Lo difícil de tener una sala de teatro Independiente en Mendoza
Implica no ganar un sueldo fijo, aportar como cooperativa para cada proyecto y asumir los riesgos. Hoy, no existe la legislación necesaria para habilitar salas.
“El teatro necesita que los personajes que aparezcan en escena lleven un traje de poesía y al mismo tiempo que se les vean los huesos, la sangre”. Esta frase de Federico García Lorca infiere que aquellos temerarios que decidieran dedicar su vida a este arte deben tener gran pasión por la puesta en escena. Sin embargo, si te dedicas al teatro en Mendoza, sentir mucha pasión es poco. Las condiciones a las que se tienen que enfrentar actores y dueños de salas no son nada favorables.
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Trabajar en una sala subvencionada por la municipalidad de un departamento o incluso el Ministerio de Cultura es lo que más se asemeja a tener un sueldo y trabajo fijo. El mundo del teatro independiente es otra historia.
La página Web del Ministerio de Cultura afirma que son 13 las salas que forman parte de esta elite, sin embargo, solo 4 de ellas cuentan con la apropiada habilitación. Tal es el caso de Cajamarca con una trayectoria de 23 años produciendo obras. Los ocho miembros del elenco cuentan que no cambiarían su profesión por nada porque los hace muy felices. Pero al tocar el tema de cuánto ganan y si les alcanza para vivir todos se miran y ríen, es entonces que el actor David Malla, a manera de chiste, contesta: “ganamos algo todos los meses no, perdemos algo todos los meses, puede ser”.
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“Nosotros no tenemos un sueldo fijo, trabajamos a nivel de cooperativa, con lo que ganamos en la taquilla, lo que más te deja son las funciones vendidas a escuelas, para el gobierno o una gira, esa es una platita más grande que entra de golpe y te alcanza para algo más” comenta Melisa Lara, actriz de Cajamarca desde hace varios años. “Mientras que las funciones regulares te dan una taquillita que es menor” agrega. “Sí, que te alcanza para comprarte por ejemplo…Un lomo” interrumpe riendo Verónica Noni. Confirmando así, que son los niños quienes mantienen con vida al teatro y no el público adulto.
Los estudiantes de la facultad de teatro de la Uncuyo suelen armar obras, pero al ser independientes los gastos de sala, escenografía y vestuario son a pulmón por lo que es bastante más complicado. En definitiva, el alquiler, la sala y el elenco no suman el total a pagar a fin de mes, para cualquier obra de teatro es obligatorio pagar derechos de autor.
Solo iniciar el trámite en Argentores cuesta $30 (incluso si la obra es de autoría propia, entonces el dinero debe ser reembolsado por la sede. Cajamarca aún sigue esperando el dinero por su obra “Animales Sueltos” montada en 2006). El monto a pagar por cada obra varía según el autor. Por ejemplo, si el escritor lleva muerto más de setenta años el costo es mucho mayor “Y si los derechos los tiene algún familiar como sobrinos o hijos peor, porque le quieren sacar lo más posible” comenta Lara.
El año pasado el elenco montó una obra de la escritora brasileña Clara Machado, en un principio el costo era de US$700 y luego de largas negociaciones lograron que les bajaran el precio a US$200, bastante para una empresa que no recibe ganancias mensuales.
Uno se pregunta; ¿Por qué entonces tener sala propia? Más que un sueño cumplido suena a una pesadilla constante, pero David Malla recalca que “la ventaja de tener sala propia y un elenco estable es que te permite crecer y conocerte mejor, nadie te dice que hacer”
Sin embargo, por más esfuerzo y dinero que los actores y los dueños de la sala inviertan en cada proyecto también se da un fenómeno a nivel público y es que la gente mendocina no concurre tanto al teatro. Las obras locales no atraen la misma atención que los célebres nombres de Buenos Aires convocan. “Se estrena una obra y ves caras conocidas, no ves gente ajena al mundo del teatro” reflexiona resignado Cristian Di Carlo, el miembro más nuevo del grupo.
Solo iniciar el trámite en Argentores cuesta $30 (incluso si la obra es de autoría propia, entonces el dinero debe ser reembolsado por la sede. Cajamarca aún sigue esperando el dinero por su obra “Animales Sueltos” montada en 2006). El monto a pagar por cada obra varía según el autor. Por ejemplo, si el escritor lleva muerto más de setenta años el costo es mucho mayor “Y si los derechos los tiene algún familiar como sobrinos o hijos peor, porque le quieren sacar lo más posible” comenta Lara.
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Sin embargo, por más esfuerzo y dinero que los actores y los dueños de la sala inviertan en cada proyecto también se da un fenómeno a nivel público y es que la gente mendocina no concurre tanto al teatro. Las obras locales no atraen la misma atención que los célebres nombres de Buenos Aires convocan. “Se estrena una obra y ves caras conocidas, no ves gente ajena al mundo del teatro” reflexiona resignado Cristian Di Carlo, el miembro más nuevo del grupo.
En el video, se puede ver al elenco de Cajamarca ensayando para su obra infantil Animales Sueltos. El video grabado por MDZ, puede verse por YouTube.

