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Seamos francos: discutir con la verdad también es hacer política

No todo debe ser blanco o negro y la política no tiene que tender a destruir lo que el otro hace. Lo que ocurre en San Rafael con las obras.


Vivimos una época en la que parece que todo tiene que ser blanco o negro. Si una obra la hizo un gobierno, el otro la niega. Si una gestión impulsó algo positivo, la siguiente prefiere empezar de cero antes que reconocerlo. En el medio quedamos los vecinos.

Yo no quiero hacer política de esa manera.

Ser franco también significa animarse a decir cosas que quizás no todos esperan escuchar.

Durante años se instaló la idea de que la Provincia abandonó a San Rafael. Sin embargo, cuando uno mira los hechos, encuentra la realidad. El Hospital Schestakow fue ampliado y modernizado. Se incorporaron ambulancias, se fortalecieron centros de salud, se invirtió en seguridad, se renovaron rutas y hoy existen nuevas obras en marcha que representan una inversión histórica para nuestro departamento.

El hospital Schestakow es referencia en el Sur de la provincia de Mendoza Foto: Archivo MDZ (Imagen Ilustrativa)

¿Alcanza? Claro que no.

San Rafael todavía tiene enormes desafíos. Hay barrios que necesitan respuestas, rutas que deben seguir mejorando, problemas de seguridad que preocupan todos los días y una economía que golpea a muchas familias.

Pero una cosa es reconocer que falta mucho y otra muy distinta es negar lo que sí se hizo.

Creo que los sanrafaelinos estamos cansados de una política donde cada uno intenta convencer de que antes no existía nada. Esa lógica solo profundiza las divisiones y nos hace perder tiempo.

Yo prefiero otra actitud.

Reconocer cuando una decisión fue buena venga de quien venga. Señalar lo que está mal sin especular. Proponer soluciones en lugar de buscar culpables permanentes.

No creo en la política de los aplausos automáticos, pero tampoco en la de las críticas automáticas.

Creo en la honestidad intelectual.

Porque gobernar no debería ser una competencia para ver quién grita más fuerte, sino una responsabilidad para mejorar la vida de las personas.

San Rafael necesita dirigentes capaces de dialogar, de gestionar y de construir acuerdos. Necesita menos relatos y más resultados.

Ese es el compromiso que quiero asumir.

Porque ser franco no es darle la razón a un gobierno ni quitársela a otro.

Ser franco es decir la verdad, incluso cuando resulta más difícil.

Y estoy convencido de que esa es la política que hoy esperan los sanrafaelinos.