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Viña del Mar, la ciudad que necesita olvidarse cuanto antes del terremoto

El municipio organizó una visita de periodistas para demostrar que Viña se encuentra óptima para recibir visitantes. Sin embargo, la falta de reservas en Mendoza para la Semana Santa demuestra que la misión será difìcil.
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Viña del Mar quisiera borrar ya todo recuerdo del catastrófico terremoto que afectó a Chile el 27 de febrero pasado. Las autoridades de esta ciudad famosa y querida para los mendocinos tienen en su apuro un modelo a seguir: el DF de México logró superar en pocos meses la herida que dejó la pandemia de la gripe A y recuperarla para el turismo a fuerza de mucho gasto en el rubro. La ciudad dejó de espantar a los visitantes gracias a este operativo, contundente también en lo sanitario, y evitó una catástrofe económica mayor.

¿Logrará Viña del Mar hacer lo mismo que el DF? Los esfuerzos han comenzado a hacerse en ese sentido. Las autoridades del área turística salen de gira para contrarrestar los rumores de que Viña es una ciudad dañada por el terremoto. En estos días, el director de Turismo de la ciudad, Arturo Grez, estuvo en Mendoza para hablar de lo que en la prensa local define como “falta de información” foránea afuera: la idea de que venir a Viña equivale a visitar un sitio colapsado.

Grez volvió a Viña, pero no lo hizo solo: se trajo una delegación de periodistas mendocinos y sanjuaninos, de la que forma parte MDZ, quienes fueron convocados justamente para contrarrestar esos rumores. Durante lo que va de la visita, los funcionarios viñamarinos ya trataron de imponer con su información la idea de que la ciudad está en perfectas condiciones, con todos los servicios funcionando, sin peligro algunos para el turista y con las esporádicas réplicas del terremoto como única seña de los que pasó hace poco más de dos semanas en estas tierras.

Para esta ciudad, Cuyo, y principalmente Mendoza, concentra un flujo turístico que no se pueden dignar perder. Y el objetivo es recuperar la demanda normal para la próxima Semana Santa. ¿Es posible levantar para estas fechas la afluencia de público cuando el piso aquí todavía no deja de moverse?

Reservas cero en Mendoza

El apuro, la ansiedad y hasta la energía positiva de la gente de Viña de Mar no se condice con la situación de su turismo. Un importante operador reveló a los medios aquí que las reservas en Mendoza para pasar Semana Santa en Viña desaparecieron después del terremoto. “Teníamos 150 reservas hasta el 27 de febrero, pero ahora no tenemos ninguna”, aseguró.

Es cierto: Viña del Mar no muestra los rasgos más duros del terremoto, que golpeó con mayor dureza 500 kilómetros al sur de esta localidad balnearia. Aquí no abundan las casas destruidas ni los edificios colapsados. Tampoco están rotas las vías de acceso. Algo de todo esto puede percibirse en la cercana Valparaiso, pero no en Viña.

Sin embargo, va a costar bastante que los 7,8 grados en la escala de Richter, que es la magnitud con la que aquí se sintió el sismo, desaparezcan del recuerdo y los temores de los potenciales turistas cuyanos. Y la carencia actual de visitantes turistas en Viña es un claro ejemplo de ello.

El lujoso Sheraton Miramar es el hotel más importante de la ciudad y uno de los dos concesionados por el municipio. Pero este sábado, la ocupación de habitaciones rondaba el 75 por ciento, según su gerente, Jean Marc Janod (en la foto, a la derecha). Otras fuentes consultadas indicaron que el Sheraton no está acostumbrado a bajar del umbral del 90 por ciento de piezas ocupadas. Y esto que, según Janod, "ni una botella de vino" se rompió en el gigante que mira al Pacífico y que está construido sobre una roca.

A tono con el panorama, las playas lucen casi desiertas, en pleno fin de semana. Son un lujo para el que quiere disfrutar una ciudad muy bella y limpia, sin la obligación de apretujarse con otros cientos. Pero esto es una señal grave para el turismo, que es la principal fuente de ingresos en estas latitudes.

La pelea va a ser larga para que Viña atraiga de nuevo. Y la Municipalidad trata de darla con información que contrasta con cualquier señal de alarma.

La alcaldesa de la ciudad, Virginia Reginato Bozzo (foto), les dijo aquí a los periodistas mendocinos que los edificios afectados por el sismo son sólo 17 de un total de 2050. O sea, menos del 1 por ciento. Y que apenas un hotel de los sesenta con los que cuenta la ciudad, tuvo que cerrar sus puertas después del terremoto.

Con una sonrisa inmensa, Reginato Bozzo, quien fue elegida hace más de un año por un alto caudal de votos por segunda vez en su puesto, dijo y repitió que no hay nada que temer. “Hay que ver para creer, por eso los hemos traído. Además, yo he vivido cuatro terremotos y aquí me ven, vivita y coleando”, señaló la dirigente de derecha, quien deberá recibir del presidente Sebastián Piñera una ayuda importante para recomponer de verdad a Viña.

Lo que en Viña prefieren no mostrar

Si bien resulta menor la cantidad de edificios afectados por el sismo del 27 de febrero (17), entre ellos se encuentran los más importantes de la ciudad a nivel cultural. El famoso Teatro Municipal de Viña es uno de los cinco edificios emblemáticos dañados considerablemente por el sismo y con riesgo de colapso. Y uno de los que mayores problemas estructurales presenta.

El municipio se negó a mostrar a los medios de visita el estado de este edificio por dentro, que obviamente está cerrado al público y cruzado por fajas de seguridad. Sin embargo, Osvaldo Urrutia, secretario de Planificación de la comuna, reconoció que deberán “rehacer varios muros” del conocido teatro, para que vuelva a funcionar. Y ventiló la inversión necesaria: nada menos que entre uno y dos millones de dólares. Sin plata del Gobierno Nacional chileno, la obra demoraría mucho tiempo, ya que hoy todos los esfuerzos de la comuna están concentrados en los edificios que habita gente.

El Palacio Vergara, ubicado dentro del predio de la Quinta Vergara, que es donde se realiza el reconocido Festival de la Canción, también sufrió daños importantes con el sismo, aunque en este caso no habría problemas con la estructura. Y se suma a la lista de edificios históricos comprometidos de Viña el Palacio Carrasco, donde hoy funciona la biblioteca de Viña.

El optimismo de los viñamarinos baja un poco cuando llega la hora de hablar de estos lugares históricos y tan viejos como importantes; es que las huellas del terremoto no pueden ser borradas por completo, por más esfuerzo que se haga (en la foto, daños del terremoto en el Teatro Municipal que se advierten desde la calle).

En cambio, otros intentos de eludir la oscura presencia del sismo son quizás más fáciles de hacer para las autoridades locales. Como tratar directamente de “okupas que quieren aprovechar esta oportunidad” a un grupo de personas que ha decidido vivir en carpas en pleno centro desde que el terremoto destruyó una vieja casona de adobe, ubicada en una de las avenidas más importantes de Viña (foto)

También es parte de la estrategia oficial ni siquiera mencionar y muchos menos invitar a los periodistas para que vayan a Valparaiso, que está a cinco minutos de Viña y donde la tragedia tiró abajo caseríos y dañó edificios.

Se dice aquí, por otro lado, que fue una "sobreactuación" de algunos funcionarios nacionales la alarma de tsunami que volvió a paralizar las calles de Viña esta semana, después de una réplica que sintieron los asistentes a la asunción del presidente Piñera.

Y se hace más cosas para que el terremoto y sus consecuencias no se vean: tampoco ha estado en el recorrido para los medios un sector de la calle Bellavista de Reñaca, quizás la única calle del balneario que quedó intransitable debido al terremoto.

Aunque hay vistas que no se pueden evitar, por más esfuerzos que se hagan. Es el caso de una casa venida abajo que rompe la bella postal de edificios y departamentos que miran hacia al mar en Reñaca (foto). Allí también vivían "okupas", dicen en la comuna. “El terremoto le ahorró al fisco el gasto que habría demandado demolerla”, afirman incluso algunos de los funcionarios abocados hoy a la tarea de volver a atraer a los turistas, a como de lugar.