Manuel Adorni se subió al debate de las tasas, pero la realidad le pega de lleno en su búsqueda de culpables
La discusión por las tasas municipales reaviva la “batalla cultural” del Gobierno, pero el impacto real en inversiones y relocalización empresarial sigue siendo limitado.
Adorni recibió al grupo de los 6 que, "aunque muchos queden en el camino", apoyaron el plan económico
Hace dos años, con la llegada de Javier Millei como presidente de la Nación, Diego Valenzuela lanzó un virtual monitor de tasas municipales tras haber implementado la reducción y eliminación de más de cien cargos municipales que se le cobraba a las empresas y comercios de su localidad, alguno de los cuales llegaban a situaciones increíblemente arcaicas e impracticables.
Ese monitor súbitamente no se publicó más pero la discusión ya se había impuesto. Tanto que el Banco Nación cerró su sucursal en La Matanza y Marcos Galperín paró su ampliación en esa localidad para armar otro centro logístico en el parque industrial de Tres de Febrero.
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Ahora fue el vocero presidencial y jefe de gabinete, Manuel Adorni, quien difundió un portal oficial de la Nación para que los contribuyentes se informen de las tasas que cobran en cada municipio del país e inmediatamente se trenzó en una histérica discusión con la intendenta de Quilmes, Mayra Mendoza.
La realidad indica que las cargas municipales y provinciales no tienen la incidencia que sí tienen los impuestos nacionales en la actividad cotidiana, aunque sí deben ser revisadas por la contraprestación realizada por las administraciones que las cobran, fundamentalmente en las áreas de Seguridad e Higiene o Ingresos Brutos.
La batalla cultural frente a la decisión empresarial
No importa quien tenga razón, sino lo que se impone es la batalla cultural. Porque, objetivamente, no hubo cambios de localización de empresas a pesar de todo este ruido. Salvo por cuestiones puntuales, por ejemplo, General San Martín, que en teoría cobra tasas más caras que Tres de Febrero, perdió solo un puñado de empresas que se relocalizaron allí. Lo mismo le pasó a Morón con respecto de su vecino territorial.
La economía demuestra que no es cuestión solamente de tasas o impuestos por lo que un empresario o pyme decide invertir o abrir su actividad en un determinado lugar. Hay múltiples razones que tienen que ver con el arraigo, la herencia, las relaciones, o las oportunidades que en un momento brindaron para que se sigan quedando donde están. No es solo la plata lo que mueve al mundo, y en este caso, tampoco lo es.
De los "paseadores de pony" a la eliminación de trabas reales
“Siempre la gente elige apostar donde no la curran”, le confesó cuando se discutía la baja o eliminación de tasas un funcionario de Tres de Febrero. Entre las tasas derogadas estaba la de paseadores de pony, algo tradicional, hace cuarenta años, en las plazas y calles céntricas de los barrios. Eso se ve claramente en el Camino del Buen Ayre en la que desde Ituzaingo hasta Tres de Febrero los parques industriales abiertos están activos y empezándose a completar.
Esa tasa era simbólica, pero al hacer el “copia y pegue”, pasaba de año en año. No la pagaba nadie porque esa actividad no existía. La que sí marcó una diferencia sustancial fue la eliminación de la “libreta sanitaria”, acto imprescindible en la mayoría de los municipios para que una persona ingrese a trabajar en una empresa o comercio.
La controversia por la Tasa Vial y el destino de la recaudación
La que no es simbólica, pero tenía una alta recaudación, es la Tasa Vial, abonada por todos los automovilistas que cargaban combustible. A pesar de ser, quizás, la más clara de todas las tasas cobradas, la contraprestación siembra dudas porque, en principio, debe servir para mantener y reparar las calles y avenidas de cada municipio. La discusión radica en que nadie puede comprobar ni controlar que esa recaudación se aplique para el cargo por el que se cobra y, por el contrario, el monto de lo ingresado va a gastos generales.
Con esta discusión como bandera de gestión, no se explica por qué a Valenzuela le ofrecieron, lo nominaron y aún no lo nombraron al frente de la Agencia de Migraciones cuando su mayor propuesta a la opinión pública estuvo basada en la generación de mejores condiciones para la producción local o regional.
El impacto de las importaciones y el nuevo escenario económico
Lamentablemente para el Gobierno, esta discusión, válida, necesaria y hasta imprescindible, queda perimida por el aluvión de importaciones que produce el cierre de fábricas y empresas a todo lo ancho y largo del gran Buenos Aires.
Un empresario importante de ese distrito, justamente, reconoció su preocupación no es por su empresa, sino por la continuidad laboral de muchos de sus empleados. Los nuevos productos que manufactura tienen un gran componente de elementos importados que antes eran fabricados por pequeños talleres propios o tercerizados.
La política, especialista en el corto plazo, observa perpleja como parte de la sociedad decide esperar el futuro soportando un fortísimo dolor. El vocero presidencial, conocedor del miedo que aún genera la vuelta al pasado, utiliza el debate de las baja de las tasas porque en los conurbanos las persianas bajan pero no suben y en las calles sobresale la ausencia de camiones, camionetas y furgones que transportan mercaderías porque los pedidos se pararon. Otra vez, al igual que en el kirchnerismo, todo se reduce al relato.


