Todo sirve para agravar las relaciones en Fuerza Patria y la pelea es la sucesión de Máximo Kirchner
Máximo Kirchner convocó para el próximo 19 de Diciembre una reunión del Consejo de Partido Justicialista bonaerense. Lo hace un día después que finalice su mandato al frente del partido y sin que haya habido una convocatoria al Congreso partidario para que le extendiera una prórroga para que funcionase con cierta normalidad. Verónica Maggario sería la más lógica reemplazante. Alberto Descalzo y Julio Pereyra, los más doctrinarios y ajenos a cualquier pretensión hoy por hoy.
Máximo Kirchner en la sede del PJ
Máximo Kirchner decidió encender los motores del partido que preside, el PJ bonaerense, para fijar la fecha de las próximas elecciones internas que estarán fijadas para el mes de marzo de 2026 pero seguramente no se realizarán porque intentarán conciliar posiciones con el gobernador Axel Kicillof.
“Estamos en el tironeo de los hermanitos peleados… Dos caprichosos que solo usan los juguetes si son de ellos”, graficó hoy a la mañana, en un breve contacto telefónico, un miembro partidario que seguramente irá, con cara larga, a participar de la convocatoria realizada para el próximo viernes 19 por el no tan joven Kirchner para que el consejo de partido se reúna en Malvinas Argentinas, a partir de las 14 horas. "Lamentablemente se acordó tarde... Su mandato termina el 18 y ahora el PJ bonaerense "entra en un estado de riesgo legal porque las elecciones se tendrían que haber hecho en diciembre".
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"Si bien es cierto que el ambiente interno no daba ni el país nos iba a insultar en mil idiomas si hacíamos una interna... Tendríamos que haber sido más prolijo. Marzo es lo más próximo pero también queda lejísimo si aparece un pedido judicial", reconoció una fuente muy importante del partido que ya soportó las andanadas, aún no resueltas, de Fernando Gray cuando fue sacado de la presidencia que compartía con Gustavo Menéndez en medio de la pandemia.
Seguramente ni Luis Vivona ni Leonardo Nardini, diputado provincial recientemente electo e intendente, hubieran deseado estar en el medio de semejante puesta en escena. No porque no estén acostumbrados a discutir y tensar, sino, simplemente, porque los expone como funcionales a un sector de la profunda grieta que atraviesa el peronismo provincial. "Siempre lo hacen en lo del Tano (Menéndez)... Por qué no siguieron con esa tradición", desliazaron.
El actual presidente del PJ bonaerense no tiene deseos de continuar. Presume, con mucha razón, que hoy su figura es algo (bastante dicen otros) discutida, por más que tenga una legitimidad de origen que nadie más tiene. Su apellido y su procedencia, aún permanece sin reemplazo natural. Por eso la extrañísima idea de impulsar, desde algunos sectores internos, la candidatura presidencial del pastor evangélico Dante Gebel.
Axel Kicillof, su ex “hermanito” político, tampoco quiere conducir el peronismo clásico que representa la estructura partidaria. No lo siente y jamás participó de un proceso de estas características. Pero no vería con malos ojos que fuera su vicegobernadora Verónica Magario, quien además es de La Matanza, el municipio que más votos le pone a cualquier sello que contenga algo de peronismo en todo el país.
Magario encaja justo para este momento. Reemplazó como candidata a Cristina Fernández de Kirchner y ganó con amplitud la Tercera Sección Electoral en las elecciones del 7 de septiembre pasado. Además, al compartir por dos veces consecutivas la fórmula con el gobernador, nadie puede pensar que utilice al partido como una plataforma política para la Gobernación, ya que en el caso bonaerense son ambos los que están impedidos de tener una segunda reelección consecutiva.
A pesar que está más cerca de Kicillof que de Máximo Kirchner, la vicegobernadora viene de una familia peronista y nunca renegó su fe kirchnerista ni tampoco implosionó los puentes que la unen con Cristina Fernández de Kirchner, algo que sí hizo su compañero matancero, Fernando Espinoza.
Como contraparte, reeditando la vieja inquina entre La Matanza con Lomas de Zamora, el ausente pero que siempre está, Martín Insaurralde, le acerca nuevos modelos de peronismo para que Kirchner los lleve como sucesores al partido. Los “Federicos” Otermin y Achaval, a quienes se les suma Nicolás Mantegazza. Todos ganaron en sus territorios con amplitud.
Por cuestiones que nadie sabe explicar muy bien, no están en el bolillero de posibles reemplazantes del presidente del Partido Justicialista bonaerense dirigentes con marcado arraigo y militancia peronista como el local, Leonardo Nardini, quien porcentualmente fue el que más sufragios obtuvo municipalmente. También podrían pensar en su par de Avellaneda, Jorge Ferraressi, clásico, serio y peronista también. Hasta el antecesor de Kirchner en ese lugar, Gustavo Menéndez, mercería ser tenido en cuenta, más allá de los más clásicos Alberto Descalzo y Julio Pereyra. Al otro posible candidato, Mariano Cascallares, le pesa para esta discusión haber sido un operador directo de Kicillof en las últimas negociaciones partidarias.
¿Es cierto que le pidieron canjear lugares en el partido a cambio de cargos en la gobernación? Preguntó MDZ a un representante de cada bando. Una de las respuestas fue tajante. “Sí, están pidiendo eso… Una locura”. La otra lo minimizó, pero no lo descartó.
Así las cosas, cada decisión de gobierno o partidaria entra en el tamiz de una durísima disputa que solo profundiza las diferencias partidarias. “Vamos a entrar todos a los empujones y no servirá de nada”, le confesó un miembro partidario que preferiría ir a una interna o actuar “con mucha más inteligencia de lo que se ve hasta ahora”. Por suerte para ellos, en Malvinas Argentinas los cortes de luz son mucho menos frecuentes que en La Plata.


