Lionel Messi, ese símbolo que no pudieron entender ni Cristina Kirchner ni Javier Milei
Mientras crecían las hazañas de Lionel Messi y La Scalonetta, los municipios adheridos al kirchnerismo homenajeaban a Diego Armando Maradona por su triste fallecimiento. Expertos en grietas, enharbolaban al "ídolo del pueblo" contra el otro armado a "puro marketing". Error de cálculo, a pesar que en 2018, como subcampeones, fueron a La Rosada. Milei quiso hacer de Messi "uno de los propios" pero también se equivocó muy feo. El ídolo es de la gente, nada más.
Lionel Messi no grita, no insulta y no hablaba. Cuando lo hizó, lo mandó a "pasear, bobo" y dijo que el triunfo era para la gente que la está pasando mal en Argentina.
Nobleza obliga, no me picó el bicho mundialista. Me sentaba en el sillón de casa como viendo un espectáculo especial, esperado un lógico triunfo contra equipos menores, pero inocuo de emociones. Jamás me pasó eso en otros mundiales, pero esta vez, me sucedió. Sufrí y sufro por esta “ausencia de emociones”.
Quizás estaba indolente porque, interiormente, no quería que la Selección volara alto para que después se pudiera discutir de Claudio “Chiqui” Tapia, el VAR y todas las cosas que violentan a los hinchas de los clubes autóctonos menos Barracas y Rosario Central, Riestra y algunos más.
No entendía por qué hinchas festejaban pasar de ronda cuando eso era obligatorio. Ni siquiera podía creer que salieran a vivar por la final “agónica” contra Egipto… Yo, que vi ganar a la Selección contra Brasil, Yugoslavia e Italia de local o lloré cuando lo echaron al “Burrito” Ortega en el ’98… O que no podía hablar en el 2002, me enojé con el mundo en 2018 y festejé Qatar con euforia, ganarle a Jordania o Cabo Verde era la nada misma.
¿Pero saben quiénes lo vieron antes que nadie? Los dos “Lio”, Messi y Scaloni, y el propio Tapia, quien hizo hacer una canción detallando que iban a buscar la “Cuarta” por “la copa que le robaron al 10, por las Malvinas, por Lio y la Scalonetta”. ¿Qué hacer ante tanta evidencia de lo que piensa toda la Argentina?, que ve en esta Selección un modelo, una bandera y que además, defiende no solo los colores, sino, además, los símbolos.
-
Te puede interesar
La Selección argentina: la victoria de la humildad y el esfuerzo
Messi, esa imagen humana de todo lo que está bien, quiso ser utilizado por el gobierno libertario como el archienemigo de Diego Maradona, el rebelde, kirchnerista, amigo de Castro y de Maduro… Pero nuestro actual 10, el mejor de la historia, quizás, admira a Maradona. Incluso el kirchnerismo, mientras ganaba la selección argentina en Qatar, inauguraba gimnasios con el nombre Diego Armando Maradona para relegar al sucesor “prolijito que se fue a Barcelona”.
El kirchnerismo trató de “desclasado” a Carlos Tevez cuando el 9 de Boca Juniors se atrevió a advertir cómo convivían estadios de lujo rodeados de extrema pobreza en el norte argentino. También Cristina Kirchner siempre eligió a Maradona y permitió que los suyos dijeran que era una “selección europea” la actual “scalonetta”.
Cristina Fernández de Kirchner y Javier Milei volvieron a coincidir en errar la magnitud cultural y representativa de la Selección Argentina. El actual jefe de Estado criticó que hayan enarbolado una sábana rota con la leyenda Las Malvinas son Argentinas, algo que también cree Patricia Bullrich, quien en la tarde noche de la victoria contra Inglaterra se mostró con un vaso térmico y las Islas inscriptas.
¿Le habrá reprochado la senadora nacional a su sucesora en Seguridad, Alejandra Monteoliva, que haya habilitado la prohibición de inscripciones de la bandera argentina con las Malvinas en su escudo en su negociación con la FIFA en la previa del partido? Si se lo dijo, algo poco probable, no lo expuso como sí hizo con su conversación vía WhatsApp con Victoria Villarruel por la última y abortada sesión del senado.
No sólo la bandera en el campo de juego después de ganar un partido histórico, increíble, apareció reclamando por las Malvinas. También hubo una declaración posterior de Messi, a quien tildaban de políticamente correcto, advirtiendo que la victoria sirve para darle una alegría al pueblo porque “sabemos que hay gente que la pasa mal, que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes y que la vive peleando. Por eso la importancia de poder regalarles este tipo de alegría a ellos, estar en una final del mundo más, es todo para nosotros”.
Increíblemente, el nuevo vocero presidencial, Adrián Ravier, el mismo que en sus últimas apariciones dijo que la gente debe abrigarse si no puede llegar a calefaccionarse en sus hogares o que los millones de nuevos deudores administran mal sus ingresos cuando antes no lo hacían, ahora salió a contestarle a Messi… Sí, insólito. “No coincidimos en el Gobierno con esto de que la gente no llega a fin de mes. No dudo de que hay personas que atraviesan esa situación, pero decirlo de manera general da la sensación de que todos viven la misma realidad”, explicó en declaraciones brindadas a Infobae.
Era sólo un partido de fútbol, pero también, sirvió para un reclamo. ¿Se podría haber echo sin la euforia de la victoria? Nadie lo sabe. Pero se dio. Se ganó y se reclamó como no lo hace el gobierno libertario. Por eso que el gesto del seleccionado sea tan trascendente. Las Malvinas son Argentinas leemos, estudiamos, y sabemos. Las Malvinas Argentinas son parte de la Provincia de Tierra del Fuego, junto con la Antártida e Islas del Atlántico Sur. Que se exponga nuevamente, que se la tenga como bandera de lucha, siempre viene bien, más cuando lo hace un grupo humano excepcional, que emociona tanto o más cuando declara que cuando juega.
Tan en offside quedó el gobierno y el presidente Milei que cada célula dormida se despertó diciendo las Malvinas Argentinas son argentinas. Lo hicieron desde la Confederación de Ex Combatientes de la República Argentina hasta el gobierno norteamericano con el cual se quiso quedar bien al negar que entren banderas con el símbolo patrio. No sea cosa que el presidente tenga que dar vuelta el cuadrito de Margaret Tatcher que tanto admira.