Decenas de miles, ayer, con San Cayetano
Por el santuario, desfilaron unas 180.000 durante todo el día. Casi 7.000 personas participaron de la procesión de anoche. Monseñor Arancibia habló de la inseguridad.
Cerca de 180.000 personas visitaron durante la jornada de ayer la Iglesia de San Cayetano en Orfila, Junín. La sorprendente cifra, dada por Policía de Mendoza y Cáritas, se acumuló por la llegada de personas al lugar desde la madrugada hasta la noche de ayer. Todos, para agradecer por el trabajo que tienen o para pedir esa gracia.
También fue importante la cantidad de visitas a la iglesia del Patrono del Trabajo en el barrio bancario, de Godoy Cruz (Ver nota relacionada).
La jornada terminó con una procesión en Orfila a la que asistieron 6.500 personas. La procesión se inició en la Iglesia y recorrió fincas aledañas, a lo largo de un kilómetro. Además de las tradicionales velas (en un balde para que no se apaguen), este año, la celebración tuvo una novedad: hubo cinco minutos de fuegos artificiales al final.
Te puede interesar
Catalina León, la imaginación es un rodeo
El clero y la política participó, como siempre, de la procesión. Junto al arzobispo José María Arancibia, estuvieron el gobernador Julio Cobos, el flamante candidato a sucederlo por el PJ, Celso Jaque; y el intendente de Junín Mario Abed.
El único que atendió a la prensa fue Arancibia. El arzobispo retomó su discurso de la mañana sobre la inseguridad, en el que intentó ser componedor y no cargó las tintas sobre la política. “No nos tenemos que conformar con la justicia divina, sino que también tenemos que recuperar la justicia terrena. Hay que trabajar mucho junto al gobierno para que la gente recupere la dignidad. Así se van a acabar los problemas de inseguridad”, afirmó Arancibia.
El religioso también se refirió al fenómeno de los curas que acompañan las marchas y protestas por los crímenes y las olas de delitos, como el padre Lalo y Mario de Benedictus. “Ellos no organizan a la gente. En cambio, la acompañan y contienen para que no haya otros hechos de violencia. Los curas nos tenemos que apoyar entre todos”, afirmó.
La actitud de Arancibia contrastó con la del gobernador Julio Cobos, quien evitó, de mala manera, las consultas frente a la suspensión de la afiliación que le aplicó la UCR. “No es momento para hablar de eso”, dijo, y se despidió de los medios con un ademán.
El religioso también se refirió al fenómeno de los curas que acompañan las marchas y protestas por los crímenes y las olas de delitos, como el padre Lalo y Mario de Benedictus. “Ellos no organizan a la gente. En cambio, la acompañan y contienen para que no haya otros hechos de violencia. Los curas nos tenemos que apoyar entre todos”, afirmó.
La actitud de Arancibia contrastó con la del gobernador Julio Cobos, quien evitó, de mala manera, las consultas frente a la suspensión de la afiliación que le aplicó la UCR. “No es momento para hablar de eso”, dijo, y se despidió de los medios con un ademán.


