta de planos de los destinos turísticos, mala señalización de rutas, “uno circula adivinando distancias, desvíos”, afirma José Luis Romano, un turista que estuvo en Mendoza en Julio del 2010.

En la Secretaría de Turismo, Belén Gaua, Directora de Turismo, sostuvo que ella particularmente suele leer una gran cantidad de emails que llegan a diario a la dependencia, porque su función es justamente  atender esos reclamos y darles solución. “Cuando nosotros recibimos una denuncia de un cobro indebido en un lugar, tomamos contacto con el sitio indicado para aclarar la situación. Si se ha cometido un delito, la persona denunciante debe hacer la denuncia y toma intervención la policía turística. Nosotros tenemos un policía aquí las 24 horas del día, precisamente para tomar esas denuncias”.

Gaua sostiene que cuando desde la dependencia salen a promocionar la provincia, la aceptación de la gente es inmediata, “incluso muchos saben de Mendoza y quieren interiorizarse aún más”, afirmó.

Las quejas siguen llenando las páginas del Gran libro de quejas, cucarachas en ciertos restaurantes, comida en mal estado, un zoológico en malas condiciones, y una queja nos llamó particularmente la atención, un turista tuvo que pagar $15 por el uso de un baño en un bar de la Peatonal. Claro, el turista en realidad no estaba consumiendo nada en ese lugar, pero tuvo una urgencia, a cualquiera le puede pasar.

En nuestro diálogo con Susana Cavalaro, le comentábamos estas quejas de la gente, y se indignó, “es una lucha desde hace tiempo, dijo, hay una rotación muy grande del personal que se contrata en los negocios, por lo general los jóvenes están poco motivados a trabajar. Hace un tiempo un periodista publicó una declaración mía porque afirmaba que en mi negocio era muy selectiva para contratar la gente, y al difundirse la información, me llamaron desde el Centro de Empleados de Comercio (CEC ) para cuestionar mis dichos. Por suerte todo terminó en una reunión muy productiva, acordamos que desde ese Centro, se pondría en marcha una “tecnicatura” de cuatro meses para capacitar a quienes deseen trabajar en la atención al público. Nosotros como empresarios nos comprometíamos a “reconocer” ese certificado y darle prioridad al momento de contratar personal. No es la gran solución, pero yo creo que sirve y ayuda bastante”.

El turismo en el mundo ofrece servicios

Muchos ya han viajado, a otras provincias, a otros países, y saben cómo se atiende al turista.

En Estados Unidos, en Europa, en Cuba, en Brasil y cientos de lugares más, el visitante turístico es una especie de “bien precioso”, lo cuidan, lo sirven y le hacen miles de ofertas. Por lo general, y puede haber casos puntuales de malas experiencias, el viajante vuelve satisfecho.

Cabinas telefónicas, tarjetas PPP (Pre paid phone), pago por adelantado de teléfono, taxis, asesoramiento en dos, tres y hasta cuatro idiomas, hay que tener en cuenta que en la mayoría de los países europeos, taxistas, colectiveros, comerciantes y demás, hablan como mínimo tres idiomas, español, inglés, francés o alemán o italiano. Es decir, siempre en el exterior se encuentra a quién pedirle asistencia.

En enero del 2010 viajamos con mi familia a San Martín de los Andes. Munidos de una carpa y las ganas de vacacionar, hicimos ese hermoso viaje por la ruta 40.

Saliendo de Malargüe la ruta es mala, mucho ripio, piedras flojas y sin asfalto, por supuesto. A penas uno ingresa a la provincia de Neuquén, el paisaje cambia, pero no por el tipo de vegetación, sino por el drástico cambio de la fisonomía de la ruta. Un asfalto en perfecta condiciones, bien señalizado, con las líneas marcando la mitad de la calle y la banquina, es decir una ruta con todos sus servicios. Esa misma es la que  conduce a los destinos deseados en la cordillera patagónica.

Años de promesas y de gobernadores han pasado sin resolver esos 80 kilómetros de la ruta 40 mendocina hasta el límite neuquino.

Nuestra intención con el viaje, fue disfrutar cada lugar y cada rincón, por eso no habíamos hecho ningún tipo de reservas en ningún hotel. Los pesimistas que nos encontramos en la ruta nos decían, “no van a conseguir nada en donde alojarse, está todo lleno”.

Tras varias paradas en carpa, llegamos a San Martín de los Andes un 12 de enero de 2010, con una lluvia intensa, era imposible pensar en armar la carpa, además era tarde, el reloj ya casi daba las 7 de la tarde.

Paramos en un hostel que encontramos en el centro de San Martín y preguntamos por una habitación para una familia, nos dijeron que estaba completo, tal y como nos habían anticipado,  pero que nos podían averiguar y tratar de conseguir algo.

La empleada, amablemente abrió una página en intranet, y nos dijo cuáles eran las habitaciones disponibles en todo San Martín y los costos respectivos, ella misma llamó al lugar en donde había disponibilidad y nos hizo la reserva.

En definitiva,  pudimos pasar ese y varios días, en un lugar agradable.

Qué ganó esta empleada del hotel, nada, perdió una llamada incluso, sólo un cliente feliz capaz de realizar una recomendación.

Mendoza no tiene ese sistema de intranet, según lo indicado por Gaua, “nosotros hacemos las llamadas para saber las disponibilidades de camas”.

Seguramente ustedes lectores, tendrán miles de casos testigos por mencionar, incluso muchos elogios y comparaciones positivas sobre los servicios que Mendoza brinda. Nadie duda del orgullo que sentimos de tener este lugar, aún porque todos en algún momento hemos recibido amigos o familiares que no viven aquí, y desbordan con sus elogios hacia esta tierra.

Pero no es malo observar qué estamos haciendo mal, por supuesto la responsabilidad más grande la tienen los funcionarios que están a cargo de áreas específicas y el propio gobierno, quien es el encargado de llevar adelante políticas turísticas que rindan frutos rápido.

Decenas de países basan su economía en el turismo. Cuba, acaba de reabrir la llegada de barcos ingleses y norteamericanos, cargados con más de 1.500 turistas, para que disfruten de las playas y restaurantes caribeños. El firme objetivo cubano, hacer que el turista la pase bien y haga rendir su dinero.

A la Argentina y a Mendoza, le sobran riquezas paisajísticas, que no explotamos en la justa medida.

 

 

 
 
 


*Producción: Lic. Viviana García Sotelo

Colaboración y arreglos fotográficos: Christian Sanz y Edward Gajardo