Nadie nació de un repollo: apellidos y nexos de los políticos de Mendoza

Nadie nació de un repollo: apellidos y nexos de los políticos de Mendoza

"Tenemos que volver a aprender a leer y no solo a reaccionar y replicar".<b> La columna de Gabriel Conte en "Otra Manera", por MDZ Radio,</b> que invita a ir a los libros, aún por internet, para reconocer en esta etapa política de dónde surge la dirigencia mendocina, sus métodos de reclutamiento, sus vasos comunicantes, similitudes y diferencias. Para ello, se "cuelga" de un trabajo de libre disponibilidad en internet, de&nbsp;<b>María Virginia Mellado</b>, escrito en 2010, bajo la tutoría de la historiadora <b>Beatriz Bragoni.</b> Sumergite y encontrá de todo. <b>Un párrafo: la historia de la hegemonía justicialista en Maipú.</b>

En vez de vivir en un bucle instantista de redes sociales, mejor recurrir a los libros. Aunque también, desde las redes, se puede acceder a documentos que han requerido para su escritura y edición mucho más que un pensamiento reactivo en el momento y algún meme. Hay trabajos completos de historia política, análisis morfológicos de la política mendocina y sus dirigentes como asimismo sus nexos con otras instancias de poder, disponibles. Solo hay que tener voluntad de leerlos. Una vez adquiridas las ganas y la curiosidad, muchos de los que nunca entraron hasta la profundidad de los temas y  e guiaron por la superficialidad latente, descubrirán un mundo nuevo, atractivo, del que (ojalá) no podrán salir.

Hay algunas frases que definen a gran parte de los periodistas, como por ejemplo, que somos "un mar de conocimientos... de un centímetro de profundidad". El éxtasis instantáneo de la información obtenida fácilmente y sin hacer demasiadas preguntas nos va llevando a ser esa misma masa acuífera, que al final nadie sabe si es real o un espejismo. Hay otra frase, que es de Oscar Wilde: "La gran tragedia humana la viven aquellos que saben de todo pero el valor de nada".

Valga esta introducción para sugerir profundizar lecturas de historias investigadas, revisadas y editadas por personas que han usado método científico para hacerlo. De allí, sabremos mucho más de quiénes hablamos, por ejemplo -en el caso que nos ocupa- quiénes son los peronistas, los demócratas o los radicales de Mendoza, con nombres y apellidos, familias, vínculos con la economía, los gremios y la academia y entre sus mismas familias, entrelazadas.

El gran periodista Aldo César Montes de Oca nos decía sus pasantes, en el viejo edificio de la LV10: "Primera tarea: leer los avisos fúnebres de Los Andes. Allí se van a dar cuenta quién maneja la izquierda, la derecha, los sindicatos, las empresas, el gobierno, la Legislatura, la justicia en Mendoza. Las mismas familias ramificadas por estrategia o por convicciones contrapuestas".

Más allá de esa tarea, los investigadores históricos nos han dejado un bagaje informativo crucial para comprender por qué hoy pasa lo que pasa en la política, y no es exagerado decirlo.

Va una recomendación, tras la lectura del trabajo disponible en internet: "Elites políticas y territorialidad del poder en la historia reciente de Mendoza. Formación y  reclutamiento de los elencos dirigentes en democracia (1983-1999)" preparado por María Virginia Mellado en 2010 bajo la tutoría de la historiadora Beatriz Bragoni. Se trata de una tesis presentada con el fin de cumplimentar con los requisitos finales para la obtención del título Doctor de la Universidad de Buenos Aires en Filosofía y Letras y registra un antecedente resumido en "Elites y política: morfología de partidos y grupos dirigentes en la Mendoza contemporánea".

Les dejo el índice para que vayan sabiendo con qué encontrarse. Por lo demás, hay decenas de autores serios en Mendoza y fuera de la provincia que han indagado sobre la historia política, los vínculos familiares y que hasta han conseguido testimonios y hasta anécdotas que pintan de cuerpo entero la vida en estas tierras. Están en las bibliotecas, territorios sagrados en donde podrán leerlos, en todo caso, sin la incidencia del mundo externo que presiona y condiciona a repetir como un bucle lo que los otros dicen, sin pensar por sí mismos.

Perlitas del libro:

  • José Octavio Bordón:  Dice que“... las disputas con el lopezrreguismo y luego el golpe que derrocó al gobierno de Isabel Martínez de Perón pusieron entre paréntesis las posibilidades de continuar su carrera política. Aunque esta coyuntura fue vivida con profundos grados de angustia e incertidumbre, la imposibilidad de continuar con las tareas cotidianas, tanto en la universidad como en la política, resultaron un estímulo para buscar nuevas inserciones. Fue en ese contexto precipitado que José Octavio pudo incorporarse a trabajar a uno de los grupos económicos más poderosos de la Argentina de aquel momento”.
  • “El paso por SOCMA no sólo le permitió a Bordón lograr una privilegiada situación económica durante los años duros de la dictadura sino también colaboró en aceitar los lazos con el mundo empresario. La posibilidad abierta por Haiek viabilizó una nueva inserción en el ámbito porteño y reforzó algunos vínculos creados alrededor de la Universidad del Salvador. En efecto, Bordón no fue el único dirigente del peronismo que se relacionó con el grupo empresario liderado por Francisco Macri. Las empresas de SOCMA habían contratado de igual manera a un conjunto de dirigentes que luego tuvieron una destacada importancia en la Renovación peronista: Carlos Grosso, Manuel De la Sota, Rubén Marín, Raúl Carignano. Esta inserción en el mundo empresario constituyó un capital de envergadura en la construcción del liderazgo de Bordón principalmente por dos aspectos. En primer lugar, el paso por las empresas de Macri no sólo resultó un espacio donde adquirió conocimientos sobre el manejo del mundo empresario y sus lógicas, a la vez que fomentó ciertos lazos con las élites empresariales y políticas internacionales, sino que también lo acercó hacia nuevas experiencias que pudo capitalizar en la actividad política. En alusión al liderazgo de Carlos Grosso en la Capital Federal, luego de la derrota del peronismo en las elecciones de 1983, Julio Bárbaro apuntó al peso importantísimo que constituyó para este dirigente su paso por el grupo Macri. Esta experiencia también podría trasladarse a José Octavio”.
  • “En palabras de Julio Bárbaro: "Grosso del poder político que ingresa al poder económico, Macri, un personaje del poder económico que captura un cuadro político. Síntesis: se da todo una estructura de primer idilio de ese tipo... y eso le va a dar a Grosso una fuerza muy grande (...) Y como buena estructura empresaria, ¿que hacen? Eligen, eligen seis o siete cuadros, esos cuadros Bordón, Carignano, Marín, Grosso y de la Sota, eligen esos cuadros y los forman en discursos, los forman en imagen de televisión...”.

Las fundaciones políticas: técnicos y reclutamiento

Bordón creó el INSTECO (Instituto de Economía y Organización) que desde sus comienzos era tributaria de la fuerte experiencia que ligaba a Bordón con los Comandos Tecnológicos Peronistas (CTP) en la década del 70, dirigidos a nivel nacional por Julián Licastro. De acuerdo a la visión de Omar Cuevas, Subsecretario de Industria y Comercio Exterior durante el gobierno de Bordón y Ministro de Economía durante el gobierno de Gabrielli, el Libro Verde plasmaba una visión de desarrollo y de cambio que cautivó a los sectores independientes, escasamente afines a votar por el peronismo. En sus palabras: "El Libro Verde, más allá de sus críticas, significó un esfuerzo de un montón de gente no solamente de la gente de economía sino de educación, salud de tratar de imaginarse hacia donde iba Mendoza y bajo qué modelo había que hacerlo. (...) Nosotros estábamos convencidos que los cambios que queríamos hacer nos iban a trascender, entonces imaginábamos hacia donde queríamos ir...”. La fundación estaba constituida por: José Octavio Bordón, Rubén Guerra, Rodolfo Gabrielli, Jorge López, Eduardo Del Amor, Mario Yáñez, Néstor Ferrari, Cosme Parodi, Oscar De Hoyos, Alberto Zeballos, Félix Soler, Carlos La Rosa, Arcadio Torok, Omar Cuevas y Pablo Márquez. En la primera reunión los miembros participantes decidieron nombrar a Susana Puerta como presidenta de la fundación, José Laurentino Castro como su vicepresidente, Rodolfo Gambi como su secretario y Cristina López, esposa de Rodolfo Gabrielli, como su tesorera.en 1990 el 1NSTECO cambió de nombre para adoptar el de Fundación Andina. La razón de este cambio de denominación se encontraba en que "la fundación tendrá apartir de ahora una proyección nacional, lo cual hace necesario una denominación que identifique a la misma con la región de origen”. simismo, una vez concluido el mandato de Bordón en su cargo de gobernador de Mendoza hacia fines de 1991, la fundación Andina renovó su consejo administrativo tras la renuncia del anterior. En esta oportunidad, José Octavio tomó la presidencia de la entidad, mientras que Jorge López-se erigió en su vice y Jorge Haiek en su secretario.

Manzano y la Fundación América

Esta trayectoria se asemeja a la desplegada por la Fundación América. Creada con el propósito de promocionar la figura de José Luis Manzano, la Fundación América emergió en agosto de 1987, unos días antes de las elecciones que consagraron a Bordón como gobernador de Mendoza. Con una estructura similar a la Fundación 1NSTECO, su cuerpo administrativo estaba integrado por un presidente, un vice, un tesorero y ocho directores. La nómina de integrantes estaba con formada por: José Luis Manzano como su presidente, Rodolfo Díaz como su vice, Armando Bertranou como su director académico, Carlos de la Rosa, José Roberto Dromi, Nélida López de Ferrari, Carlos Finocchio, José Blas Made, José Francisco Martín, Héctor Raúl Masini, Sergio Sosa Escalada como directores y Carlos Abihaggle como su tesorero. Entre los miembros que firmaron el acta constitutiva de la organización se encontraban María Teresa Oldrá, Hugo Bordín , Juan Carlos Carrillo, Elsa Correa de Pavón, Héctor Chifani, Ricardo Dujovne, Francisco Escayol, Eduardo Fabre, Jorge Ferrari, José Fortes, Eduardo Frigerio, Roque Gimenez, Alfredo Leotta, Armando L1op Miguel Biguetti, Luis Martos, Juan Carlos Mazzón, Enrique Morganti, Cándido Pilliez, Oscar Presacco , Raúl Ramírez, Juan Carlos Rosell , Nelson Salazar, Cristobal Sola , Carlos Trad, María Inés Valencia, Walter Valle, Carlos Vasquez y Jorge Villalón.

Iglesias y la Fundación Ciudad

Durante la gobernación de Rodolfo Gabrielli, un grupo de radicales comenzó a dar los primeros pasos hacia la organización de la Fundación Ciudad (F.U.N.C.I.D.). Esta organización reflejaba los cambios emergidos en el seno del partido. Debilitada la figura de Raúl Baglini luego de la derrota electoral frente a Bordón en 1987, el heredero político del radicalismo fue Victor Fayad. Sobrino de Llaver, Fayad emprendió un renovado liderazgo a partir de la gestión exitosa del municipio de la Capital desde 1987. El grupo liderado por Iglesias conformó la fundación Ciudad en 1993 con el objetivo de aspirar a la gobernación de la provincia. La fundación Ciudad adquirió un formato administrativo similar a los emprendimientos anteriores. La organización estaba formada por un presidente, un vice, un tesorero y ocho directores. Aldo Ostropolsky fue su primer presidente, Edgardo Fernández su vice, Roberto Utrero, el director académico, Marta Arrigoni, la tesorera y Roberto Iglesias, Jorge Mastracusa, Rodolfo Antonacci, Graciela Castro , Esteban Fernandez, Julio Cobos , Liliana Viettiy Carlos Egües sus directores. El reclutamiento de los miembros de la Fundación se producía principalmente a través de la Municipalidad de la Capital de Mendoza y de la Universidad de Cuyo, especialmente por medio de la Facultad de Ingeniería. Estos espacios exhiben la gravitación de Roberto Iglesias, ingeniero e intendente del municipio capitalino en el impulso de la iniciativa. La Fundación Ciudad continuó activa y se fortaleció a partir de 1996 y 1997.

Como anticipo, una historia de la hegemonía peronista de Maipú, de Mellado en su tesis, con Hugo Bordín y la familia Bermejo como protagonistas

La reconfiguración de un espacio político: el departamento de Maipú. A través del análisis precedente se ha observado que el protagonismo y el poder de negociación de los gobiernos locales se habían acentuado a través de los procesos de descentralización, lo que ha implicado reformas claves para la vida local. Este proceso distribuyó nuevas competencias y transformó hasta la misma concepción del espacio político, redimensionando la idea de centro y espacios periféricos. Veremos cómo se manifiestan todos estos cambios en un espacio específico: el departamento de Maipú.

En Mendoza, la división política en departamentos ha constituido la piedra angular del sistema político moderno: representó el espacio micro sobre el cual se erigen las distintas instancias estatales ¿Cómo se constituye la división departamental? ¿Cuál fue el interés por dividir de esta forma el espacio político? Cómo se coordinaron los espacios locales con el centro? ¿Qué lineamientos generales viene a modificar, transformar o redimensionar el proceso descentralizador? ¿Cómo se articulan estos procesos con las características políticas, económicas, sociológicas y demográficas que presenta el departamento? Una mirada de larga duración sobre algunos de estos problemas colabora en hacer comprender el arraigo del peronismo en el municipio y el proceso de vigorización de la instancia municipal a partir de fines de la década del '80.

El departamento de Maipú se encuentra ubicado geográficamente al sureste de la Capital de la provincia y constituye uno de los departamentos más pequeños de Mendoza respecto a su extensión territorial, alcanzando unos 617 Km de superficie. Tal como exhibe el siguiente mapa, Maipú se encuentra bordeado por los departamentos de Lavalle hacia el norte, San Martín hacia el este, Junín hacia el sur, Guaymallén y Godoy Cruz hacia el oeste y Luján al sudoeste. De acuerdo al censo de población de 1991, en el distrito residían 125.331 personas, representando el 8,87% del total provincial. Del conjunto de habitantes del departamento, el 66,86% representa la población urbana que se concentra principalmente en los distritos de la Ciudad de Maipú, Luzuriaga y General Gutiérrez. El restante 33,14% lo constituye la población rural que reside  mayoritariamente en Rodeo del Medio, Fray Luis Beltrán y San Roque. Una comparación entre el censo de 1980 y de 1991 permite sugerir que el crecimiento demográfico de Maipú ha sido más vertiginoso que aquel descripto por el conjunto de la provincia: mientras que el crecimiento intercensal representa el 28,90% para el caso de Maipú, sólo alcanza el 18,07% para el conjunto de la provincia 756 . Esta diferencia puede ser atribuida, entre otros factores, al desplazamiento de población desde los departamentos del gran Mendoza hacia aquellos más alejados, motivados por el crecimiento de la zona urbana. En cuanto a sus características habitacionales y educativas, las estadísticas disponibles ofrecen una imagen de los aspectos sociológicos más relevantes: de un total de 27.870 viviendas ocupadas que poseía el departamento hacia 1991, las casas representan el 90,3 8%, mientras que las casillas o ranchos alcanzan el 4,9 1%, distribuidas principalmente en las seis villas inestables que poseía el departamento. En cuanto a la tasa de analfabetismo, la misma alcanzaba la cifra de 5,4 1%, medio punto arriba de la media provincial (4,90%).

Respecto a la configuración política y administrativa que se observa en el mapa, las normas básicas de la división en departamentos y sus respectivos distritos son tributarias de los procesos de organización política del siglo XIX, momento en que se sancionó la primera Constitución de Mendoza. Es hacia 1858 cuando el poder ejecutivo provincial, en manos de Juan Cornelio Moyano, manifestó el interés de diagramar su territorio provincial "persuadido de la necesidad de fijar una mejor división territorial en varias localidades de la provincia, para atender al servicio civil más conveniente; en el interés de fomentar el desarrollo de aquellos puntos en donde se ha aglomerado ya un número importante de habitantes". Al calor del proceso de formación del Estado en los espacios más alejados de las principales ciudades, la lógica de decisión del ejecutivo parece haber respondido a la atención de una dimensión demográfica más que geométrica o geográfica: la motivación por dividir se encontraba en establecer centros de población aproximadamente iguales . Moyano nombró a Don Juan de la Cruz Videla, un notable vecino de Cruz de Piedra 76°como el primer subdelegado del departament , a la vez que subdividió su territorio en tres distritos y once cuarteles.

Paralelamente a la conformación de la vida urbana en Maipú, se fue consolidando el centro político y administrativo. La vida política local se fue organizando alrededor de las ciudades cabeceras de los departamentos. La promulgación de la ley orgánica de Municipalidades en 1.872 representó un punto de giro en la estructuración del espacio político. La municipalidad del departamento se instaló en la villa cabecera y sustituyó a las viejas Subdelegacías. Los nuevos entes ampliaban sus funciones administrativas, sociales y culturales, que las viejas estructuras institucionales centraban en el orden policial. Las nuevas municipalidades estarían dirigidas por una Corporación, integrada por un presidente, un vice y un secretario tesorero, y 4 municipales. A la vez la ley rediseñaba las funciones atribuidas al Subdelegado, acotando su poder y especializando las atribuciones que detentaba su cargo. La fisonomía política y administrativa del departamento quedó finalmente plasmada en 1884, tal como lo conocemos  actualmente, cuando se anexó el distrito de Barrancas. Con motivo de la creación del departamento de Rivadavia, surgido de la división de San Martín y Junín, el territorio que antes perteneciera a San Martín quedó bajo la órbita de Maipú.

En 1895, la reforma introducida en la ley orgánica de municipalidades modificó la fisonomía del espacio político al organizar la dirección de la municipalidad por medio de la constitución de un poder ejecutivo que recaía en la figura del intendente y un poder legislativo en manos del Concejo Deliberante. En cada elección, los ciudadanos de Maipú elegirían 10 representantes; el órgano: legislativo estaría constituido por 9 miembros y el intendente sería designado por el poder ejecutivo provincial entre la nómina de los concejales elegidos 762 . La Constitución de 1900 dio marcha atrás a las innovaciones introducidas en 1895 e hizo desaparecer la figura del subdelegado y el intendente y antepuso nuevamente la de presidente que se erigía como el jefe político del departamento. Asimismo, la Constitución redujo el concejo deliberante a 8 miembros. La especialización y centralización de funciones y responsabilidades que implicó la consolidación del Estado se materializó en una pérdida de facultades y atribuciones de los subdelegados/intendentes. La creación de reparticiones con fines específicos, tales como el registro civil trasladaron funciones que anteriormente las realizaban los subdelegados/intendentes hacia la administración nacional.

En efecto, las instancias de poder locales tuvieron a su cargo en un primer momento las funciones educativas y sanitarias —como las declaraciones de obligatoriedad de la vacunación de los habitantes de todo el municipio 763 - para luego especializarse en la prestación de servicios. La ley orgánica de municipalidades establecía que las municipalidades debían "proveer y reglamentar los servicios de aguas corrientes, sanitarios, usinas de electricidad, gas, tranvías, teléfonos, y demás servicios análogos, ya sea por la Municipalidad o por concesiones. Sin embargo, las tareas de alumbrado, barrido y limpieza paulatinamente constituyeron las actividades medulares de la comuna. A estas actividades se le sumaron los servicios de riego.

Sin embargo, las particularidades del distrito de Maipú no estarían dadas por su  organización o división política, sino por los procesos que convergieron para transformarlo en un departamento pionero en el desarrollo de la industria vitivinícola, que definió su actividad económica primordial y sirvió de atracción para los nuevos grupos inmigratorios. Durante las últimas décadas del siglo XIX, la zona que ocupa actualmente el departamento de Maipú fue el punto neurálgico de una serie de transformaciones económicas y demográficas que cambiarían su imagen de pequeño poblado rural para convertirlo en el vértice de la expansión vitivinícola. En efecto, hacia 1880, la economía de Mendoza sufrió una importante metamorfosis como consecuencia de la vinculación del país al mercado internacional. Una serie de procesos dieron paso al cambio de una economía primordialmente ganadera cuyo epicentro era el comercio de hacienda con Chile hacia una economía basada en la producción y elaboración de vid para abastecer al mercado interno 765 .

Los gustos y preferencias de los inmigrantes trasatlánticos cambiaron la fisonomía de los mercados y resultaron un estímulo en el desarrollo de la industria vitivinícola. Esta floreciente economía, basada en la sustitución de importaciones, fue alentada a través de una diversidad de políticas públicas nacionales y provinciales que tuvieron como objetivos la promoción de la actividad. Las disposiciones legales provinciales incentivaron la producción vínica a través de la reglamentación del uso del agua (Ley N°1/1888), la desgravación impositiva de las plantaciones de vid, olivos y nogales y la implementación de abultados aranceles a la importación de vinos comunes . La disposición de crédito, a través del Banco Provincia colaboró en fomentar la inversión de los nuevos empresarios. La legislación nacional se circunscribió a controlar la calidad de la producción a través del control del comercio y la calidad de los caldos vínicos se sumaron a otros provenientes del desarrollo de las obras públicas: la construcción de obras de riego que aumentaban la extensión de la zona cultivada y la llegada del ferrocarril constituyeron cambios de envergadura. La primera locomotora del F. C. Andino llegó al distrito de General Gutiérrez, en Maipú en 1884 y a la ciudad de Mendoza un año más tarde 770 . A principios del siglo XX, el vertiginoso avance de la red ferroviaria facilitó la reducción de los costos de transporte de los caldos vínicos hacia los principales centros de consumo. Al mismo tiempo que el desarrollo del transporte ferroviario se erigía en la nervadura de la actividad industrial, las abultadas inversiones propagaban un aumento del valor de las propiedades colindantes al trazado de la red.

El desarrollo de la industria vitivinícola se tradujo en la instalación y expansión de Vitivinícola Nacional en ocasión del centenario de la revolución de Mayo, Maipú contaba con trece establecimientos vitivinícolas y frutícolas de primera línea que integraban viñedo y bodega y evidenciaban el dinamismo de la industria. Los viñedos y establecimientos instalados en Maipú representaban el 20,31%, y sólo era superado por el departamento de Luján de Cuyo (2 1,8%). Sin embargo, el tamaño y capacidad de producción de las empresas Maipú superaba ampliamente a las de Luján. La publicación del centenario expresaba la envergadura de los establecimientos instalados en Maipú y el rol dinamizador de los inmigrantes en la industria. La trayectoria exitosa de las firmas eran el emblema del desarrollo vitivinícola de la provincia: "Mendoza nos exhibe sus colosos que lo son entre los mejores del mundo, con Giol y Gargantini, Domingo Tomba y Arturo Dácomo a la cabeza" 772. Las características ecoambientale y el acceso al transporte para la comercialización de los productos fueron algunos de los incentivos de los inversores para establecerse en el departamento.

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