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Piden celeridad en el tratamiento de la ley de ampliación de La Payunia

La Payunia, un área natural protegida que actualmente está compuesta por unas 180 mil hectáreas, pretende ser ampliada hasta unas 470 mil por ley. El proyecto cuenta hace años la sanción de Diputados y ahora debe sufrir una modificación en el Senado, donde sería evaluado el martes. El Concejo de Desarrollo Sustentable de Mendoza quiere que el proceso "no se frene más".
Carlos Pincolini, Claudia Timoner y Mariella Superina, miembros del concejo local.
Carlos Pincolini, Claudia Timoner y Mariella Superina, miembros del concejo local.

Curiosamente, un asunto de tipo conservacionista y ambiental, que cuenta con el consenso de petroleros, mineros, legisladores, funcionarios del Estado provincial y personas físicas involucradas con el área natural del Sur mendocino, no prospera a pesar de que hace años un proyecto de ley cuenta con la media sanción en Diputados.

Desde hace unos meses, el Expediente 47644/04 logró ser desempolvado por el Concejo de Desarrollo Sustentable de Mendoza y recientemente los Senadores, de la Comisión de Medioambiente de esa cámara, coincidieron en apoyar la iniciativa.

Sin embargo, una nueva demora sufrió el proceso de ampliación de esa área protegida debido a que a los legisladores de la Cámara Alta local no les convence la idea de practicar expropiaciones a particulares.

Todo indica que para que ello pueda ocurrir, la provincia debería destinar un presupuesto que por ahora no podría ser asumido por los mendocinos y por lo tanto, amparados en lo que dice la Ley 6045, la idea es que se aplique el concepto legal de “restricciones y limitaciones de dominio”, una vieja norma legal en curso.

Por el momento La Payunia cuenta con unas 180 hectáreas, unas de las áreas volcánicas con mayor densidad de conos del mundo y podría llegar a incrementar su prestigio de alcanzar las pretendidas 470 mil.



“Por ello es que nos pusimos todos de acuerdo, junto a petroleros, mineros, funcionarios y organizaciones no gubernamentales, con el fin de establecer los nuevo límites”, marcó Mariella Superina, veterinaria especialista en quirquinchos que trabaja en La Payunia.

Según la especialista en preservación de áreas naturales, “el proyecto es necesario porque con proteger sólo las áreas determinadas por terrenos fiscales no alcanza para proteger a la fauna que vive allí, los animales se mueven e incluyen en sus recorridos terrenos particulares”, marcó.

La idea que se persigue, a través de la restricción y limitación de dominio, “es que los propietarios, que no son muchos y en su mayoría son pobladores o puesteros, se integren a un proceso que los ayudaría a mejorar incluso sus producciones, por ejemplo, de chivos”, explicó.

De ser ley la iniciativa con la modificación introducida desde Senadores, “a los dueños de terrenos dentro de los nuevos límites de La Payunia se les establecería una de normas que tendrán que cumplir. Por ejemplo que no limiten sus campos con alambres, porque los guanacos recorren largas distancias y cuando quedan enredados terminan muriendo”, explicó Superina.

“En este caso, contando con el consentimiento de los mismos propietarios de terrenos, se impone lo que se denomina restricciones. Algo muy antiguo que ya era aplicada en tiempos de los romanos. Esto permite que en beneficio de la comunidad se establezcan ciertos límites para que el propietario observe algunas conductas atendiendo el interés general”, explicó Carlos Pincolini.

Por su parte, Claudia Timoner, hizo hincapié “que la ampliación es necesaria porque si queremos que la UNESCO la reconozca como de interés de la humanidad, primero hace falta este trámite –de protección por ley del área natural- provincial o regional”, dijo.

Payunia: la riqueza de los volcanes

Volcán Payún liso.

"A la belleza natural de sus paisajes, se suma la coexistencia de numerosas formas volcánicas, producto de diversos estilos eruptivos ... esta multiplicidad es la característica sobresaliente de Payunia, que la distingue de otros distritos volcánicos del mundo" (Jorge Llambias)
 
Seguramente el mendocino conocedor de su tierra relacione el término Payunia con la importante población de guanacos, nuestros emblemáticos camélidos. Otros comprovincianos mencionarán también la existencia de volcanes en esta zona. Pero sólo unos pocos privilegiados  -obviamente además de los especialistas- podrán valorar en su exacta dimensión, la increíble riqueza geológica, geogenética y faunística de su territorio. Esta es la razón principal por la cual nuestros legisladores en la actualidad están impulsando una ley que dispone la ampliación de la Reserva El Payén, requisito indispensable para que los campos volcánicos de la Payunia puedan ser declarados Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.
 
Payún Liso, Pampas Negras, Payún Matrú o Volcán Morado son sólo algunas de las referencias geográficas que nos permiten describir y explicar este regalo que la naturaleza nos ha hecho a los mendocinos, particularmente a los malargüinos, ya que en su departamento se ubica el sector más importante de este enorme distrito volcánico de más de 20.000 kilómetros cuadrados.
 
Correspondió al Consejo de Desarrollo Sustentable de Mendoza, entidad integrada por personas físicas y jurídicas del ámbito científico público y privado, la iniciativa de extender los límites originales de la Reserva El Payén o Payunia, llevando su superficie original de 180.000 has. a  poco más de 470.000 has. El objetivo: ampliar la protección que brinda la ley provincial 6045 y normas complementarias, para disfrute de las presentes y futuras generaciones. El mencionado Consejo inició entonces un proceso participativo para determinar los futuros límites y usos de la Reserva La Payunia, llevando a un proyecto consensuado por los más variados organismos oficiales y privados, Organizaciones no Gubernamentales y pobladores. La propuesta que comentamos permitirá proteger adecuadamente la singular belleza de esta zona volcánica única en el mundo y su excepcional flora y fauna. Los pobladores podrán continuar habitándola, con lo que se resguarda su estilo tradicional de vida, y en ella se podrán desarrollar múltiples actividades compatibles con la conservación y el uso sustentable, incluyendo el turismo ecológico.
 
Como vemos, todos los pasos han sido dados, contando lógicamente con la conformidad de los distintos sectores de la comunidad malargüina, como primera beneficiaria de este esfuerzo consensuado en pos de la conservación de nuestros recursos naturales. Es de desear por ello, que el proyecto se transforme muy pronto en ley y sea debidamente publicitado como un hito más a celebrar en el año del Bicentenario.