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Quién fue Maquiavelo, el histórico filósofo que Javier Milei quiere "enterrar"

En su discurso ante el Foro de Davos, Javier Milei defendió el capitalismo de libre empresa y afirmó que el pensador renacentista, símbolo de la separación entre política y ética, ya no tiene vigencia en un sistema de mercados libres.


Javier Milei generó debate durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos al afirmar que "Maquiavelo ha muerto, es momento de enterrarlo". La referencia al filósofo italiano del siglo XVI apareció en el marco de su defensa del capitalismo de libre empresa, al que calificó como "el único sistema justo y eficiente".

Durante su exposición, el mandatario argentino sostuvo que "el capitalismo de libre empresa no socava los valores morales", que "el dilema entre eficiencia y justicia es falso", y que "los mercados no sólo son superiores desde lo productivo, sino que también son justos". Esta declaración apunta directamente contra la idea maquiavélica de que la política debe separarse de consideraciones éticas para alcanzar sus objetivos.

¿Quién fue Nicolás Maquiavelo?

Nicolás Maquiavelo (Niccolò Machiavelli) nació el 3 de mayo de 1469 en Florencia, Italia, en pleno Renacimiento. Proveniente de una familia de tradición notarial y política, aunque sin gran fortuna, Maquiavelo vivió en una época turbulenta marcada por guerras, intrigas y constantes cambios de poder entre familias poderosas como los Médici.

En 1498, tras la ejecución del predicador Girolamo Savonarola, ingresó a la administración pública de la República Florentina como secretario de la Segunda Cancillería. Durante 14 años desempeñó funciones diplomáticas y militares, viajando por Europa y negociando con figuras clave como César Borgia, el papa Julio II y el rey francés Luis XII. Estas experiencias le permitieron observar directamente cómo funcionaba el poder en un continente fragmentado.

Su carrera política terminó abruptamente en 1512 cuando los Médici regresaron al poder en Florencia. Maquiavelo fue destituido, acusado de conspiración y sometido a tortura. Se retiró entonces a su finca en San Casciano, donde se dedicó a escribir. Murió el 21 de junio de 1527, a los 58 años, sin haber visto publicada en vida su obra más célebre.

"El Príncipe": el manual del poder que escandalizó a Europa

La principal contribución de Maquiavelo al pensamiento político es El Príncipe (Il Principe), escrito en 1513 pero publicado póstumamente en 1532. Dedicado a Lorenzo de Médici, el libro constituye un manual para gobernantes sobre cómo conquistar y mantener el poder en tiempos de inestabilidad.

A diferencia de los tratados medievales que enfatizaban la virtud cristiana y la moral divina, Maquiavelo adoptó un enfoque pragmático basado en la observación histórica y la naturaleza humana real. Entre sus conceptos fundamentales se encuentran la "virtù" (habilidad, astucia y determinación para dominar las circunstancias) y la "fortuna" (el azar o lo impredecible), argumentando que el éxito político no depende de bondad moral sino de efectividad práctica.

Aunque nunca escribió literalmente la frase "el fin justifica los medios", esta idea se asocia con su pensamiento. Maquiavelo argumentaba que un gobernante debe estar dispuesto a emplear la crueldad, el engaño o la fuerza cuando sea necesario para preservar el estado, siempre de manera calculada y no gratuita. Recomendaba ser "zorro" para reconocer trampas y "león" para asustar a los lobos.

Su propuesta más controversial fue la separación entre moral y política. Maquiavelo sostenía que la política no debe guiarse por ideales éticos absolutos sino por lo que funciona en la práctica. "Es mejor ser temido que amado, si no se puede ser ambas cosas", escribió, priorizando la estabilidad sobre la piedad.

Esta visión realista lo convirtió en el padre de la ciencia política moderna, influyendo en pensadores como Hobbes, Rousseau y Nietzsche. Sin embargo, fue demonizado por la Iglesia Católica, que incluyó sus obras en el Índice de Libros Prohibidos. El término "maquiavélico" se usa actualmente para describir acciones manipuladoras y sin escrúpulos.

Un pensador más complejo que su fama

Maquiavelo no fue únicamente un teórico del absolutismo. En Discursos sobre la primera década de Tito Livio (1517), defendió la república como forma ideal de gobierno, inspirándose en la Antigua Roma. Allí enfatizó la importancia de las instituciones, la participación ciudadana y el equilibrio de poderes para evitar la corrupción. También escribió comedias como La mandrágora, sátiras políticas y tratados militares como El arte de la guerra.

Su legado resulta ambiguo: algunos lo consideran un humanista que liberó la política de la teología; otros lo ven como apologista del tiranismo. Durante el siglo XX influyó en teorías del realismo internacional y en líderes como Mussolini, quien lo admiraba, aunque Maquiavelo era republicano en el fondo.