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Zona fría: la quita del subsidio podría caerse en el Senado y Mendoza tiene un rol clave

Tras la caída de la ley de Tierras, el Gobierno de Milei no lograría los votos para tratar la quita del subsidio al gas por zona fría. El rol de Mendoza.


El Gobierno de Javier Milei volvió a encontrar en el Senado una barrera para avanzar con una de sus reformas y el régimen de Zona Fría quedó, una vez más, al borde de caerse. El proyecto que modifica el esquema de subsidios al gas y que obtuvo media sanción en Diputados permanece trabado en la Cámara alta, donde el oficialismo no logró reunir los votos necesarios para llevarlo al recinto. En ese escenario, Mendoza tiene un papel central.

La provincia llegó al debate parlamentario con una particularidad: sus diputados nacionales oficialistas que responden al gobernador Alfredo Cornejo- Pamela Verasay y Lisandro Nieri- habían acompañado mayoritariamente la iniciativa oficial en la sesión de mayo, pero sus senadores- ambos radicales-tomaron una posición diferente.

Mariana Juri y Rodolfo Suarez le comunicaron al gobernador Cornejo la negativa a apoyar este proyecto que deja a Mendoza por fuera de la zona fría y por lo tanto a lugares que tienen temperaturas similares o más bajas que otros de la Patagonia - como algunos distritos del Valle de Uco- sin el subsidio.

La tercera senadora por Mendoza, Anabel Fernández Sagasti, también se ubicó desde el comienzo en contra de la modificación. Así, los tres representantes mendocinos en la Cámara alta quedaron del mismo lado frente al intento de modificar el régimen, pese a las diferencias políticas que existen entre ellos.

Juri en diálogo con MDZ Radio, aseguró hace un mes se quedó conforme que la quita del subsidio no afectara las boletas de gas del invierno mientras confirmó que trabajaba en un proyecto alternativo al del Gobierno.

En qué consiste el proyecto de zona fría que se caería en el Senado

El proyecto aprobado en Diputados propone pasar de un esquema de subsidio determinado principalmente por la ubicación geográfica a un sistema focalizado, restringiendo el beneficio para buena parte de las zonas que actualmente están alcanzadas por la denominada Zona Fría. La iniciativa fue aprobada en mayo por 132 votos contra 105 y cuatro abstenciones.

Para Mendoza, la discusión es especialmente sensible. El régimen vigente establece descuentos que pueden alcanzar entre el 30% y el 50% sobre las facturas de gas, dependiendo del tipo de usuario y de la zona. La modificación dejaría afuera a buena parte de los hogares mendocinos, con excepción de Malargüe, que mantiene un tratamiento diferencial.

Faltan votos para Zona Fría y el antecedente de la ley de Tierras

La dificultad para avanzar con Zona Fría no es un hecho aislado. El proyecto quedó frenado en el Senado y durante las últimas semanas distintas alternativas fueron analizadas para intentar modificar su contenido o encontrar una salida que permita preservar algún tipo de beneficio para los usuarios de las provincias afectadas.

El escenario refleja una dificultad más amplia para el Gobierno nacional: mientras en Diputados consigue construir mayorías con sectores aliados, en el Senado esas alianzas se vuelven más complejas cuando las iniciativas impactan directamente sobre los intereses de las provincias.

El rechazo al proyecto tampoco se limita a Mendoza. Senadores de distintas provincias que actualmente están alcanzadas por el régimen vienen planteando reparos y buscando alternativas para evitar que millones de usuarios pierdan el descuento.

En el propio Senado se acumularon presentaciones de concejos deliberantes y legisladores de distintas localidades- incluida la provincia de Mendoza- reclamando que no se elimine el beneficio.

El resultado es que el proyecto quedó en una zona de incertidumbre parlamentaria. Si el oficialismo no consigue destrabar el trámite y reunir los votos, la iniciativa podría terminar perdiendo impulso y quedar fuera de la agenda legislativa.

Para el Gobierno sería otro revés en una Cámara donde las negociaciones con los bloques provinciales y los sectores dialoguistas resultan decisivas.

La discusión por Zona Fría se produce, además, después de otro revés significativo para el oficialismo en el Senado: la imposibilidad de avanzar con el capítulo que flexibilizaba las restricciones a la adquisición de tierras rurales por parte de extranjeros.

El Gobierno terminó retirando ese capítulo antes del tratamiento en la Cámara alta ante la falta de votos suficientes. Finalmente, el Senado aprobó la iniciativa de propiedad privada sin ese apartado, que había generado una fuerte resistencia entre legisladores de distintos bloques.

El episodio dejó una señal política: el oficialismo puede conseguir media sanción en Diputados, pero no necesariamente logra trasladar esa mayoría al Senado.

El antecedente inmediato de la Ley de Tierras refuerza la lectura política: cada vez son más los proyectos del Gobierno que logran avanzar en Diputados pero encuentran en el Senado un escenario mucho más adverso, con legisladores de distintos espacios dispuestos a trabajar para que determinadas reformas directamente no lleguen a convertirse en ley.