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Equipo de MDZ cruza a Chile en bicicleta

Hoy comenzó la travesía de tres mendocinos que cruzarán la cordillera en bicicleta. Hasta un ex gobernador lo hizo y no deja de ser una tentanción para mendocinos y foráneos. Ahora tres mendocinos intentan el ejercicio y te la contaremos, día a día, por MDZ. Aquí, la primera etapa hasta Uspallata.
MDZ junto al desafío de tres mendocinos. Foto: MDZ
MDZ junto al desafío de tres mendocinos. Foto: MDZ

Viernes 21 de diciembre, comienza el verano, es el día más largo del año y el pronóstico indica que la temperatura por suerte“sólo” llegará a los 32 grados. Raúl, Walter y Guillermo llevan casi un año entrenando y ahora es el gran día, su sueño de cruzar la cordillera de los Andes en dos ruedas está por iniciarse.

Casi antes que se despierten los gallos, ellos ya están subidos en su mountain bike. Raúl Sanz, médico, Walter Bertorello, empleado en una escribanía y Guillermo Caggiati, márketing on line, no son ciclistas profesionales, pero sí se preparan para un desafío en sus vidas, cruzar la Cordillera de Los Andes. El casco, los guantes, los anteojos, los litros de agua calculados y por supuesto, mucho protector solar, ya que las nubes escasean por estos tiempos.

No son los primeros en tratar de cruzar la cordillera en bicicleta, ni serán los últimos. Durante su gobernación, Rodolfo Federico Gabrielli, entrenó junto a un grande del ciclismo mendocino, Contreras, y logró ese cometido.

Raúl (37), es médico cardiólogo en Mendoza, su único respiro en la semana laboriosa, son los domingos, cuando se junta con Walter  y Guillermo,  para andar en bici y descargar las energías y el estrés de la semana.
Walter (39), trabaja en una escribanía y las horas de trabajo de la semana, a veces no se terminan ni en las noches. Por último Guillermo (38), trabaja en marketing on line y las jornadas van mucho más allá de las 8 horas, siempre.

Los tres aventureros salieron en la madrugada del viernes y comenzaron el sueño. Con viento a favor y una temperatura agradable, la jornada fue mejor de lo esperado, los ciclistas recorrieron su trayecto desde Chacras de Coria, punto de partida, hasta Uspallata en 7 horas y media, cuando lo previsto eran aproximadamente 9 a 10 horas.

A penas iniciado el viaje, el fuerte viento parecía que iba a empañar la travesía en la zona de la destilería Luján de Cuyo. Los conocedores del tema saben que el viento en contra puede ser fatal al momento de tratar de cumplir con los plazos establecidos.

“Puede ser que estas no sean las vacaciones soñadas, afirmaba Guillermo, porque nuestra familia se sacrifica para acompañarnos y asistirnos, pero lo que es cierto es que disfrutás mucho el viaje, ya que prestás mucha más atención a los detalles del camino. Por ejemplo los amaneceres en la ruta y hasta las hormigas del camino”. 

Así como para Guillermo disfrutar la naturaleza es uno de los objetivos de este viaje, para Walter, autodesafiarse en mejorar sus tiempos en bicicleta es una meta que debe cumplir día a día.

Un inglés en la ruta 7

Ya habían pasado varias horas desde que salieron de Mendoza, estaban a sólo 30 kilómetros de Uspallata, y sentían una mezcla de cansancio con entusiasmo. “Cada subida  en bicicleta, es un desafío,  sostiene Guillermo, son mortales, cuando llegás arriba es como que superás un objetivo,  te relajás, preparándote para la nueva subida,

Saliendo de la zona de túneles, luego de una curva, “nos econtramos con un hombre tirado en el suelo, comiendo y descansando, dijo uno de los aventureros. Como no habían árboles en los alrededores, se cobijaba en la esbelta sombra de una columna de luz. Walter se paró y le preguntó si necesitaba algo, con un fuerte acento extranjero contestó:  “yo no hablar español”.

Ricky, tal el nombre del foráneo, tenía como único medio de transporte: una bicicleta cargada con alforjas y mochilas, en donde llevaba toda su vida de los últimos cuatro años. La primera impresión de los ciclistas fue que se trataba justamente de un “trotamundos”.

“Nos contó que de noche dormía en su carpa, junto a su bici, dijo Walter, y eso nos impresionó mucho”. “También nos dijo que hacía cuatro años que había salido desde Alaska, con un objetivo, llegar en bici hasta Ushuaia. La verdad es que nosotros creímos que estabamos realizando una gran hazaña, pero con un viaje tan largo como el de Ricky, nuestra ilusión quedó por el suelo, comentó Guillermo entre risas”.

Ricky fue cordial y amable, aceptó un Gatorade y una botella de agua mineral Villavicencio de los chicos, pero nada más, simplemente saludó y siguió su viaje hasta Valparaíso, donde pasaría las fiestas con un amigo, para luego proseguir su travesía.

Guillermo le dio su email, con la esperanza de que alguna vez, Ricky le escribiera contándole si había o no llegado a destino.

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