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Investigan si el policía muerto en Maipú fue asesinado o se suicidó

Juan Francisco Pereyra (53) salió de su casa en la mañana de este jueves y su cadáver apareció con un tiro en la cabeza a las 18. El disparo habría ingresado por el paladar y salido por la parte superior del cráneo. Lo extraño, es que el arma no fue encontrada. Tampoco se podría pensar en un asalto, dado que no le robaron ninguna pertenencia.
El cadáver del efectivo pasó al menos 6 ahoras en el baldío.
El cadáver del efectivo pasó al menos 6 ahoras en el baldío.

El cadáver de un policía, de 53 años, fue encontrado en el barrio 7 de Julio. El cuerpo presentaba un disparo en la cabeza y los peritos intentan establecer si se trató de un crimen o un suicidio. Fue visto por última vez en la mañana de este jueves cuando salió de su vivienda a realizar unos trámites.

La víctima fue identificada como Juan Francisco Pereyra, quien prestaba servicio en la Policía Vial de Maipú. Según la primera información, habría muerto antes del mediodía, según estimaron debido a la rigidez del cadáver. Los peritos forenses indicaron que el disparo le habría ingresado por el paladar y salido por la parte superior de la cabeza.

Los vecinos hallaron al efectivo alrededor de las 18, en un descampado cercano vías que pasan por el mencionado barrio. La Policía llegó primero, cuando los habitantes de la zona informaron al 911, y a los pocos minutos arribó el personal judicial.

El resultado de los peritajes indicó que el disparo fue efectuado con una pistola calibre 9 milímetros. Sin embargo, el arma no fue encontrada en el baldío donde estaba el cuerpo y tampoco estaba en su casa, por esa razón estiman que Pereyra podría haber sido ejecutado.

“Pero pasó mucha gente por acá, alguno puede haber levantado la pistola y llevársela. De todos modos, también le habrían robado otras cosas y no fue así. Pereyra tenía dinero en la billetera y un celular encima, por ello descartamos la hipótesis del robo. Las últimas llamadas salientes y recibidas en el teléfono pueden darnos algunas pistas sobre qué sucedió con el policía”, expresó una alta fuente del Ministerio de Seguridad.

                      El efectivo fue encontrado en un baldío.

Pereyra estaba casado y tenía un hijo de 17 años. Estaba con franquicia, una licencia por una semana. A pesar de su edad, hacía apenas trece años que ingresó a la Policía, lo hizo con 40 años.

Su esposa e hijo lo vieron este jueves por última vez cuando salió de su vivienda para realizar una serie de trámites. Por la tarde, el cadáver fue encontrado en un baldío, sentado contra la unión de dos medianeras y con las piernas encogidas.

El lugar se llenó de uniformados, investigadores y peritos. Inspeccionaron toda la zona y también estuvieron preguntándoles a los vecinos si habían observado algo extraño. “La gente que trabaja en el taller que está al lado del baldío, donde fue encontrado el cuerpo, ni vio o escuchó algo, eso es lo que nos llama la atención”, contó la misma fuente.

La investigación quedó a cargo del fiscal de Delitos Complejos, Daniel Carniello.