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La economía y la política después del Mundial

Todos se preguntan qué pasará después de que termine la participación argentina en la Copa FIFA 2026, cómo seguirán las cosas de cara al año electoral del 2027. Los especialistas vislumbran cuatros fases.

Mileiok

Transcurrió ya más de la mitad del año a la espera de un 2027 electoralmente clave y ya las grandes empresas e inversores encaran, incipientemente, el proceso de empezar a delinear los presupuestos para los años venideros. Vale entonces un breve raconto político y económico del primer semestre antes de comentar cómo están viendo el panorama del otro lado del mostrador, con la mirada puesta en el Mundial.

No hay duda que luego del triunfo oficialista en las legislativas de medio término en 2025 el proyecto libertario ocupó en solitario el centro del escenario y el Presidente aprovechó para postularse a la reelección. Pero con el paso de los meses, el oficialismo fue acumulando desgaste y el impulso quedó atrás, en medio de un cúmulo de escándalos y de una agresiva interna en el seno del Gobierno.

La economía de Argentina

Sin embargo, en términos macroeconómicos el Gobierno logró armar dos seguros anti crisis que le permiten transitar el tercer año de gestión sin una crisis cambiaria, inflacionaria y recesiva como en 2014 (Cristina Kirchner), 2018 (Mauricio Macri), o 2022 (Alberto Fernández). ¿Cuáles son? Por un lado, es el tercer año de superávit fiscal primario y por otro, hay un superávit comercial récord por un combo de boom energético y minero y bajas importaciones. Si bien nada garantiza su existencia, lo cual aún inyecta dudas entre los inversores, sobre todo, extranjeros, dado que enfrentan desafíos de continuidad no solo electorales, está claro que colaboran bastante.

Ahora bien, cuál es el quid de la cuestión: el consenso de los analistas confluye en que el principal interrogante del programa económico es que si la actividad económica se reactivará en forma significativa pero además de manera más difundida dado que la mitad del PBI está en veremos y el consumo sigue muy débil. Cabe señalar que esto hace a la sostenibilidad macro y a la viabilidad política y social del programa.

El Gobierno busca estirar los festejos por la reforma laboral pero los temas irresueltos de la agenda, como inflación, actividad económica y deuda vuelven una y otra vez a la agenda.

El Gobierno busca estirar los festejos por la reforma laboral pero los temas irresueltos de la agenda, como inflación, actividad económica y deuda vuelven una y otra vez a la agenda.

La política económica del país

¿Cuál es la llave? El tema es que para reactivar es preciso que la economía se re-monetice, es decir, haya más pesos en la calle y en los bolsillos y más crédito. Al respecto, la baja de la inflación es un objetivo relevante pero además simultáneo a la necesidad de reactivar, y en ese caso si la tasa de inflación mensual fuera hacia el 1,5%, lo que es un 20% anual, el año que viene sería sin dudas un éxito.

Cabe recordar que a comienzos de este año el Banco Central (BCRA) comenzó a tentar la re-monetización de la economía a través de la compra de reservas, de forma tal que con una medida cumplía dos objetivos: sumar divisas para pagar deuda y/o acumular reservas y, a la vez, emitir pesos. Para ello compró muchos dólares en el primer semestre, por encima de lo esperado por el mercado, pero emitió pocos pesos porque se terminaron absorbiendo, vía fiscal y/o monetaria, dado que la demanda de dinero no respondió. De ahí que se empezara a escuchar en el mercado que sobraban dólares, pero faltaban pesos, algo sorprendente para la historia económica reciente.

Dicho todo esto, inversores y analistas se plantean temas de índole de: cómo seguirá esta travesía político-económica hacia 2027; cómo será la secuencia y el timing; y cómo se dará la interacción entre la política y la economía, y viceversa.

Entonces, observando el contexto político y económico 2026 y proyectando una secuencia política y económica al 2027, que claro está, siempre dependerá de cualquier cisne negro local o internacional, se vislumbran cuatro fases:

  • Un impasse hasta el final del Mundial de la FIFA, donde transcurre un mes política y económicamente de transición donde se postergan decisiones.
  • Hasta el próximo verano, el Gobierno tendrá quizás su última chance. Serán meses para que la política macro intente mejorar resultados de inflación y especialmente de nivel de actividad inyectando pesos en la calle y crédito. Lo que hasta ahora no se ha logrado.
  • A la salida del verano, tanto la economía como la política empezarán a mezclarse. Allí, el ruido electoral va a empezar a jugar, por lo tanto, habrá menos margen para la política macro de hacer algo más para mejorar resultados. Mientras que lo electoral podrá enfrentar al Gobierno a un escenario de un clásico Boca-River o bien un escenario de tres tercios, lo que dependerá en gran medida de cómo esté la economía, sobre todo, la familiar, la de la calle.
  • Luego sobreviene un período pre-electoral donde la política jugará de lleno.

¿A qué aspira el Gobierno? A que en algún momento entre lo que queda de 2026 y 2027 la reactivación tome viagra y la inflación baje con fuerza manteniendo el orden fiscal, pero además a continuar con la política de desregulación de la economía, también a re-monetizar la economía con dólares “acolchonados”, a que el mercado cambiario se mantenga tranquilo, a que baje el riesgo país y apoyarse en el 20% de PBI exitoso (energía, minería y agro).

Está claro que el gran dilema político y económico pendiente es saber si la reactivación se consolida o se queda a mitad de camino. Este año la economía crecerá entre 2% y 3%. Se encadenarán así dos años seguidos de suba del PBI, pero falta aún para que se ubique en un pico de actividad similar al de años pasados. Se trata de un crecimiento al estilo latinoamericano, pero después de una década perdida de estancamiento.

¿Cómo es la diapositiva hoy? La mitad del PBI está entre estancado y en caída, son los sectores vinculados con la industria, el comercio y la construcción que en otras reactivaciones estaban mejor parados. Ahora los impulsores de la actividad son el agro, la energía y la minería que en los últimos tres años crecen a tasas de dos dígitos anuales, esto es lo nuevo y que además son sectores exportadores.

Pero con exportar solo no alcanza para una reactivación robusta y difundida. El actual nivel del PBI se basa en una muy buena exportación, una inversión muy, muy moderada y un consumo demasiado flojo. Para que se reactiven los sectores rezagados por el lado de la oferta (comercio, construcción e industria) y el consumo por el lado de la demanda, es condición macro que la economía se re-monetice con pesos ya que los sectores exportadores con buen nivel de actividad están más ligados al circuito dólar. Este es el quid de la cuestión.