Pese a las reformas, el salario es la trampa que Javier Milei mira de reojo en la carrera por la reelección
Un informe de PensarLab con datos de Casa Tres advierte que cerca del 60% del electorado prefiere un cambio en 2027.
El punto más crítico que se desprende del estudio —y que representa el mayor desafío político para las pretensiones de reelección— es la pérdida de poder adquisitivo.
EFEEl camino hacia una eventual reelección presidencial de Javier Milei en 2027 empieza a mostrar luces amarillas en el tablero de control de Casa Rosada. A pesar de mantener un piso de aprobación en sectores acomodados, la percepción sobre la marcha del país y la capacidad de consumo exhiben tensiones severas en la base de la pirámide social, donde casi seis de cada diez argentinos se inclinan por un cambio de gestión en las próximas presidenciales.
Así lo revela un informe elaborado por la fundación Pensar, redactado por el exministro de Economía de la Nación y de la provincia de Buenos Aires, Hernán Lacunza, que incorpora un exhaustivo estudio cualitativo de la consultora Casa Tres. El relevamiento se basó en 12 dinámicas grupales realizadas entre el 20 de mayo y el 2 de junio de 2026 con participantes de todo el país.
La sociedad dividida en cuatro realidades
En su análisis, Lacunza sostiene que la estructura social actual bajo el programa del Poder Ejecutivo no admite lecturas lineales. La sociedad no se divide simplemente entre ricos y pobres, sostiene el informe, sino entre quienes tienen espalda económica y quienes viven al día; entre quienes pueden esperar y quienes no; entre los poseedores de activos y los que sólo cuentan con sus ingresos; y entre quienes están integrados a sectores dinámicos versus quienes dependen del consumo interno.
A partir de estas premisas, el texto identifica cuatro experiencias sociales bien marcadas frente al modelo de Milei:
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Los ganadores tempranos: Individuos con activos, dólares, propiedades o ingresos altos. Integrados a sectores competitivos, disponen de herramientas para capturar la estabilidad y aprovechar el nuevo orden.
Los esperadores: Sectores de la clase media formal privada, jóvenes y trabajadores registrados del interior productivo. Aunque aún no percibieron mejoras tangibles, mantienen la expectativa y apuestan a la promesa de futuro.
Los ajustados: La clase media baja que, sin caer necesariamente en la pobreza, sufrió una pérdida de calidad de vida. Quedaron en una zona gris: demasiado integrados para recibir asistencia estatal, pero demasiado vulnerables para operar con tranquilidad.
Los perdedores directos: Jubilados de la mínima, empleados públicos, trabajadores informales y hogares del conurbano vinculados al mercado interno. Sin margen de ahorro, sobrellevan el peso del ajuste sin amortiguadores.
Voluntad de cambio y aprobación de gestión: los números
El trabajo de campo de Casa Tres refleja la traducción política de esta segmentación socioeconómica. Al consultar si en 2027 votarían por un cambio de gestión, la respuesta negativa al rumbo actual crece a medida que se desciende en la escala de ingresos:
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Niveles bajos: 59% se inclina por un cambio en las urnas.
Niveles medios: 54% prefiere una alternativa de gobierno.
Niveles altos: 45% busca una opción distinta.
En contraposición, cuando se indaga sobre si el país va en el camino correcto, solo el 33% de los niveles bajos coincide, cifra que asciende al 42% en sectores medios y alcanza el 52% en los niveles altos.
Un matiz particular surge al contrastar la percepción del rumbo general con la evaluación favorable de la gestión: en la clase baja, la aprobación del Gobierno llega al 35%, superando por dos puntos a quienes consideran que el país va por buen camino. En los estratos medios y altos, en cambio, la imagen positiva mantiene exactamente los mismos porcentajes que la evaluación de rumbo.
El salario, la principal amenaza de cara a 2027
El punto más crítico que se desprende del estudio —y que representa el mayor desafío político para las pretensiones de reelección— es la pérdida de poder adquisitivo. Frente a la afirmación "no nos alcanza el sueldo", las respuestas revelan un ahogo extendido:
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Niveles bajos: El 73% afirma que sus ingresos son insuficientes.
Niveles medios: El 53% coincide con esta problemática.
Niveles altos: El 33% sostiene sufrir la restricción salarial.
El informe concluye que, si bien la contención de la variable inflacionaria sigue operando como un ancla para sostener a "los esperadores", el deterioro persistente del bolsillo en las franjas medias y bajas configura el principal obstáculo para las aspiraciones del oficialismo con vistas a 2027.