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Ruta del dinero K: ordenan revisar nuevamente el estado de salud de Fabián Rossi, el ex de Iliana Calabró

La Cámara Federal de Casación hizo lugar al planteo de la defensa del exapoderado de La Rosadita tras el rechazo del Tribunal Oral Número 4 de concederle el arresto domiciliario por problemas de salud.


Por mayoría, la Cámara Federal de Casación Penal anuló el rechazo a la prisión domiciliaria de Fabián Rossi y ordenó al Tribunal Oral Federal 4 que vuelva a analizar el pedido a partir de una evaluación integral de su estado de salud, en el marco de la causa de "la Ruta del dinero K".

La decisión fue adoptada con los votos de los magistrados de la Sala IV, Mariano Borinsky y Javier Carbajo, quienes consideraron que el tribunal de ejecución no había valorado de manera suficiente todos los informes médicos incorporados al expediente.

La condena de Fabián Rossi

Rossi, exapoderado de la financiera SGI, también conocida como “La Rosadita”, cumple una condena firme de cuatro años y seis meses de prisión en el marco de la causa conocida como la Ruta del dinero K. En ese expediente fue condenado junto con Lázaro Báez, su hijo Martín Báez, Jorge Chueco, Rodolfo Daniel Pérez Gadín y Leonardo Fariña por maniobras de lavado de activos.

La defensa pidió que Rossi pueda continuar la pena bajo prisión domiciliaria, al sostener que sus condiciones de salud no están siendo tratadas de manera adecuada dentro del Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz.

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Los problema de salud de Rossi

Entre las dolencias mencionadas aparecen diabetes tipo II, hipertensión, antecedentes de cáncer de piel, esofagitis erosiva, úlceras gástricas, diverticulosis, hernia hiatal, problemas musculares y distintas afecciones de salud mental. A ese cuadro se sumaron las dificultades para recuperarse de una operación del tendón de Aquiles en la pierna izquierda.

Los informes médicos señalaron que Rossi pasó de 87 kilos en junio de 2025 a 67,5 kilos en mayo de 2026. Los peritos oficiales consideraron que el descenso le permitió pasar de un cuadro de sobrepeso a uno de peso normal, algo que podía resultar beneficioso para su diabetes y su hipertensión. Para sus abogados, la pérdida estaba vinculada con las dificultades para cumplir la dieta indicada por los médicos y que Rossi reducía la ingesta de alimentos para evitar agravar sus problemas gastrointestinales.

El médico del complejo penitenciario Mauro César Polo indicó que el andar de Rossi estaba “totalmente alterado” y que no había recibido una rehabilitación adecuada después de la cirugía del tendón de Aquiles. El profesional recomendó una evaluación urgente y un tratamiento de rehabilitación fisiátrica, además de estudios gastroenterológicos y un abordaje multidisciplinario.

La defensa agregó que Rossi sufrió una caída mientras intentaba realizar ejercicios de rehabilitación dentro del penal. El episodio le provocó una herida en la cabeza y fue utilizado como argumento para sostener que las condiciones existentes en el establecimiento no eran suficientes para completar su recuperación.

Otro informe médico registró episodios de sangrado al defecar y recomendó una evaluación por un especialista en gastroenterología. El magistrado Carbajo destacó que dicha consulta todavía no se había concretado cuando se analizó nuevamente el caso.

Los reveses judiciales

El Tribunal Oral Federal 4 había rechazado el pedido el 8 de julio. Para el juez Néstor Costabel, a cargo de la ejecución de la condena, Rossi no necesitaba un tratamiento de complejidad que no pudiera realizar dentro de la unidad y, si alguna atención específica era necesaria, podía gestionarse fuera del establecimiento. También había ordenado controles psicológicos o psiquiátricos, atención gastroenterológica y una dieta acorde con sus patologías.

Sin embargo, para la mayoría de los integrantes de la Sala IV de Casación, dicho análisis resultó insuficiente. En su voto, el magistrado Carbajo sostuvo que la resolución había omitido una valoración “conglobada y armónica” del estado de salud de Rossi y que esa omisión afectaba la fundamentación de la decisión. Según su voto, no alcanzaba con analizar por separado cada enfermedad sin considerar cómo interactuaban la pérdida de peso, la disminución de masa muscular, los problemas gastrointestinales, la rehabilitación pendiente y el resto de sus patologías.

Por su parte, el juez Borinsky coincidió y sostuvo que las limitaciones físicas de Rossi debían analizarse junto con su edad, diabetes, hipertensión, pérdida considerable de peso, problemas gastroenterológicos y antecedentes de cáncer de piel. En su opinión, el conjunto configuraba un deterioro general de la salud y requería controles especializados, una dieta adecuada, medicación e infraestructura para la rehabilitación que, según su voto, no estaban garantizados dentro del sistema penitenciario.

En disidencia, el camarista Hornos señaló que los informes incorporados al expediente mostraban que la rehabilitación podía realizarse dentro del penal y que las consultas específicas podían concretarse mediante instituciones externas.