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Fracasaron las negociaciones entre Trabajo y los choferes

El Sipemom no aceptó una propuesta de prórroga de cinco días que la subsecretaría de Trabajo ofreció para continuar con las negociaciones. Rodolfo Calcagni, titular del sindicato, atacó a empresarios y gobierno. "Vamos a demostrales de lo que somos capaces los cabecitas negras de la provincia", desafió.
Calcagni le habla a los choferes, tras decidir que el paro sigue. Foto: Marcelo Ruiz/ MDZ
Calcagni le habla a los choferes, tras decidir que el paro sigue. Foto: Marcelo Ruiz/ MDZ
Luego de casi dos horas de reunión fracasó la negociación entre la subsecretaría de Trabajo y el gremio de los choferes de micro por lo que el paro de transporte continuará.

El titular del Sipemom, Rodolfo Calcagni, anunció la continuidad de las medidas de fuerza y rechazó de esta manera la prórroga de cinco días que las autoridades habían pedido para descomprimir el conflicto.

“El paro va a seguir hasta las últimas consecuencias y hasta que nos arreglen lo que pedimos”, dijo el gremialista, quien anunció que la huelga no se levanta ante un centenar de choferes que se habían reunido en la sede del gremio a quemar gomas.

Ya cerca del mediodía se vislumbraba el posible desenlace. Tras la reunión que mantuvieron miembros del Sipemom con autoridades de la Subsecretaría de Trabajo, ningún miembro de esa cartera aventuró un presagio aunque conservaban la esperanza de que los gremialistas levantaran el paro y aceptaran la conciliación obligatoria.

En tanto que el subsecretario de Trabajo, Mario Adaro, se retiraba de la sala de reuniones, los delegados decidían sobre el futuro de la huelga mientras un centenar de choferes esperaban sobre la calle Bandera de los Andes. Hasta allí se acercó uno de los delegados a informarles de la propuesta de extender cinco días la conciliación, sin embargo un rotundo “no” fue la respuesta que brindaron los colectiveros apostados en la sede del gremio.

Minutos después se trasladaron adentro de la sede, donde los aguardaba Calcagni para informarles la decisión tomada por el cuerpo de los delegados, “no se aceptan los cinco días sino hay una propuesta de lo que hemos solicitado”, afirmó el titular de Sipemom, mientras resonaban los aplausos de los choferes.

“No han traído ninguna propuesta seria –sostuvo Calcagni- y si quieren declarar ilegal la huelga, que lo hagan. No tenemos problemas. Si el sindicato tiene que salir con su patrimonio a pagarle  a los choferes, lo haremos. Vamos a demostrarle a los empresarios de lo que somos capaces los cabecitas negras de esta provincia”.

Calcagni también atacó al "poder concedente", el Gobierno, por la crisis del transporte que dejó a pie a miles de usuarios esta mañana. La razón que dio el gremialista es que el gobierno “nos paseó 45 días” y no se llegó a una solución y explicó que “es problema de los empresarios y del poder concedente, que el dueño de la concesión” el que no se haya garantizado un mínimo de circulación de los colectivos durante el paro.

Los choferes de micro están reclamando actualmente un sueldo de $2.900 pesos frente a los $2.300 actuales, “no queremos ganar menos que la canasta básica”, afirmó Calcagni, al mismo tiempo que aseveraba que “si los empresarios quieren ganar plata que la repartan un poquito con los que trabajamos también, por que han ganado mucha plata”.

Además sostuvo que la rentabilidad obtenida por los empresarios está arriba del 15% y no es del 7,5% como se sostiene.

Para esta tarde a las 17 estaba prevista otra reunión en la Subsecretaría de Trabajo, sin embargo Calcagni tiró por tierra esta posibilidad y explicó que desde el gremio “no se espera más nada, dijimos que íbamos a hacer un paro sorpresivo, el primero fue esta mañana a las 5 y recién después de siete horas apareció alguien sin ninguna propuesta”, afirmó el gremialista y agregó, “si hubiera voluntad y hubieran venido con una propuesta coherente tal vez arreglábamos”, aunque desde el gobierno no pierden las esperanzas de llegar a un acuerdo.

Asimismo, Calcagni afirmó que los han presionado desde varios sectores y que en San Rafael, Gendarmería había detenido “a 30 compañeros” y en el Gran Mendoza a otros cinco, aunque especificó que en el caso de los primeros, el municipio sureño estaba interviniendo para lograr la liberación, en tanto que los aprehendidos en el Gran Mendoza ya se encontraban libres.