Cómo se les vino abajo la vida a los mendocinos ilegales en Estados Unidos
A Emilio y Analía Maya ya los condenaron algunos mendocinos a través de internet desde que su caso salió a la luz pública a través de la agencia de noticias AP y replicado inicialmente por MDZ el lunes pasado. Los lectores los acusaron de "buchones" por trabajar con el servicio de inmigraciones de Estados Unidos que buscaban detener a los "peces gordos" vinculados con los inmigrantes ilegales, trata de blancas y drogas.
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“Hoy (por el miércoles) el café está muerto, no hay gente, no vino nadie a tomar nada, ni siquiera los habituales clientes, y eso fue porque ayer la calle se llenó de cámaras de televisión, estuvo Telemundo, Univisión, los canales locales y también la CNN. Nos llamaron de todos los programas en Buenos Aries, Andy Kusnetzoff , hubo muchas llamadas de todos lados”.
En Mendoza una tía, familiar de los hermanos, fue entrevistada por un canal local, tras el hecho la mujer sufrió una descompensación y la familia está preocupada por el tema.
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Foto: Analía en su café.
Este caos en el café de los Maya, hizo que ya ni siquiera contestan el teléfono, por miedo a los insultos, muchas veces de los propios mendocinos que sólo quieren agredirlos. Además borraron sus datos personales de redes sociales como Facebook. Tampoco querían toparse con las cámaras. “Justo el martes Analía, llegaba en su auto con los chicos al café y yo le hice señas para que siguiera de largo, que siquiera detuviera el auto para evitar la prensa. Para qué, la iban a acosar y no se merece eso”, afirma Juan todavía muy enojado con los medios y con la gente.
“AP (Asociated Press), manipuló la información, no es así como se contaron las cosas -continuó diciendo- lo que pasa es que Emilio y Analía fueron estafados, tenían un abogado que era quien llevaba su caso para legalizar su situación en Estados Unidos. Pero un día este abogado no cumplió y los hermanos Maya lo echaron. Enojado el hombre contó una historia equivocada. Y ahora la gente los juzga mal, en Mendoza los critican, los comentarios en las notas son terribles y están muy afectados por eso. Pero la gente no sabe, no entiende cómo es vivir acá, cómo es tratar de conseguir un trabajo. Acá nadie, sino los inmigrantes ilegales, lavan autos, son mozos, mucamas, y los abusos que sufrimos son muchos y de todo tipo”.
En el exterior no se logra el éxito sin esfuerzo
Quien ha tenido la posibilidad de viajar a Estados Unidos, como turista o como inmigrante, realmente puede dar crédito a las palabras de Juan. Él no está equivocado, latinos son los que lavan platos, arreglan las camas en los hoteles, sirven la comida en los restoranes, y cuidan los hijos de los ciudadanos norteamericanos. Y no hacen esto porque les guste, simplemente su país de origen, no importa la procedencia, no le da las mismas oportunidades.
Y es cierto, la mayoría de los argentinos criticamos a aquellos que emigran y en otro lado hacen trabajos que no harían en su país. Pero es que “Su” país ni siquiera le da esa posibilidad, entonces se van. Porque en el exterior, la honestidad y el trabajo constante se paga. Porque un buen jefe otorga beneficios a quién más y mejor trabaja y felicita al que rinde. Mientras que en Argentina eso no se ve al menos en la mayoría de los trabajos.
Mendocinos destacados
En estos doce años de residencia ilegal en Estados Unidos, Emilio y Analía no se quedaron quietos y buscaron su oportunidad y buscaron su lugar en el mundo. Llegaron con lo poco que tenían, algunos ahorros de aquellos cuando todavía cada peso valía un dólar, cuando en Argentina todavía no explotaban las crisis del 2001, la del 2003 y las otras.
Los hermanos, como deben haber hecho todos los inmigrantes sin papeles legales, tuvieron que buscar la forma para “entrar en el sistema”, cómo conseguir la famosa “greencard” que habilita a una persona a trabajar. Y como todos los inmigrantes sin papeles, deben haber necesitado recurrir al “mercado negro” de “greeencard” para poder obtenerla. De otra manera no se puede.
Y todo esto tiene sus riesgos. Desde la posibilidad de que los servicios de inmigraciones los detecten y los detengan en forma inmediata, deportándolos en el primer avión hasta caer en jefes “abusadores” que, sabiendo la condición de ilegalidad, paga menos por más horas de trabajo, amenaza con denuncias, o “extorsiona”. Y esto, seguro que ha sido una carta frecuente en la vida de los Maya, como lo debe haber sido y es, para todos los mendocinos y argentinos, o de cualquier país, que hayan ingresado en forma ilegal a Estados Unidos.
El esfuerzo de los Maya tuvo su premio, lograron en doce años, tener su propia cafetería, y sin olvidarse de sus orígenes le llamaron Tango.Y más de una vez ayudaron a otros, que como ellos, intentaban insertarse en el sistema. Tal vez a otros mendocinos, o a otros argentinos, o de cualquier país, porque saben lo que es tratar de luchar en el extranjero.
Pero seguro no todos los inmigrantes tienen el mismo tesón e ímpetu de trabajo. Muchos, otros, no los Maya, saben también cómo hacer para conseguir dinero fácil utilizando recursos no legales, y cometen delitos en Estados Unidos, a pesar de su condición ilegal.
Y entran en el negocio de la droga, de la trata de blancas o del comercio con inmigrantes ilegales. Precisamente en este último, entran en juego los llamados “Coyotes” (no el animal), y el “negocio” está muy desarrollado en el norte.
Para ser claros, el “coyote” es aquella persona que tiene papeles legales en Estados Unidos y se dedica a “fabricar” ilusiones a los inmigrantes que no saben cómo ingresar y trabajar.
Dicho de otra manera, están en todos lados, sólo hay que saber buscar. Ellos consiguen desde una “greencard” hasta hacer que la familia del inmigrante ingrese al país en forma clandestina. Pero la mayoría de estas veces con mucho sufrimiento y hasta la muerte de los ilegales.
Es habitual que el “coyote” “pase” a sus “clientes”, haciéndolos caminar por el desierto con a penas unos litros de agua y poca comida, en donde por lo general mueren por falta de alimentos o picados por animales venenosos o simplemente interceptados por IRS (el servicio de inmigraciones de Estados Unidos).
Como también los hacen pasar escondidos en los asientos de vehículos, compartimentos estancos y cerrados de acoplados, en donde durante horas y horas permanencen si luz, agua, comida o movimiento alguno. El costo de este “servicio” se arregla antes, pero puede ir variando dependiendo de los riesgos y “la cara del cliente”. Para tener una idea el costo aproximado parte desde los 2500 dólares por persona, pero todo es relativo.
En muchos casos, no todos, estas personas una vez que logran hacer que sus “clientes” ingresen al país, los extorsionan haciéndolos trabajar con estupefacientes, o trata de blancas, allí es donde entra a jugar otro tipo de ilegalidad que afecta a todos, y es contra lo que el gobienro norteamericano lucha.
Bien, justamente los hermanos Maya colaboraban con el IRS para denunciar a ésta, clase de “delincuentes”. “Ellos no eran buchones- nos sigue contando Juan- no es como la gente cree, ellos siempre querían hacer el bien. Hoy los inmigrantes acá están muy mal, muy perseguidos. No somos delincuentes, y los Maya tampoco, no hemos cometido ningún delito y trabajamos mucho para lograr lo que tenemos, y no cometemos delitos ni le hacemos daño a nadie”.
El caso de los Maya fue noticia en todo el país y también Estados Unidos, su situación hoy sigue pendiendo de un hilo. Si bien un congresista, cliente de su “Tango Café”, ha llevado su caso al Congreso Nacional para que sea analizado y se evalúe la posibilidad de darle residencia legal por el hecho de que han colaborado con el gobienro de Estados Unidos, la familia Maya sufre, allá ( en Estados Unidos) y acá ( en Mendoza).
Muchos se atreven a criticarlos, con o sin conocimiento de la vida en el norte, muchos hasta los llaman para insultarlos sin permitirles la oportunidad de dar una explicación.
Emilio y Analía hoy sufren mucho y su pecado sólo fue tener una ilusión y tratar de llevarla a cabo.


