Reconversión, clima y consumo: el diagnóstico del Gobierno sobre el vino y sus desafíos
El ministro de Producción analizó la caída del consumo, la posible reconversión de viñedos y los desafíos climáticos a los que se enfrenta año a año.
El gobierno analizó la situación de la vitivinicultura en Mendoza y sus posibilidades.
Rodrigo D'Angelo / MDZLa vitivinicultura y la producción de Mendoza atraviesan momentos importantes en términos de potencialidad a futuro, en base a posibles nuevos mercados con los acuerdos de la Argentina con los Estados Unidos, o así también entre el Mercosur y la Unión Europea, así como de una rediscusión de la rentabilidad, que está en duda para un buen porcentaje de productores, sobre todo por una baja progresiva del consumo de vino en las últimas décadas a nivel nacional e internacional.
El ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, visitó los estudios de MDZ Radio (en el programa MDZ Club) y agregó que además de estos desafíos, se combinan también con la necesidad de mayor eficiencia productiva y la adaptación al clima. "El sector vive en cambios permanentes”, planteó, y mencionó que en algunos casos, la posible "reconversión" de los cultivos podría ser la clave para mejorar la situación personal de cada productor.
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Reconversión de viñedos y consumo a la baja
“En el año 1970, el consumo de vinos en Argentina era de alrededor de 90 litros per cápita. Hoy estamos en 16”, remarcó el funcionario, y explicó que esta caída no puede analizarse de manera aislada, ya que planteó que décadas atrás no había tanta competencia con otras bebidas, y además agregó que "los gustos han cambiado". "Eso pasa en todo el mundo, el alcohol se está consumiendo menos”, afirmó.
Ante ese escenario, Vargas Arizu planteó que la vitivinicultura debe profundizar su reconversión hacia la calidad, la eficiencia y nuevos destinos productivos. “La vitivinicultura ha pasado por todos los niveles de cambio y va a seguir siéndolo”, aseguró.
En este sentido, aclaró que Mendoza no está abandonando superficie cultivada: “Acá tenemos 150.000 hectáreas desde hace 20 o 25 años, lo que pasa es que cambian de lugar. Cuando tenés menos, dicen que se abandona, pero no: se cambia ese lugar por otro nuevo”.
Como ejemplo, mencionó la evolución del Valle de Uco, al sostener que "hace 20 años no existía” en términos vitivinícolas. Ejemplificó también que la plantación de ciruela "antes estaba en toda la provincia, había mucho en el Este; pero ahora está casi toda en San Rafael y General Alvear. La agricultura va mutando”.
Para Vargas Arizu, la "reconversión" de la vid no necesariamente implicaría la eliminación de la viña hacia otro producto necesariamente, sino una reconversión en términos de producir "de otra manera".
“Si alguien tiene uvas básicas y produce 110 quintales por hectárea, no va a resistir. En ese rango tenés que producir 350 o 400 quintales con tecnología”, explicó. Esa mejora de productividad, subrayó, también es reconversión.
Además, planteó que parte de la uva puede orientarse a otros destinos industriales. “Eso puede ir a endulzantes naturales, mosto, jugo, pasa de uva, concentrados, para usos que no sean vínicos”, enumeró. En ese punto, fue categórico al sostener que "no sobran hectáreas de viñedos si el mosto se consolida como endulzante natural y se desregula el mercado”.
Ya hablando de diversificación, destacó otros cultivos de alto valor. “Hay muchas hectáreas de viñedo que han cambiado a pistacho”, dijo, y anticipó un fuerte crecimiento de la cereza, como por ejemplo de la variedad primicia. "La cereza temprana que sale en octubre tiene un valor altísimo. Con siete o diez hectáreas de cereza, alguien puede vivir mejor que con uva común”, afirmó.
También mencionó el impulso a la producción de semillas híbridas de exportación. “Mendoza es uno de los pocos lugares del mundo que puede producir semilla híbrida por su cultura hortícola. Las compañías hacen contratos en dólares y se sabe el precio antes de plantar”, destacó.
Reconversión por riesgo climático de granizo
De igual forma, dio su análisis sobre el impacto del granizo, especialmente en el sur provincial. “Las tormentas son históricas. Hay zonas de más riesgo y zonas de menos riesgo”, explicó Vargas Arizu, y destacó que "hay que adecuar la producción al clima, no el clima a la producción”.
En ese sentido, citó el caso testigo de Real del Padre, que tuvo una fuerte caída de granizo este 6 de enero y también el del año pasado. "Hay fincas a las que les cayó tres o cuatro años seguidos”, dijo, y frente a esa realidad, fue taxativo al indicar que "o le ponés tela antigranizo o cambiás de producto”, sobre todo porque el fondo compensador del Estado no actuará en determinados casos donde se active a productores varios años consecutivos.
Según datos que citó de de aseguradoras, parte del sur mendocino tiene riesgo alto (riesgo 26): “El fondo compensador no es un seguro: es para mantener la ruralidad. El productor también tiene que ser responsable”, aclaró.
Y comparó, en términos de la mencionada reconversión: “Si tenés alfalfa y perdés una cosecha, tenés cinco o seis al año. En la uva es cosecha anual y tenés que vivir rezando para que no caiga granizo”.
Para "acompañar" estos cambios, el ministro explicó que el Gobierno provincial trabaja en planificación y líneas de financiamiento. “Nosotros aconsejamos y apoyamos con créditos, pero la decisión es del privado”, sostuvo. Entre las herramientas clave mencionó el riego tecnificado, el riego subarbóreo para mitigar heladas y nuevas tecnologías como el pivot de riego.
También destacó medidas para sostener la vitivinicultura exportadora. “Sacamos una línea de crédito con el Banco Nación al 4,25% en dólares para prefinanciar exportaciones de vino a granel. Hay una ventana y se puede aprovechar”, indicó.
Finalmente, Vargas Arizu sintetizó la visión del Gobierno: “El productor o el industrial que quiera seguir en un mundo que cambia haciendo lo mismo, va a tener un problema seguro”. Para Mendoza, el camino es claro: “Hay que ampliar la matriz productiva, diversificar, ser eficientes y adaptarse. La vitivinicultura va a seguir siendo central, pero integrada a un esquema productivo mucho más amplio”.