El "Feisbuk" de Dios y la Noche Buena
Eduardo Rodríguez es sacerdote y actualmente es el párroco de San Agustín. Es salteño, tiene 37 años y desde hace varios se afincó en Mendoza. Aceptó la invitación de MDZ y da su punto de vista sobre la Navidad.
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A fin de mes nace Manuel, –dijeron sus padres– y queremos que vengas a visitarnos. Es un hecho único. Se tiene el primer hijo una sola vez. Miré mi agenda y la vi llena de citas y tareas impostergables. No hallé hueco para ir a ver a Manu y darle la bienvenida a los calores de esta tierra. Ya inventaré alguna excusa, pensé.
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Me encontré con Juan y propuso ir juntos a ver los flamantes padres y a su hijo, pero me excusé diciendo que estaba complicado. Entré a un bar y divisé al Negro. Un conocido de toda la vida. Charlamos, y bebimos más que palabras. Salí un poco mareado. El Negro también iba a ir a visitar al bebé nuevo.
Llegué a casa y revisé el correo electrónico. También entré en el dichoso feisbuk. Otra vez vi la invitación al gran suceso. Tenía tres opciones para responder: Asistiré, Tal vez y No. Me quedé mirando la pantalla un buen rato. Creo que me dormí frente a ella. Desperté y vi que alguien había escrito en mi muro (para los no avezados en estos temas, diríamos: Alguien escribió en mi feisbuk): Te mandé a Juan y al Negro para invitarte. Dejá de poner excusas. Te espero para el nacimiento.
Sonó el despertador.
Dios tiene feisbuk (facebook para los más puristas). Al menos eso creo. También tiene tuiter, pero de este hoy no toca. Llega Navidad y parece que vamos corriendo para llegar a tiempo a la cena, la fiesta, los regalos y a ver a los amigos. Eso es una cosa muy buena.
Aprovechemos esta urgencia para enviar mensajes de texto, postear en el feis o en tuiter, escribamos en el Blog o subamos un video al iutub. Lo que importa es poder decirle a todos que Dios viene a nacer entre nosotros otra vez. Muchos ya no lo quieren, pero es algo bueno. Dios no es malo para nadie. Tal vez nosotros, más que compartirlo lo hemos monopolizado un poco. Y eso nos ha traído divisiones. Seguidores, detractores e indiferentes.
Pero lo cierto es que podemos ofrecer lo que Manuel, Emanuel, o Jesús, nos trae en estas fechas: amor, paz, esperanza, bondad, alegría, consuelo, compañía. Cosas deseadas por todos y es lo esencial del Nacimiento del Niño Dios. Es lo que tenemos que compartir. Nos va a hacer bien pasar esta Navidad con estos buenos deseos, que después pueden ser buenos objetivos para que todo sea una constante durante el año.
Dios sigue siendo el mismo. Igual de bueno y misericordioso. El 25 de diciembre tenemos otra oportunidad para dejarlo entrar en casa y el corazón, pero sin echarlo a los pocos días. Él hará el resto. Aclaro que una vez que tomamos contacto real con él difícilmente podamos dejarlo ir. Al amor nadie lo deja escapar.
Por fin me decidí a contestar: Asistiré. Voy a ir a ver al Niño Dios recién nacido. Si quieres, te etiqueto en este evento.
P. Eduardo Rodríguez, OSA
Sonó el despertador.
Dios tiene feisbuk (facebook para los más puristas). Al menos eso creo. También tiene tuiter, pero de este hoy no toca. Llega Navidad y parece que vamos corriendo para llegar a tiempo a la cena, la fiesta, los regalos y a ver a los amigos. Eso es una cosa muy buena.
Aprovechemos esta urgencia para enviar mensajes de texto, postear en el feis o en tuiter, escribamos en el Blog o subamos un video al iutub. Lo que importa es poder decirle a todos que Dios viene a nacer entre nosotros otra vez. Muchos ya no lo quieren, pero es algo bueno. Dios no es malo para nadie. Tal vez nosotros, más que compartirlo lo hemos monopolizado un poco. Y eso nos ha traído divisiones. Seguidores, detractores e indiferentes.
Pero lo cierto es que podemos ofrecer lo que Manuel, Emanuel, o Jesús, nos trae en estas fechas: amor, paz, esperanza, bondad, alegría, consuelo, compañía. Cosas deseadas por todos y es lo esencial del Nacimiento del Niño Dios. Es lo que tenemos que compartir. Nos va a hacer bien pasar esta Navidad con estos buenos deseos, que después pueden ser buenos objetivos para que todo sea una constante durante el año.
Dios sigue siendo el mismo. Igual de bueno y misericordioso. El 25 de diciembre tenemos otra oportunidad para dejarlo entrar en casa y el corazón, pero sin echarlo a los pocos días. Él hará el resto. Aclaro que una vez que tomamos contacto real con él difícilmente podamos dejarlo ir. Al amor nadie lo deja escapar.
Por fin me decidí a contestar: Asistiré. Voy a ir a ver al Niño Dios recién nacido. Si quieres, te etiqueto en este evento.
P. Eduardo Rodríguez, OSA



