Exclusivo: las confesiones de los chicos acusados de matar al empresario avícola
Hay tres menores de edad acusados por el crimen del empresario avícola de Luján, Juan Manuel Olmo (58), ocurrido la semana pasada cuando una piedra impactó en su parabrisas. Para los investigadores el caso está resuelto, luego de las detenciones de los tres chicos casi dos días después del homicidio. Gracias a fuentes policiales, con acceso al expediente, MDZ pudo conocer las declaraciones de los tres detenidos.
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En medio de un gran operativo policial, el pasado viernes 13, durante la madrugada, fueron detenidos tres sospechosos por el homicidio del empresario Olmo. Los arrestaron en el barrio Alerces I, de Luján, cerca del puente del Acceso Sur desde donde le tiraron piedras a la camioneta de la víctima.
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Los tres relatos parecieron darle forma una confesión y sirvieron para reconstruir el momento en el que Juan Manuel Olmo fue atacado, y como se sabe minutos después perdió la vida.
Ese viernes, casi a las 7 de la mañana, el padre de uno de los chicos (M.), de 14 años, dijo que pretendía que su hijo contase toda la verdad y sin solicitar un abogado defensor. El sospechoso declaró: “Yo ese día estaba como a las once de la noche en la plaza del Barrio Alerces I, de Carrodilla; yo estaba con el P. (14) y E. (12); habíamos estado jugando a la pelota. Y nos fuimos a acompañar a E. a su casa, pero el P. dijo que nos fuéramos al puente de calle Terrada y Paso. Cuando llegamos al puente, E. se quedó abajo y el P. y yo nos quedamos arriba del puente. El P. empezó a tirarle piedras a la calle Paso, mientras E. nos pasaba piedras, hasta que vino una camioneta blanca que pasaba, y yo y el P. le tiramos una piedra cada uno a la camioneta; yo tiré una piedra chatita, y el P. una piedra gorda. Yo a las piedras, para tirarlas las empujaba con el pie, pero el P. levantó con las manos la piedra y se la tiró fuerte a la camioneta. Ahí bajamos del puente, y le preguntamos a E. quién le había pegado, y nos dijo que mi piedra pegó en la parte de abajo de la camioneta, y la que tiró el P. le pegó en el parabrisas de la camioneta. Ahí se escuchó un ruido y vi que la camioneta se metía al zanjón. Ahí E. nos dijo que fuéramos a ver a la camioneta, pero el P. se había ido a la camioneta, entonces nos fuimos con él, y terminamos en mi casa dónde nos cambiamos la ropa. Un rato después volvimos al puente y vimos que la camioneta estaba en el zanjón y estaba lleno de policías y los bomberos, fuimos (a ver) nosotros tres y también el hermano del E. Cuando llegamos ya habían sacado a al señor que manejaba la camioneta. Cuando nos volvíamos al barrio, E. dijo que le iba a decir lo que pasó a su papá, pero el P. le dijo que si decía algo iba a cagar. Al otro día E. le contó a mi papá que nosotros le habíamos tirado piedras a una camioneta”.
Le preguntaron al chico si también le habían tirado piedras a otros vehículos y su respuesta fue: “Le tiramos a un auto, me parece que de color marrón, pero no le pegamos. Entonces, le preguntaron al menor cuál era la intención de tirarle piedras a los autos”. A esto respondió: “Tirábamos piedras por tirarles”.
Declaración del chico de 12 años
También acompañado y asistido por su padre, E. comenzó diciendo que “ese día estábamos en la placita del Barrio Los Alerces I, de Carrodilla, a las 23.00hs, yo estaba con el M. y el P. (y da los nombres). Yo estaba en la calesita, y me dijeron que fuéramos a tirarle piedras del puente de calle Terrada a los autos que vienen por calle Paso. Yo les dije que no y ellos se fueron, y me empezaron a gritar, y yo me fui y los alcancé. Yo me fui hacia abajo del puente, y los chicos estaban arriba del puente y le empezaron a tirar piedras a los autos. Primero le pegaron a un auto azul dos veces, una atrás y una adelante; eran unas piedras grandes. Después sacaron más piedras del costado del puente y le pegaron a un auto rojo. Los chicos me llamaron pero me quedé abajo, y vi que el M. le tiró una piedra a una camioneta blanca, y saltaron los vidrios hasta dónde yo estaba; la piedra primero le pegó en el vidrio del foco de adelante. Después el P. le tiró una piedra al parabrisas y la camioneta se empezó a frenar y moverse hasta que se cayó al zanjón. Un señor nos gritaba desde que le tiramos la piedra al primer auto y llamó a la Policía y vio todo. El señor vive en una casa que está cerca del puente y salió a gritarnos que nos fuéramos y sacó un arma y pegó un tiro al aire. Yo me subí rápido a la parte arriba del puente, y salimos corriendo hacia el barrio Alerces I, cruzamos por una finca que está en el Barrio Nogal y nos cambiamos de ropa en la casa de M. Cuando bajábamos corriendo se nos acercaron dos chicos que nos preguntaron si nosotros estábamos arriba del puente, y el P. le dijo que sí, pero que nos íbamos porque había pasado algo. Pasó un rato y volvimos a la camioneta y vimos que estaba la camioneta adentro del zanjón y que estaba la Policía. Para que no se dieran cuenta fuimos los tres ,y mi hermano fue con nosotros hasta ahí. Ahí nos fuimos alejando y el P. me dijo que: ‘Más vale que no digas nada, yo llego a caer y te mando a mis sobrinos’”.
También le preguntaron el motivo por el cual arrojaban las piedras. Y el menor de los tres involucrados respondió: “Por diversión, desde el domingo le tiraban piedras a los autos, según me dijeron P. y M.”
Cuando le preguntaron a este chico si quería declarar algo más, su contestación fue contundente: “Sí, estoy arrepentido de lo que pasó”.
El lanzador de la piedra mortal
También acompañado por su progenitor y sin solicitar abogado defensor. P. inició su declaración diciendo que estaban los tres en la plaza y que “M. dijo que fuéramos a tirar piedras al puente de Terrada y Paso. Nos fuimos arriba de la mano que va para Maipú. Poníamos piedras en el piso y las pateábamos para pegarles a los autos que pasaban. Nos pusimos del lado en que los autos iban para Maipú porque no podían dar la vuelta porque no hay salidas. Les tiramos piedras a cuatro o cinco pero le pegamos solo a dos; les tirábamos los tres. Hasta que E. (12) se fue hacia la parte de abajo del puente y nos pasaba piedras. Ahí vimos que venía una camioneta sola, era una camioneta blanca y M. y yo les tiramos una piedra cada uno. Una de las piedras pegó en la parte de abajo de la camioneta y otra entró por el parabrisas; como estaba de noche no se quien tiró la piedra que pegó en el parabrisas y quien la que pegó en el frente. Se escuchó un ruido fuerte y nos fuimos corriendo, no vi qué le pasó a la camioneta. Nos fuimos al barrio a la casa de M. y él se cambio la ropa. Unos veinte minutos después nos fuimos al puente a ver que le había pasado a la camioneta; fuimos los tres y nos acompañó un hermano de E. Cuando llegamos vi que la camioneta había ido a parar adentro de un canal y tenía un agujero en el parabrisas, y había una señora llorando. Preguntamos que había pasado y un bombero que estaba ahí nos dijo que no había pasado nada. Después vino un policía y nos dijo que nos fuéramos. Pero nos quedamos en frente hasta que nos dijo el policía otra vez que nos fuéramos”.
Cuando le preguntaron para qué le tiraban piedras a los autos, la respuesta fue en sintonía con la de sus amigos: “Tirábamos piedras para molestar”. También dijo que no era la primera vez que le arrojaban piedras a los vehículos. “El domingo les tirábamos piedras a los autos desde un campito al lado de la calle Paso cerca del puente”, contó P.
Estas fueron las declaraciones que brindaron los sospechosos ante las autoridades judiciales que investigan el homicidio de Olmo. Los tres menores están acusados del delito de homicidio agravado, se encuentran detenidos, pero en poco tiempo recuperarán la libertad.

