Tras una rebelión palaciega, Javier Milei se vio obligado a echar a Manuel Adorni y le dio la razón a Patricia Bullrich
Bullrich fue la vocera, desde hace un mes, del impechment encubierto al jefe de gabinete de Milei. Adorni nunca fue respetado pero agravó la desconsideración con la acumulación de dinero y mentiras que dio, aunque el presidente y su hermana Karina lo bancaran a los gritos en el Congreso de la Nación.
¿Dónde quedará el Milei es Adorni del año pasado? Los cantos "aguante Manuel" del presidente en el Congreso no alcanzaron contra la avanzada política y mediática.
Juan Mateo Arberastain - MDZLa salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete significó el principio de revelación más importante de La Libertad Avanza. Sus aliados, a los que incorporó al gabinete, fueron los que hicieron el golpe de palacio. Patricia Bullrich, como abanderada porque era la única que tenía autoridad moral, política y votos para hablar, permitió que el resto fueran escondidos detrás de ella. Como un Caballo de Troya, pero con el único fin que el gobierno no terminara en un desastre.
¿Quiénes estaban ocultos? Los radicales, el PRO, los gobernadores dialoguistas y la totalidad de los funcionarios del gobierno nacional, la mayoría antiguos ministros y secretarios de estado de Cambiemos o con lazos con radicales PRO como Daniel Angelici.
Diego Santilli no buscó estar en la picadora de carne de la Jefatura de Gabinete. Él siempre dijo que estaba para acompañar y apoyar. Y que iba a cumplir con los pedidos que le realizaran Karina y Javier Milei. Reemplazó a José Luis Espert por su propio peso, al igual que lo hizo ahora con Adorni. Es el único al que no rechaza nadie, salvo Mauricio Macri, quien tuvo que tragar saliva con su elevación en el ranking ministerial.
Macri se peleó con Santilli por el mismo motivo que hace más de tres años lo hizo con Horacio Rodríguez Larreta. Las cosas son a su modo o de ninguno. Es con él como jefe y escribano de los actos de sus subalternos o nada. El ex jefe de Gobierno siempre trazó la relación como “socio, minoritario pero socio al fin de un proyecto de poder” mientras que Santilli quedó en un limbo, dueño de muchos secretos de esa relación.
Rodríguez Larreta debe sentirse orgulloso porque “su pollo”, a quien no quiso largar cuando el final de su proyecto era inexorable, es el único dirigente opositor en condiciones de ganarle al peronismo bonaerense. Ya lo hizo en 2021 y 2025. ¿Por qué no en 2027?...
Santilli fue el que mejor entendió, desde un inicio, el mundo libertario conducido de manera inflexible por la hermanísima. También supo que había cosas que debía consultar con Santiago Caputo pero siempre, desde diciembre de 2023, entendió que era con Milei a la cabeza que podían realizarse las transformaciones que, según su criterio, y la de la mayoría del macrismo, necesitaba el país. “Este no tiene compromisos con nadie… Nosotros, a cada paso, nos topamos con un amigo”, decía en 2024, en plena negociación por leyes ómnibus que eliminaban otras normas preexistentes, como la Ley Bases.
A diferencia de otros dirigentes de su propio espacio o que llegaron a La Libertad Avanza creyendo que podían hacer política y que le “iban a pagar” por su acto de haberse ido del PRO, nunca intentó armar nada. Ni pidió el ingreso de funcionarios que podrían haber amplificado su planta personal. Apenas asumió como ministro del Interior, aceptó sin chistar que le hayan quitado áreas claves como Migraciones, que iba a quedar en manos de Diego Valenzuela, o que le arrebataran un sector de su propio espacio en la Casa Rosada.
Todo esto lo hizo sin romper relaciones con nadie, aunque si generó tensiones con quienes quizás querían lo mismo que él pero no los convocaban para participar. Por razones de estricta humanidad, guardaremos los nombres para no ofender y profundizar esas heridas.
Adorni era uno de los últimos vestigios del primer gobierno de Milei. Eso parece haber empezado a terminar. Como proponía Mauricio Macri con sus reclamos desde el PRO, “dejen trabajar a los grandes”, Santilli es un fiel representante de ese sector sin haberse ido nunca a un incómodo e hipócrita lugar de “oposición responsable”, que en definitiva termina siendo estar “un poco embarazado”.
“La Casta” tomó la bastilla, y “el loco” seguirá gritando en contra de ella, pero ya los tiene a todos adentro, o a los que quiso su hermana. Finalmente, se dio algo que Sebastián Pareja, el armador bonaerense libertario, había anticipado a mediados de 2024, cuando le preguntaban sobre qué iban a hacer los dirigentes del PRO. “Ellos vienen todos gratis”.
La Casta representa, además de ciertos privilegios, los vínculos, las conexiones, las relaciones preexistentes, los túneles y puentes que se arman para conectar diferentes mundos. Y aprobar leyes claves, con consenso, para realizar las transformaciones que obliga el “nuevo modelo”. Se pasa de un concepto de “a mi modo y como yo quiero” a otro más racional. “Déjame convencerlo primero antes de pelearte”.
Mientras tanto, el viejo Cambiemos, compuesto por muchos radicales y macristas, deberán empezar a oficializar que serán parte de La Libertad Avanza, pero en los términos fijados por el oficialismo. Esto engordará de materia prima al gobierno, pero adelgazará la idea de tener un mundo violeta en todas las provincias y, fundamentalmente, en la Provincia de Buenos Aires.
¿Por qué en la Provincia de Buenos Aires quedan devaluados los libertarios? Porque de la misma manera que hicieron Bullrich, Santilli, Ritondo y, desde afuera, Macri, quedará en claro que muchos representantes libertarios son impresentables para ganar distritos claves del conurbano o del interior bonaerense.
Una duda que sobrevuela en el ambiente es si la Economía alcanzará a acomodarse. ¿Podrán Santilli y Bullrich empezar a pedir medidas para que la clase media no termine de divorciarse de su gobierno? Esto parece mucho más difícil.