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Un adolescente tuvo asistencia perfecta en la escuela primaria y la secundaria

Un alumno cordobés de 17 años, perteneciente a una familia de humilde condición social, registra asistencia perfecta tanto en la escuela primaria como también en la secundaria, que está a punto de concluir con excelentes calificaciones.

Eduardo Jesús Ortiz es el adolescente que nunca faltó a clases en toda su historia escolar de 12 años, a pesar de que durante mucho tiempo, junto a sus hermanitos, tuvo que recorrer grandes distancias a pie para arribar al instituto educativo.
  
Jesús, como lo identifican sus once compañeros de sexto año, vive junto a su madre en una zona dedicada a la actividad rural con cría de animales y cultivo de huerta en la zona de Traslasierra, en la ladera oeste de la cumbre de Achala.
  
Durante el curso de la escuela primaria Jesús y su hermana menor debieron caminar diariamente una distancia de aproximadamente tres kilómetros para asistir a la Escuela Manuela de Terzaga en la ciudad denominada La Población.
  
Cuando existía el riesgo de no comenzar la escuela secundaria por la necesidad de trabajar en la granja familiar, el adolescente pudo conseguir una bicicleta en la que ahora se traslada hasta el colegio ubicado en el municipio de San Javier-Yacanto.
  
"Nunca me propuse tener asistencia perfecta, lo que pasa es que me gusta venir a la escuela, no me siento encerrado, y gracias a Dios he tenido buena salud", expresó Jesús, quien en la actualidad mantiene un alto promedio de notas escolares, según lo señalado por el diario La Voz del Interior.

Nacido en diciembre de 1993 en la ciudad de Río Cuarto, a los tres años se trasladó a la localidad de Traslasierra junto a sus hermanos y su madre, quien logró mantenerlos y educarlos a pesar del magro sueldo obtenido como empleada doméstica.
  
En declaraciones a la prensa, Jesús señaló que en la granja familiar donde trabajan por la tarde "tenemos chanchos, gallinas y ovejas, por eso cuando faltó carne siempre tuvimos algo para carnear, aunque mi mamá también tiene una huertita con verduras".
  
Además de su asistencia perfecta y sus buenas notas, el adolescente goza del cariño de sus profesores, quienes lo consideran un alumno aplicado y atento que quiere continuar con sus estudios en la facultad.
  
"Me gusta mucho la matemática, yo querría estudiar algo relacionado con eso, pero no sé si voy a poder, por la cuestión del dinero", indicó Jesús.
  
El docente Gonzalo Murúa explicó que "en muchos casos los padres no incentivan a sus hijos a seguir estudios superiores porque ven más importante que trabajen en tareas rurales o relacionadas con el turismo".
  
"La realidad es dura, aquí por lo general todos los miembros de una familia deben trabajar para poder subsistir, aunque tal vez con mucho esfuerzo sólo uno de ellos tenga el privilegio de continuar los estudios", añadió el docente.