Operativos de rescate de Mendoza, en la mira
“Nosotros tenemos todos los equipos acá, kayac y las balsas de rafting. Sin embargo, nunca nos avisan de nada. Nos enteramos en el noticiero. Podríamos haber facilitado la búsqueda y el rescate", señaló el encargado de una empresa de rafting de la zona.
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Esta es una de las repercusiones que generó en las últimas horas la muerte del niño Luciano Fragapane, de siete años, quien el martes se ahogó después de caer al río Mendoza durante un picnic en un cámping abandonado de Cacheuta.
En tanto, la fuente consultada aseguró que no es la primera vez que sucede un hecho así. “Hay una gran imprudencia de los que vienen a pasar el día al río Mendoza", dijo.
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El vecino de Cacheuta, que es remador, agregó que en otros casos de personas que caen al río “se nos comunicó ya cuando nadie podía encontrarlo. Salimos con gomones y kayak. Estamos cerca y con todo para poder ayudar, pero no nos avisan”.
Lejos de lo que se habló ayer, el niño calló al agua junto a su madre. Según los datos que la policía de Luján arrojó, los dos fueron arrastrados por la corriente. Su madre pudo llegar a la orilla pero a su hijo de 7 años lo encontraron dos kilómetros más arriba, casi sin vida
Todo empezó en una de las orillas del Hotel Cacheuta. Allí se encontraba la familia Fragapane pasando un día de verano que terminó trágicamente.
“Nosotros estábamos por comer cuando dos chicas nos vinieron a pedir ayuda diciendo que su madre y hermano se habían caído al agua”, destacó Diego Sanguineti, uno de los trabajadores del camping abandonado donde ocurrió la tragedia.
Ya hace varios años que en el lugar dejó de funcionar el complejo turístico y la zona ya no está preparada para recibir visitas. Sin embargo, según señalaron los trabajadores, constantemente la gente ingresa al lugar para bañarse en los tanques de agua que se forman.
“Esto pudo haber pasado acá como 5 kilómetros más arriba. Hay un problema de concientización y de respeto al río. La gente no toma conciencia y viene acá, donde los lugares muchas veces no están preparados. De Irrigación bajan el caudal de agua los fines de semana para que no se produzcan accidentes y no es la solución”, continuaron.
Según lo que relataron ,encontraron a la madre a unos 300 metros de donde habían sido arrastrados por la corriente. “Nos dijo que no había visto pasar a su hijo por ahí que seguramente todavía esté río más arriba”.
Allí, en un improvisado rescate, los vecinos de la zona comenzaron la búsqueda observando desde la ruta y los puentes si el niño pasaba.
“Nosotros salimos con la camioneta y fuimos parando en los puentes, sin embargo no lo veíamos pasar. Fue en el puente Aguas Claras donde vimos a unos hombres del otro lado de la ruta”.
En ese lugar, dos personas habían cruzado nadando hasta la otra orilla donde se encontraba el cuerpo de Luciano. En tanto, el operativo de rescate tuvo demasiadas complicaciones.
Los vecinos observaron que una vez encontrado el niño no podían hacer nada para poder llevarlo hasta la otra orilla. Llegaron los bomberos y la policía con arnés y cuerdas, lo que "no sirvió para nada".
En la espera del helicóptero Halcón 2, un bote cruzó para rescatar a las tres personas que se encontraban en el lugar.
Luego, cuando llegaron los médicos y helicóptero, el joven fue trasladado al Hospital Notti donde los médicos continuaron con las tareas de reanimación con el desfibrilador, masajes cardíacos y respiración boca a boca. Pero todo fue en vano.

