Presenta:

Shila Vilker: entre el "peronismo por otros medios" de La Libertad Avanza y una democracia vaciada

La analista de opinión habló con MDZ sobre la baja participación electoral y definió a La Libertad Avanza como un fenómeno con rasgos peronistas.

La analista de opinión Shila Vilker analizó las 

La analista de opinión Shila Vilker analizó las 

Archivo MDZ

Argentina atraviesa sus primeras elecciones legislativas bajo dominio libertario. A esta singular experiencia política que representa La Libertad Avanza, y que vino a resetear el sistema de partidos en el país, se sumó otro ingrediente: el bajo nivel de participación que está marcando el pulso de la contienda electoral. Un suceso que, según la investigadora Shila Vilker, sorprende ya que involucra también a "gente que no es que está lejos de la política".

Directora de la consultora Trespuntozero, un espacio que reúne a especialistas en investigación de mercado, estudios de opinión pública y consultoría en comunicación, Shila Vilker estuvo presente en un nuevo ciclo de entrevistas MDZ donde habló sobre el contexto electoral, el desinterés de la población respecto a las elecciones de medio término y sobre la configuración social de La Libertad Avanza.

Entrevista completa a Shila Vilker

Shila Vilker sobre la desafección electoral y la composición de La Libertad Avanza

- Quería arrancar la entrevista preguntándote por la dinámica del voto. En el 2001, después de una crisis política, se instaló lo que se conoció como el voto bronca, y hoy en día hay un presunto desinterés por la dinámica electoral que se ve reflejada en el ausentismo. ¿Es una tendencia ya? ¿Hay que esperar a octubre para que se confirme o efectivamente estamos yendo a una democracia de extremos?
-Bueno, vos sabés que mientras te escuchaba pensaba en la estructura de chiste: primer acto, y la gente no va a votar. Segundo acto, la gente no va a votar. Tercer acto, ¿Qué crees que va a pasar? Bueno, lo que estamos viendo es que hay un segmento muy importante de la ciudadanía que no se siente movilizada, no se siente motivada.

Por supuesto, en movilización no estoy diciendo remises, colectivos. La movilización significa un mensaje movilizante. ¿Está hoy la política en condiciones de dar un mensaje movilizante? Que haya habido ausentismo significa que de alguna manera no hubo un mensaje que haya calado en el, bueno, por qué no, en el alma de los de los votantes. Vos sabes que nosotros estuvimos haciendo varios estudios post electorales centrados en la gente que no fue a votar y nos llevamos varias sorpresas.

La primera sorpresa que nos llevamos tiene que ver con que muchas de esas personas tenían, además de la experiencia de voto, una experiencia de participación extra. Muchos habían firmado petitorios, otros se reconocen como activos opinadores en redes sociales, otros habían ido a en alguna ocasión una marcha, es decir, formas diversas de la participación política más allá del voto. Y sin embargo, no fueron a votar. Lo que expresaban en general era que ese rechazo, esa huelga de brazos caídos, esa reticencia a comprometerse con el día electoral tenía que ver con varias cosas. Por un lado, que no terminaron de gustar los candidatos, por otro, la idea de que no se jugaba nada relevante, que si hubiese sido una ejecutiva hubiesen participado. Por otro lado, la idea de mi voto no cambia, no se juega nada relevante, no me gustan los candidatos, pero que si fuese una elección de ejecutivos su comportamiento hubiese sido distinto, se hubiesen movilizado. Es decir, no hay algo relevante, además de que no lograban encontrar, distinguir, figuras que fuesen lo suficientemente atractivas para motivar la acción de ir a votar. Es gente que no es que está lejos de la política, es gente que ha tenido práctica y experiencia participativa con lo cual creo que hay algo ahí para atender.

Shila Vilker se refirió al rechazo a la política en plena campaña electoral

La pregunta es: ¿hay rechazo a la política? Por supuesto que hay algo de rechazo a la política que está incluso en los más participativos o en segmentos que han sido o han tenido experiencia participativa. Entonces, creo que ahí es una conjunción de elementos que uno lo puede leer como un recorrido que viene del 2023, o sea Milei. La llegada de Milei al poder, yo te diría, es algo que inaugura un fenómeno que hoy prosigue con este fenómeno de ausentismo.

- En esta línea, quería preguntarte si ustedes midieron algún tipo de valoración sobre la democracia en tanto régimen político o sistema político.
-Sí, la adhesión a los valores democráticos solemos medir. Está en retracción. Hay algo bastante dramático, sobre todo en los segmentos más jóvenes. El fenómeno se agudiza en términos post pandémicos. Pero bueno, las deudas de la democracia vienen de hace muchos años, digamos uno podría decir que la democracia formal, este fenómeno de organizar elecciones, poder elegir los gobernantes que lideran la Argentina, las provincias, las intendencias, las localidades más pequeñas, por supuesto, los congresos, también las áreas legislativas, los Concejos Deliberantes.

Argentina es un país que sufre dificultades, cuya democracia tienen diversas deudas. A pesar de que ha habido muchos avances en la conquista de derechos, que ha habido muchísimos avances en términos de la democratización de múltiples ámbitos de la vida social. A pesar de eso hay muchas deudas y creo que tienen que ver con la posibilidad de que las personas desarrollen trayectorias vitales más prósperas. Vos fijate que salió de la Argentina prácticamente la idea de progreso. Hace unos años nosotros investigábamos y la gente te hablaba de progreso. Hoy eso no está, la idea de progreso no está. El sentido del tiempo es un sentido del tiempo más acotado. O sea, hay una imagen difusa sobre cómo proyectar una vida. Pero yo te diría que hoy hay más. Una vida anclada en una experiencia del tiempo, más centrada en el aquí y ahora, y y en el corto plazo, en el llegar a fin de mes.

- En una entrevista mencionabas que en una investigación que hiciste en el 97, notaste que la inseguridad se instaló como problema social. Y que a partir de ahí, con el correr de los años, eso se convirtió en una "matriz para leer el mundo". En este marco, porque eso no se detuvo, de crisis de la política, crisis de identidades, crisis de las certidumbres, ¿Qué es lo que nuclea, que construye identidades o comunidad?
-Lo primero es qué aglutina y qué construye. Lo primero que hay que decir es que es un país más gentrificado que el que teníamos en el año 97. Es un país mucho más fragmentario, con grupos de asociación y de afinidades. Y con mayor dificultad para la integración. En mediados de los años 90 todavía teníamos una sociedad que podríamos llamar integrada en el sentido de que la escuela pública, de alguna manera, nuclea a todas las clases sociales.

Hoy, ese fenómeno es todo lo contrario. El proceso que se ha inaugurado en esos años ha llevado a la Argentina a un proceso de mayor desintegración, donde en general es más difícil la integración por clase social. Es más difícil la integración entre los jóvenes, porque hay organizaciones más por tribus, si queres, o por afinidades, o sea, por diversidad de afinidades.

No sé si a fines de los 90, principios de los 2000. Creo que eso no es tanto un fenómeno complejo como el fenómeno de desintegración social. Desintegración significa que básicamente las asociaciones entre personas son asociaciones entre iguales, y a su vez, ese fenómeno se ve reforzado fuertemente por las redes, donde la lógica de espejo y la lógica de que te aparezca como horizonte de expresión lo que se parece a vos, lo que piensa como vos.

- ¿Cómo lidian en los focus las personas con la diferencia, con quien piensa distinto?
-Mira, en general las formas de intercambio cuando son focus presenciales son muy respetuosas de la diferencia. A veces puede haber alguna situación conflictiva, por eso hasta hay un moderador que tiende a aplacar ánimos, digamos. Además, la dinámica de grupos focales en general se arma poniendo foco en segmentos, con lo cual tienen rasgos homogéneos. Esto te habla de la dificultad para integrar posiciones distintas, a veces se hace, pero digo, no hay un único criterio para armar los grupos. Por supuesto, cada persona es un mundo, pero dentro de ese mundo que es cada persona, hay un "yo" diría, somos hablados, hay un "se dice" de la vida social que termina apareciendo y que es en definitiva lo que nosotros buscamos.

Pero creo que acá el fenómeno más interesante es que los grupos presenciales son mucho más respetuosos que los grupos digitales, donde la gente se permite un poquitito más, ser un poco más dura, pisar más al otro, querer imponer un poco más sus ideas. Y creo que eso también habla de cómo es el trato en el cuerpo a cuerpo, y cómo es el trato en el mundo digital.

- Y quería consultarte por la composición, ya dos años de gobierno libertario, la composición sociológica de La Libertad Avanza. Cuando pensaba esta pregunta me acordaba del politólogo sueco de Mario Wainfeld. ¿Cómo le explicamos que es La Libertad Avanza? Y en ese sentido, ¿Cuál es la composición social de La Libertad Avanza?
-La composición social de la de La libertad Avanza es muy variada y muy heterogénea. Porque cuando vos venías pensado, cuando vos me planteabas la pregunta, y uno miraba la ecología del voto, de cómo se distribuye el voto, vos veías en los centros urbanos o en las zonas más ricas que todo era anti peronismo, y en las zonas periféricas todo era más peronismo, y el voto de Milei, cuando vos ves la distribución del voto en los colores predominantes, vas a ver que están en todos lados. O sea que es un voto que penetró en distintos segmentos sociales, en zonas que eran predominantemente peronistas y en zonas que eran predominantemente anti peronistas. Entonces hay una dimensión antiperonista en el voto de Milei, y también hay una dimensión de un voto joven, de familia, de tradición peronista. Y esa, ese mix está en el ADN de Milei.

Por eso muchas veces vemos cierto anti peronismo en su puesta en escena y otras veces también vemos peronismo por otros medios. Entonces, yo creo que esa ambivalencia tiene que ver con ese ADN original de la preferencia por Milei. Y después, por lo demás, las cosas que ya se saben, más hombres que mujeres, más jóvenes que adultos. Un fenómeno más del interior que del AMBA.

Shila Vilker y la utilidad del discurso de Milei sobre el equilibrio fiscal

- Para cerrar, quería consultarte, eh? Vi en una entrevista que diste en la tele sobre hablar sobre la vida útil de los discursos. Sí. ¿Y todavía tiene vida útil el discurso o la narrativa libertaria sobre la defensa del equilibrio fiscal? O sea, están empezando a hacer mella algunas demandas, como la de los jubilados de emergencia, discapacidad, demás.
-Mira, todavía tiene vida útil. O sea, lo primero que me nace decirte es todavía tiene vida útil. Sin lugar a dudas, el discurso del equilibrio fiscal todavía tiene vida útil. Por supuesto que hay un segmento muy importante de electrodos porosos. Bien porque están en ese discurso y al mismo tiempo son sensibles a las demandas del Garrahan, los jubilados, la obra pública. Entonces, por un lado acompañan la idea de déficit cero, y por otro lado piden más Estado, y eso expresa a un mismo elector y en muchos casos a electores que hoy siguen adhiriendo a la figura de Milei.