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Un nuevo jefe narco viene "pidiendo pista" en Mendoza

Un extraño asalto ocurrido en Las Heras terminó demostrando que en la provincia se libra más de una guerra entre narcos. Además de "El Rengo" Aguilera y "El Gato" Araya, en la batalla surgió otro actor: Juan Harris "El Pepsi". Aunque para los investigadores no es un recién llegado, en Mendoza no se sabía nada de este personaje. Es un empresario, adquiere propiedades valuadas en millones y hoy no es objeto de ninguna investigación.
El último secuestro de cocaína se hizo en la Quinta Sección; lo vincularon a Araya.
El último secuestro de cocaína se hizo en la Quinta Sección; lo vincularon a Araya.
El mundo de los traficantes de drogas es paralelo al de los empleados bancarios y panaderos, con la diferencia que unos hacen aportes jubilatorios, por ejemplo, y los otros no. Oficialmente, no se sabe cuántas bandas de narcos conviven en Mendoza, pero a partir de algunos hechos policiales se toma conocimiento de la existencia de algún grupo dedicado al tráfico o venta de estupefacientes.

En la provincia, hay dos bandas de narcos, entre las más conocidas: la que dicen está liderada por Marcelo “El Gato” Araya y la que comanda desde hace años -hasta que cayó preso en Santiago del Estero- Marcelo “El Casca” Tello. Sin embargo, según revelaron fuentes policiales, hay otra más que opera en silencio pero es muy conocida para los efectivos de Narcocriminalidad. Esta gavilla estaría liderada por Juan Harris, alias “El Pepsi” (43) [foto].

Así lo aseguran todas las fuentes consultadas (off the record). Y agregaron que este “nuevo” personaje tiene un perfil más bajo que otros líderes del hampa, aunque “hasta hace poco tiempo ‘El Gato’ Araya tampoco era muy conocido”, soltó un investigador.

“El Pepsi” (paradójico apodo de bebida en relación a su competidora) es chileno pero vivió desde chico en El Algarrobal, Mendoza. En el mundo de la droga, se hizo desde abajo; es una persona muy inteligente que  sólo tiene estudios primarios.

Y esa concepción de las capacidades intelectuales de este hombre las reforzaron al revelar que es un exitoso empresario. “Está vinculado o es el dueño de una empresa de viviendas prefabricadas muy conocida en Mendoza; es más, te diría que está entre las dos más destacadas”, expresó un alto jefe policial, luego que la ex esposa de "El Pepsi" sufriera un confuso asalto hace dos días en su vivienda (ver aparte).

La construcción de estas casas prefabricas podría también estar vinculada al negocio de la droga, más precisamente de cocaína. Porque la madera para estas viviendas no la traen dedesde sur del país sino que, sospechosamente, provienen del norte.

Al parecer, esos camiones cargados con madera también son utilizados para enviar la droga a Mendoza.

No resulta extraño este modus operandi. Hace pocos meses cuando la Policía asestó un gran golpe a la banda de “El Gato” Araya confiscó mercadería (electrónica, informática y prendas) por un valor de varios millones de dólares que ingresaban ilegalmente al país. Con el dinero de la venta de esos productos, compraba droga. Una parte quedaba en Mendoza y otra era exportada a Chile.

Por eso se habla de que Araya tiene  un patrimonio de 6 millones de pesos, entre vehículos y propiedades. Otros aseguran que es superior.

Por otro lado, aparece “El Casca” Tello que, a pesar de estar preso en Santiago del Estero, parece mantener el control del comercio de estupefacientes en Guaymallén. Hace casi dos años, mientras este líder narco estaba detenido, a su esposa Paola Irachetta la hicieron detener en un control vial. Le revisaron el Mini Cooper en el que circulaba donde encontraron 60 mil dólares. Como eso no es un delito, la dejaron en libertad a las pocas horas. Pero está claro que alguien que no trabaja ni factura como independiente puede tener ese costoso vehículo y andar por la calle con semejante suma.

Estas situaciones de quienes están sindicados como jefes de bandas de narcos demuestran dos cosas: que realmente manejan fortunas y que están dispuestos a todo.

Al respecto, se supo que algún enemigo de “El Pepsi” está atrás de sus pasos por alguna razón. Fue a partir de un hecho policial que se conoció la existencia de este hombre. Este martes, alrededor de las 7, una mujer llevó a su hija de 13 años en moto hasta la parada del colectivo en calle Lisandro Moyano y Pascual Segura; allí se tomó el micro para ir a la escuela.

De regreso, la mujer fue interceptada por dos sujetos en una camioneta Peugeot Partner, Toyota Hilux y dos motos; la raptaron y llevaron hasta su vivienda del barrio Ujemvi, en Las Heras. Allí estaban sus otras dos hijas, de 16 y 19 años.

Tanto desplazamiento y logística para un asalto común a las 7 de la mañana les llamó la atención a los investigadores. Y resulta que los delincuentes estaban bien orientados, puesto que sus intenciones no eran cometer un asalto: fueron a la casa de la mujer porque creían que allí estaría “El Pepsi” (su ex esposo) y podrían dar con una importante suma de dinero.

“¿Donde están las 400 lucas?”, le preguntaban a la mujer, mientras “daban” vuelta la casa en busca de esa suma. La señora no tenía idea de qué le estaban hablando.

Esa cifra podría ser "un vuelto" que se quedó “El Pepsicola”, una venta que realizó y pretendían quedarse con ese dinero por alguna deuda pendiente o el pago que aún no efectivizó y le fueron a cobrar.

Estos sujetos dejaron tranquila a la mujer y a las adolescentes cuando le dijo que se había separado de su marido hace tres años. De todos modos, le sustrajeron $2.500, electrodomésticos, computadoras y prendas de vestir.

Sucede que esta banda se enteró que “El Pepsi” adquirió hace muy poco una vivienda en Chacras de Coria por dos millones y medio de pesos, y en este mundo del hampa “vale todo”.

Algunos ejemplos que subrayan la violencia de los integrantes de las gavillas. “El Gato” Araya está preso acusado de enviar a matar a los Aguilera. Asesinaron a dos obreros en una casa que el padre de “El Rengo” tiene en El Carrizal. Además, había ofrecido $100.000 para quien mate a cualquier integrante de la familia del jefe de la barrabrava del Tomba y $500.000 por la cabeza de éste.

Es decir, no tienen inconvenientes en cometer asesinatos y despacharse a los cabecillas de las organizaciones.

El otro caso llamativo es el de “El Casca” Tello. Está preso en Santiago del Estero por el asesinato de un narco colombiano, pero es mejor que esté allá porque aquí en Mendoza lo están esperando.

Fue él quien delató a aquellos que asesinaron y descuartizaron a Sergio Salinas en diciembre de 2004 en la Penitenciaría provincial. Este interno (“El Gordo”) había tragado unas pastillas de droga que debían ser entregas a los internos; cuando las defecó, no salieron diez como se esperaba, sino seis. Los otros presos comenzaron a exigirle las cuatro restantes, pero Salinas juraba que sólo le dieron la cantidad que expulsó.

Los reclusos, hoy condenados, lo pusieron sobre una mesa y lo descuartizaron en ocho partes; quien realizó esta maniobra fue un ex carnicero que sabía despostar carne vacuna. Luego de revisarle el intestino, donde no hallaron la droga, comenzaron a jugar al fútbol con la cabeza de Salinas.

Quien ayudó a identificar a los que descuartizaron a Salinas fue “El Casca” Tello, que habría recibido de parte del Estado mendocino una casa a cambio de la “batida”.

La irrupción y el crecimiento de “El Pepsi” ha molestado y preocupado a algunos integrantes de otras bandas. Pero según el jefe de Narcocriminalidad de la provincia, Sergio Yanzón, “hoy no es objeto de ninguna investigación. Tiene cuatro antecedentes por droga, el último en 2006 y desde ese momento no ha tenido problemas con la ley”.

La versión oficial

Desde la misma Policía, de manera extraoficial, aseguran que este sujeto está activo. Los altos mandos de la fuerza no lo niegan pero dicen que hoy no está siendo investigado. De todos modos, afirmaron que lo conocen desde años, lo han seguido, saben de sus movimientos y hasta de dónde le viene el alias de "Pepsi".

Ante esta confirmación aparece, irremediablemente, una pregunta del sentido común. ¿Se puede ser un jefe narco, manejar millones de pesos obtenidos de la venta de la droga sin apoyo policial y judicial?

El jefe de la Policía local, Juan Carlos Caleri, respondió: “Aseguro que no hay apoyo de la fuerza, porque si no cómo se explica que después desbaratamos estas organizaciones. Sucede que a veces son tantos los ‘kiosquitos’ que rebasa la cantidad de efectivos destinados a la investigación y detención. Entonces la gente dice ‘ahí venden drogas y la Policía no hace nada’. No es así. Estamos trabajando sobre ese mismo lugar o en otros, pero el seguimiento se hace para dar con la célula madre de la organización”, explicó.

Caleri citó como ejemplo que, en 2009, hubo en récord en Mendoza de secuestro de cocaína, pero ante ese dato cabe otra conjetura de sentido común: es porque hay más tráfico, más bandas dedicadas a la comercialización de “merca”.

El jefe de la policía respondió que no está acreditado que haya más tráfico o ingrese más droga a la provincia, “pero sí se puede dar fe que hemos incautado más cocaína y eso significa que las pesquisas funcionan”.

Más allá de las palabras oficiales, la coexistencia de bandas de narcos que asesinan personas, entran a las viviendas de mujeres, “buchonean” a presos que cometieron un crimen en el Penal, indica que Mendoza dejó de ser hace rato un lugar de tránsito de los estupefacientes y aunque estemos lejos de parecernos a Colombia, las gavillas y el consumo aumenta y parecen muy difíciles de frenar.