Caso Guadalupe: Débora sabía que su hija era vejada en la casa de Riquelme
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Débora Di Falco (20), la madre de la pequeña mendocina que fue brutalmente torturada en sus cortos cuatro años y finalmente asesinada en San Luis, sabía lo que le estaba ocurriendo a su hija Guadalupe en la casa de Miguel Ángel Riquelme.
Así lo entendió de manera acabada el juez Jorge Sabaíni Zapata para dejarla presa preventivamente mientras avanza la causa por el aberrante y brutal crimen de la pequeña mendocina. Además la joven mujer fue procesada por abandono de persona doblemente agravado, por el vínculo y el resultado: la muerte y por supresión de identidad de su última hija.
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El martes declara el supuesto padre de Guadalupe
También confirmó que el próximo martes 12 de octubre, a un mes de ser conocido el homicidio, Humberto Núñez, el supuesto padre de Guadalupe Di Falco (4), deberá presentarse en el estrado del Segundo Juzgado de Instrucción de la vecina provincia, con el fin de que ofrezca ante Sabaíni Zapata su versión sobre los hechos que se investigan.
El hombre ya aclaró en los pasados días ante la prensa que no posee ningún vínculo con Débora Di Falco y que sólo la conoció como cualquier otro vecino de Gutiérrez, Maipú, apuntando que la chica “ella andaba como con diez mil tipos” y que “ahora me quieren echar el fardo a mi”.
Sin embargo entre las indagatorias se sigue esperando la citación de la abuela de la nena ultrajada, Graciela Di Falco, quien sería citada en las próximas horas.
Mientras se espera el momento de la declaración de Núñez, la Justicia de San Luis ya ordenó que se investigue si el hombre en algún momento mandó dinero a esa provincia para ser cobrados, o por Débora Di Falco o por Dora Alejandra Videla, la mujer que vivía junto a Miguel Ángel Riquelme, ambos detenidos y sospechados de haber cometido materialmente las torturas y el asesinado de la niña.
Comunicado de prensa 533 del Centro de Información Judicial de San Luis
“Débora sabía que su hija corría peligro…”
Así lo manifestó el Dr. Jorge Sabaini Zapata en su resolutorio, por el cual procesó a Débora Di Falco, madre de la menor Guadalupe Di Falco
En las últimas horas de la tarde de ayer, el Juez de Instrucción Nº 2 de la ciudad de San Luis, Dr. Jorge Sabaini Zapata, procesó a la ciudadana Débora Catalina Difalco y convirtió en prisión preventiva la detención que venía sufriendo por supuesta autoría del delito “Abandono de Persona agravado por el vínculo y por el resultado” (Arts. 106, último párrafo en relación al art. 107 del Código Penal). Difalco fue procesada en una causa iniciada paralelamente a la que se investiga el homicidio de su hija, la menor Guadalupe Di Falco.
El magistrado entendió que Débora no podía desconocer las heridas y vejámenes a los cuales era sometida su hija, debido a las amenazas y tratos de Riquelme y Videla- pareja que cuidaba a Guadalupe- a los que refirió Débora en su declaración indagatoria, hace presumir que tuvo conocimiento de la situación de peligro en la que se encontraba o se podía encontrar su hija, y que tuvo la posibilidad cierta de seguir otros caminos alternativos para recuperar a su hija y sacarla del peligro, y aún así no lo hizo colocándola en una situación de desamparo y abandono peligroso. En este contexto, uno de esos caminos para salir de esa situación podría haber sido el ofrecimiento que le realizó el ciudadano Arguello y el cual ella despreció porque podía pensar que era una mala madre, así en su declaración indagatoria refirió que “…Yo tengo un cliente fijo que siempre me ayudaba se llama Eduardo Argüelles, trabajaba en una pollería… Yo lo llamaba como un cliente,…, y me ayudaba con comida, era en ese tiempo crítico que me iba mal en el cabaret… El me podía cuidar con su mujer a Guadalupe para tratar de sacarla de Miguel y Alejandra, el me ofreció eso, yo te puedo ayudar de esa forma me dijo. Eso lo pensé y me sentí un poco mal porque la opción que el me daba me hacía sentir que yo andaba regalando mis hijos, la querían tener viviendo en la casa de él…”.
En su resolutorio, Sabaini Zapata dedujo que ya existía en Débora el temor por lo que le podía pasar a Guadalupe, y que debió haber intentado lo que sea para proteger la integridad de su hija, o haber llamado al padre de Guadalupe, poniéndolo en aviso de la situación en la cual se encontraba o inclusive acudir al personal policial o judicial, más aún cuando aparentemente aparecieron amenazas y reclamo de dinero, para devolverle a la menor. Antes de irse a Mendoza, Débora recordó que “…la nena estaba triste y me daba la impresión que ellos le decían cosas malas de mi, porque me rechazaba, se iba a jugar al patio con los otros niños…. La vi bien, un poco flaquita y tenía unas manchitas en los brazos, como canchas de gatos….”
A modo de conclusión, en los últimos párrafos del auto resolutorio, el Juez aseveró que Débora incumplió con su deber de progenitora de su hija Guadalupe Rebeca Di Falco, al haberla dejado al cuidado de la familia Riquelme – Videla, y que sabía de la situación peligrosa en la cual se encontraba su hija y que se materializó con el fallecimiento posterior de Guadalupe producto de un golpe, “el mismo devino como consecuencia de los constantes malos tratos a los cuales era permanentemente sometida, y no hizo nada por la integridad y la vida de la menor de la cual era la madre…”.
Para continuar con la investigación, el magistrado solicitó pericias psicológicas a la imputada y llamó a prestar declaración testimonial a personal policial y médicos forenses actuantes en la causa. Asimismo, citó para el día 12 de octubre a las 9hs., al ciudadano Humberto Núñez, padre de la menor damnificada.
Informe de Prensa Nº 533 San Luis, 5 de octubre de 2010



