De película: destrozan vidrieras y reja con una camioneta para robar en un comercio
Los delincuentes impactaron violentamente con la caja de una camioneta en la puerta de rejas y blíndex del outlet de Adidas -calle Arístides Villanueva- y los destrozaron. En menos de 5 minutos se llevaron ropa, calzados y huyeron, con la reja incrustada en la caja del vehículo.
No se trata de ninguna película de Bruce Willis ni Arnold Schwarzenegger, aunque la descripción de la escena tranquilamente podría ser un extracto de un thriller norteamericano de acción. Un grupo de delincuentes estrelló la parte trasera de una camioneta contra las rejas y una de las vidrieras del outlet de Adidas de calle Arístides Villanueva y, en tiempo récord, se llevaron una gran cantidad de indumentaria y calzado.
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Además de la mercadería sustraída –que, sumada a los daños, todo asciende a unos 15.000 pesos- los delincuentes ni siquiera se tomaron el tiempo de desenganchar la reja de la puerta del local, por lo que se la llevaron en la caja de la camioneta. Todo, en menos de 5 minutos, a las 6.50 y en una de las calles más transitadas de la Quinta Sección.
“La delincuencia en Mendoza es del primer mundo”. Con resignación y hasta estupor por la modalidad del robo, Gustavo Bustos -encargado de ese local- intentó describir la postal que encontró esta mañana cuando llegó al comercio ubicado en Arístides al 400. Allí, en el sector donde anoche, a la hora del cierre, habían cerrado el blíndex y colocado las rejas, no había nada. Sólo trozos de esa lámina de seguridad que, cuando la instalaron, se dejaron llevar por la garantía de que sólo una bala podría atravesarla.
“Aparentemente, una camioneta también podía atravesarla, pero a nadie se le habría ocurrido”, ironizó Bustos. De acuerdo a los relatos de un cuidacoches, que fue el único testigo del hecho, minutos antes de las 7 una camioneta Peugeot blanca que circulaba por ese tramo de Arístides comprendido entre Martínez de Rozas y Granaderos disminuyó la marcha luego de pasar a la altura del comercio, se orilló a la vereda de enfrente del outlet. En una única maniobra, el conductor de la camioneta puso marcha atrás y, a una alta velocidad, enfiló hacia el local, pasando por encima del cordón de la vereda e impactando con absoluta precisión en la parte de la reja y del blíndex correspondientes a la puerta.
La reja cayó y quedó incrustada en la caja de la camioneta, mientras que los pedacitos de la lámina de seguridad volaron uno por uno, mientras que el resto cayó al piso. La alarma se disparó, pero bastó con menos de 5 minutos para que del interior de la camioneta bajaran varios delincuentes y se llevaran prendas y zapatillas de la reconocida marca de indumentaria.
Si bien la mayoría de las pérdidas están en los destrozos, alcanzaron a hacerse con una interesante cantidad de prendas. Pero lo que más sorprende a los empleados del comercio fue la espectacularidad y el ensañamiento.
“Rompió el blíndex, la reja, y siguió de largo hasta romper el escritorio y una PC. Parece que no alcanza ni con rejas, ni láminas de seguridad, ni alarma con monitoreo”, destacó Bustos. Es que, en el caso de que en ese momento se haya encontrado algún guardia de seguridad en el interior del local, también habría sido embestido por la camioneta, que ingresó violentamente.
Reclamo estéril
Tanto Bustos como el gerente de la casa comercial, Miguel Iriart coinciden al destacar que, pese a que se trata de una “zona cara”, por la noche –a excepción de los fines de semana- no hay seguridad y se transforma en “una de las tantas zonas liberadas que hay en Mendoza”.
En lo que va del año, es el tercer robo que sufren y, a raíz de la seguidilla de los anteriores atracos, habían decidido instalar la “impenetrable” lámina de seguridad. “En los anteriores, rompieron la vidriera con una piedra y, metiendo la mano entre las rejas, se llevaban lo que alcanzaban. Pero jamás había pasado algo como esto”, afirmó el encargado, destacando que cada vez que hay algún robo en la Arístides, aparecen algunos efectivos patrullando durante algunas noches, pero que después no los ven más.
Por su parte, Iriart fue un poco más allá en su reflexión. “Se nos pide que no andemos armados, pero para salvarse hay que hacer la del lejano oeste”, sentenció.
Sentimientos ambivalentes
El sábado 23 por la noche, un delincuente ultimó de un balazo en la cabeza a Roque Giménez (26) en la calle Chacabuco de la Cuarta Sección.
La víctima de este episodio, que conmocionó a toda la sociedad -e incluyó fuertes críticas de los vecinos hacia el ministro de Seguridad, Carlos Ciurca- era empleado de la sucursal del comercio de Adidas en Maxi.
“Todavía estamos muy dolidos por lo que le pasó a nuestro compañero, y ahora esto. Tenemos sentimientos ambivalentes, porque si bien sabemos que fueron hechos aislados, y que no están relacionados, ya no sabemos que hacer contra la inseguridad”, destacó el gerente.
Si bien la mayoría de las pérdidas están en los destrozos, alcanzaron a hacerse con una interesante cantidad de prendas. Pero lo que más sorprende a los empleados del comercio fue la espectacularidad y el ensañamiento.
“Rompió el blíndex, la reja, y siguió de largo hasta romper el escritorio y una PC. Parece que no alcanza ni con rejas, ni láminas de seguridad, ni alarma con monitoreo”, destacó Bustos. Es que, en el caso de que en ese momento se haya encontrado algún guardia de seguridad en el interior del local, también habría sido embestido por la camioneta, que ingresó violentamente.
Reclamo estéril
Tanto Bustos como el gerente de la casa comercial, Miguel Iriart coinciden al destacar que, pese a que se trata de una “zona cara”, por la noche –a excepción de los fines de semana- no hay seguridad y se transforma en “una de las tantas zonas liberadas que hay en Mendoza”.
En lo que va del año, es el tercer robo que sufren y, a raíz de la seguidilla de los anteriores atracos, habían decidido instalar la “impenetrable” lámina de seguridad. “En los anteriores, rompieron la vidriera con una piedra y, metiendo la mano entre las rejas, se llevaban lo que alcanzaban. Pero jamás había pasado algo como esto”, afirmó el encargado, destacando que cada vez que hay algún robo en la Arístides, aparecen algunos efectivos patrullando durante algunas noches, pero que después no los ven más.
Por su parte, Iriart fue un poco más allá en su reflexión. “Se nos pide que no andemos armados, pero para salvarse hay que hacer la del lejano oeste”, sentenció.
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“Todavía estamos muy dolidos por lo que le pasó a nuestro compañero, y ahora esto. Tenemos sentimientos ambivalentes, porque si bien sabemos que fueron hechos aislados, y que no están relacionados, ya no sabemos que hacer contra la inseguridad”, destacó el gerente.


