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Cura "Pato" Gómez: silencio en nombre de la sociedad

Censura, acusaciones, falta de respeto y burlas, todas las agresiones desde la misma persona, un sacerdote de costumbres medievales que intenta, con simpatía y risa nerviosa, "tirarnos a todos de las orejas" para educarnos.
Foto: Marcelo Ruiz /MDZ
Foto: Marcelo Ruiz /MDZ

“Lo de los músicos es diez mil veces más grave que el abuso de menores”, todavía las palabras del cura Jorge “Pato” Gómez retumban en miles de oídos mendocinos, todavía muchos no las tragan, menos aún las digieren.

Sin que valga la comparación, este sacerdote, de costumbres medievales, formado con las costumbres del Verbo Encarnado, cree estar capacitado para  “retar” a quien no piense como él, así lo hizo en pleno festejo del Chivo en Malargüe y ayer al aire por radio Viñas de General Alvear cuando dijo “me gustaría tirarle la oreja a Les Luthiers que influyen en estos pobres pibes (en referencia al Coral Lutheriano). Minutos antes el sacerdote había dicho, “estamos en la ola, estamos en la ola. Estaba sentadito escuchando el relato de este grupo, cuando veo el hábito franciscano paré la oreja, se reían de la virgen, estaban tomando el pelo, quizás en Buenos Aires, en las grandes capitales se ríen de todo eso porque como ya no saben ni lo que es bueno, pero acá en el interior todavía tenemos noción de lo que es bueno y lo que vale...”(escuchá audio aquí).

Padre Jorge "Pato" Gómez.

La noticia la dio a conocer MDZ la semana pasada y rápidamente fue replicada en Mendoza, y luego en la Nación.

Muchos calificaron el accinar de Gómez como una censura, la sociedad se hizo escuchar y dijo cosas como:

Antonio Ginart, periodista, locutor y actual Director de Cultura de Tunuyán dijo:
“Sí, creo que fue censura. Según pude leer: censura, proviene de la palabra latina censor, el trabajo de dos romanos , cuyo deber consistía en supervisar el comportamiento del público y la moral, por lo tanto, censuraban la forma de actuar. Por lo que creo que el sacerdote tal vez sea una reencarnación de estos patéticos personajes de la antigüedad clásica. El padre nunca entendió que el espectáculo era solamente una "representación", una "ficción" que puede ser o no un reflejo de la cruda realidad que a veces nos sorprende con terribles noticias que hablan de todos incluso de los curas; hombres de carne y hueso igual que cualquiera de nosotros”.


Lila en el centro de traje claro.

Lila Levinson, locutora mendocina dijo:
"La censura en este acontecimiento fue basada en creer y ver en un acto artístico una falta de respeto hacia los sacerdotes o sacerdote (en este caso).
“La censura define un atraso en nuestra cultura en todos los órdenes.  Si algo no nos gusta se debe manifestar con otra actitud, además una sola opinión de quién “majestuosamente” paró un espectáculo demostró que le sobró poder. Si hubo gente molesta, seguramente podría manifestarlo de otra forma y en todo su derecho. Asombrada vi el video en el que impulsado por sus sentimientos el protagonista se abalanzó hacia el escenario. ¿Qué clase de persona obra de esa manera sin reflexionar? ¿Cómo puede opinar que esta “falta de respeto” es peor que una violación? Se erizaron mis cabellos y mi corazón cuando escuché sus palabras”.

“Conozco muchos clérigos maravillosos que da gusto oír su palabra centrada, reflexiva, con verdadera vocación y servicio por los demás vibrando de emoción por la fe y divirtiéndose cuando se hacen chanzas hacia ellos. Este acto individual contradice lo que el Papa está promulgando. Diariamente vemos en televisión programas que son verdaderas apologías a la prostitución y a otros temas aberrantes, que son emitidos a toda hora y en casi todas las presentaciones. Un adulto puede elegir, pero un niño o un joven tienen que “tragarse” estas transmisiones “censurables”, sin embargo, desde hace mucho tiempo, no observé a nadie que los reprima. Sólo escucho al respecto las voces de padres que racionalmente no permiten que sus pequeños los vean”.

Alberto Montbrun, político mendocino dijo:
“Considero evidente que es un caso de censura pero sobre todo me parece una grosera falta de educación. ¿Por qué? Porque ninguna persona educada tiene derecho alguno a privar a otras personas de disfrutar un espectáculo para el que han pagado libremente la entrada y decidido ir. Nadie, por más enviado de Dios que se crea, puede tratar a seres adultos como si no lo fueran, imponiendo qué se ve y qué no se ve, eso tiene un sólo nombre: fascismo, me parece. Además considero que puede ser un delito contra la libertad de expresión. Este curita patético tendría que leer a "Don Camilo", de Giovanni Guareschi, para aprender que el cristianismo es amor y tolerancia, o a Marechal que en "Megafón o la guerra" proclamaba que el primer deber del cristiano es entender al otro en tanto que otro”.

Marcelo Lacerna, artista mendocino dijo:
“Es un acto aberrante de censura. Si no le gustaba podía retirarse, me quedé anonadado con la noticia porque en estos tiempos -si bien hay muchos que piensan como el cura y morirían por hacerlo- es raro que alguien se anime a algo así, pero evidentemente en Malargüe hay algo cultural en la población que se lo permite con toda impunidad, y esto es lo más jodido de la cosa, evidentemente este cura tiene mucha incidencia en la comunidad malagüina y parece que con el gobierno municipal también, porque sino el municipio debería haberlo desacreditado, porque le faltó el respeto al intendente, que si fue elegido por el pueblo de Malargüe y ha delegado el él si se quiere la potestad para contratar artistas para un festival, pero no en el cura. En cuanto a ¿qué es la censura para mí?, es una potestad que tenían los fachos en nuestras épocas nefastas. Evidentemente todavía falta mucho por afirmar en cuanto a democracia, tolerancia, respeto en nuestra vida democrática. Y en especial a este cura hay que hacerle una tranfusión de buen humor, su ceguera mental no le permite ni reirse de una creación de uno de nuestros grupos humorísticos más emblemáticos como Les Luthiers”.

Rodolfo Cavagnaro, periodista, abogado y economista mendocino dijo: "Pienso que la censura es el cercenamiento de la libertad aplicada por alguna autoridad. No se si al cura lo podemos considerar autoridad. Creo es una actitud fascista propia de tipos fundamentalistas, que en nuestra sociedad abundan en cantidades peligrosas".

 



Padre Laporte le contesta al padre Gómez.

Padre Vicente Reale: "Me niego a que la Biblia esté llorando junto al calefón".


Algunos de los comentarios en MDZ fueron los siguientes:

"No soy cristiano, pero FELICITO al Cura"
por juan de san juan
" MUY BIEN por el padre PATO, excelente; a la gente mediocre hay que ponerla en su lugar, como no tienen talento ni creatividad recurren a las burlas, descalificaciones y groserias.- El grupo Coral Luthiereces no tiene autoridad moral para burlarse la fe religiosa de un ciudadano.- A este pais lo que le falta es afianzar las instituciones educativas y de fe, porque esta sociedad post modernista ha "prostituido" la mente de la gran masa del pueblo, cada vez se inculca mas la violencia, la burla, la pornografía y muchas porquerias.- El hombre tiene necesidades bilógicas-materiales, pero tambien tiene "necesidades espirituales" que son mucho mas importantes que aquellas.- La FORTALEZA del espíritu es primer escalón para el progreso integral del hombre.- A las pruebas me remito: La pobreza calamitosa de Argentina parte de la decadencia moral de sus ciudadanos.- Para concluir, el CURA PATO es un VALIENTE Y UN GRAN ARGENTINO.-

"De la nuca"
por juliogo
"hay que ponerlo bajo 7 llaves. Este tipo está loco"

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Los años de censura en Argentina

Sin criterio, con total desidia, con una completa inmunidad e impunidad, otros, gobernantes, dictadores, llamados reformadores o simples oportunistas del poder de turno hicieron callar a Mercedes, Víctor, Piero, Charly, Cacho, Nacha, a Pedro y a Pablo. Desde 1933 a 1953  en Argentina se prohibió el uso del lunfardo en la radiodifusión y el recientemente fallecido Emilio Masera, cuando estaba en el gobierno, “sugirió” que no se difundiera Cambalache por su “enorme escepticismo”. (ver aparte)

En tanto que la Triple A consideraba marxistas a Nacha Guevara, Horacio Guarany y Luis Brandoni, mientras que Norman Brinsky y su esposa tuvieron un escape cinematográfico en Ezeiza, también por sus ideas. Cuando los rulos de Piero todavía eran prominentes, tuvo  que escapar de los falcon verde sin patente que se detuvieron frente a su departamento, sus vecinos, Arturo Puig y Selva Aleman, le dieron asilo provisorio.

Pero la censura no sólo existió en Argentina, lejos muy lejos también callaron a Ghandi, censuraron Saramago.

Según el Código de Derecho Canónico reformado por el Vaticano en 1983 establece que para preservar "la integridad de la fe y costumbres, los pastores de la Iglesia tienen el deber y el derecho de velar para que ni los escritos ni la utilización de los medios de comunicación social dañen la fe y las costumbres de los fieles cristianos".

La novela del escritor lusitano José Saramago El Evangelio según Jesucristo encaja, a decir de varios especialistas, en los criterios de censura de este código. De hecho, desde que en 1991 se publicó la primera edición,el Vaticano descalificó la novela por ser "un libro blasfemo, falsificador de la verdad histórica y difamador de los mayores personajes del Nuevo Testamento".

El caso de Saramago es el más reciente, pero hubo otros tales como Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, o El Evangelio según el Hijo, de Norman Mailer, considerados como "obras ateas" por las autoridades eclesiásticas.

Las películas consideradas blasfemas por la Iglesia están estrictamente prohibidas en las universidades católicas. Tal es el caso de Yo te saludo María, de Jean Luc Godard, y las mexicanas Figuras de la pasión y La Guadalupita, de Rafael Corkidi.

En su momento, la obra de teatro Jesucristo Superestrella fue también prohibida en la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG).

El Coral de Lutherienses decidió retirar el polémico número que “supuestamente ofendía la castidad de los sacerdotes”, para no armar polémica, para no generar conflicto.
Por eso, “silencio en nombre de la sociedad”, por respeto a los que creen, a los que no, por respeto a las víctimas de abusos y sus familias.

Por Lic. Viviana García Sotelo, editora MDZ.