ver más

Las mujeres que se animan a contradecir a Cornejo y el cambio radical de prioridades en obras

La política habitualmente la deciden los hombres. Pero en el Gobierno hay mujeres fuertes que cambian algunas tendencias. El cambio en las prioridades de inversión que ejecutó Cornejo.


Algunas de las decisiones más relevantes se toman lejos de los despachos y para entenderlo como fenómeno político hay que tratar de tomar algo de distancia. Rosca, lobby, amistades pasajeras, reparto de cargos, guiños para el futuro. Todo suele cuajarse en los “after” de la política formal, en la sobremesa de asados, en los “terceros tiempos” de partidos de fútbol, noches con fernet de por medio y otros “mentideros” mendocinos. El folklore político tiene una impronta machista que difícilmente sea reconocida por los protagonistas pero incomoda a cualquiera cuando se describe. Sí, aunque el “género” es cada vez menos un impedimento, la brecha en la toma de decisiones real es enorme; más aún en medio de la informalidad que tiene impregnada la institucionalidad mendocina.

La forma de gestionar la política de parte de Alfredo Cornejo es tradicional; conservadora para más precisiones. Pero han coincidido en los últimos años algunas referentes que generan una mirada distinta. El “neo caudillo” radical que conduce la provincia desde hace más de una década convive con la obsecuencia. Ahora hay quienes se animan, con matices, a decirle que no. Y justo son mujeres. La gestión de Gobierno tiene referentes mujeres que, a diferencia de sus pares hombres, tienen un nivel de obsecuencia en sangre mucho menor. Lo reconocen, incluso, en el propio Poder Ejecutivo. Marité Badui, Jimena Latorre y Mercedes Rus son tres de esas referentes del Gobierno que incomodan.

Más allá de los matices, los aciertos y errores que tienen puertas adentro de sus despachos, también tienen en su haber una formación profesional más potente que la de sus jefes. Para las mujeres no es algo extraordinario, pues sobras estudios en los que resalta cómo ante igualdad de poder, las mujeres tienen más formación profesional. De hecho son mayoría entre los graduados universitarios y, curiosamente, los ámbitos en los que más poder tienen las mujeres son los más exigentes en cuento a los antecedentes requeridos: en educación casi la totalidad de los cargos se logran por concurso y en la justicia la mayoría de los escalones de que no de dependen de la discrecionalidad política también son liderados por ellas.

La política suele "ocurrir" en lugares dominados por hombres: fútbol, sobremesa de asados y otros sitios.

Tiempo de mujeres

Marité Badui es “nacida y criada” en la usina de poder del radicalismo mendocino: la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Se especializó en gestión hídrica y tiene fuertes vínculos con organismos internacionales de crédito. Dicen que tiene una seriedad que incomoda. Lejos de festejar los chistes que suelen descomprimir alguna situación y también relajar negociaciones, Marité Badui suele mantener el gesto adusto. Badui, “Turca” y del Este”, tiene en sus manos el principal tesoro de la gestión de Cornejo: los más de 1.000 millones de dólares que se convirtieron en la clave de la segunda parte de la era Cornejo. “Le dice que no”, aseguran en el Gobierno al referirse a la subsecretaria de Obras como una de las mujeres que pueden ponerle algún freno al Gobernador. Incluso hay quienes recuerdan cómo evitó la aceleración del gasto del Fondo de Resarcimiento porque muchos de los “proyectos” que tenían el Gobierno y los intendentes eran apenas ocurrencias. Los empresarios de la construcción le tienen algo de bronca, sus “enemigos” políticos la respetan. Ahora podría ser candidata a intendenta, si se rompe el techo de acero que el cornejismo tiene.

Lo saben, por ejemplo, en Godoy Cruz, cuando todo apuntaba a que Florencia Santoni o Gabriela Testa podrían ser intendentas de esa comuna, con sobrados pergaminos políticos y de gestión; pero primó la mirada conservadora y la inercia del grupo de amistad del Gobernador. La propia Testa, que sigue como referente dentro del Gobierno, no resigna ese camino hacia el futuro (según aseguran en el radicalismo).

En la construcción para liderar una comuna radical está la senadora Marian Juri, a quien todos ven como candidata a intendenta de Capital. La mujer que supo “salvarle” gran parte de la gestión a Rodolfo Suarez al inicio de la pandemia en 2020, tiene un recorrido relevante en la política local y capital propio. No es parte del cornejismo, pero tiene lealtad con el Gobernador. En el camino a la intendencia aparecen obstáculos que son ejemplo de la liviandad con la que parte de la dirigencia se toma esos recorridos: crece el “rumor” de que Rodolfo Suarez tiene intenciones de volver a ser intendente de Capital, tomando a la “Muni” como escenario de una dinastía. El senador, que vive en Luján, hasta alguna vez “amenazó” con ser candidato a intendente también en esa comuna. El sentido de oportunidad y la fortuna que tuvieron en su vida algunos dirigentes les fortaleció el amor propio de una manera descomunal.

Juri y Badui podrían ser dos de las dirigentes radicales que quiebren la dinámica radical, algo que por otras circunstancias ya había hecho Norma Trigo en Santa Rosa.

Entre las mujeres que lideran en el Gobierno la ministra de Seguridad y Justicia Mercedes Rus tiene otras barreras que romper. Y no es la de la policía, fuerza acostumbrada a mandos hombres. La Ministra tiene mayor independencia que sus antecesores en el cargo y es un dato relevante: Cornejo ha sido, además de jefe de policía por orden constitucional, un “ministro en la sombras” para cada inquilino del despacho del edificio de calle Salta. El Gobernador construyó poder en el Estado desde el Ministerio de Seguridad, cuando ocupó el cargo en la gestión de Julio Cobos. Incluso cuando estaba en la oposición, manejaba datos sensibles y se arroga para sí el hecho de haber profesionalizado esa cartera. Rus tiene formación académica y ambiciones políticas. Milita en Maipú pero muchos, dentro y fuera del Gobierno, la ven dentro del Poder Judicial en el futuro, particularmente en el Ministerio Público Fiscal. Alejandro Gullé tiene la vida institucional alargada, pues cada vez que sugieren que se puede jubilar, él y Cornejo demoran ese paso. Rus no renuncia a sus ambiciones políticas, aún cuando mantiene alguna lealtad con dirigentes radicales que están varios escalones por debajo en capacidad.

Jimena Latorre fue la primera ministra que rompió con algunas barreras dentro del Gobierno. Cornejo le delegó la gestión del área más estratégica de su segunda gestión: la política minera y petrolera. Antes había hecho un recorrido notorio en el Congreso y también en el EPRE. Latorre tiene un perfil profesional potente y es áspera para las relaciones. Incluso muchos recuerdan momentos de tensión con el propio Cornejo y, por ejemplo, con Horacio Marín, el CEO de YPF y uno de los hombres más poderosos de Argentina. Esa impronta le juega en contra algunas veces, pero sus allegados tienen razón en un pensamiento: a un hombre de carácter fuerte lo califican como “hombre fuerte”: “No hace falta repetir los calificativos que suelen ponerle a las mujeres que dicen que no, que se oponen o marcan un límite”, explica un dirigente radical.

Cambio de prioridades

Cornejo, mientras tanto, tiene algunas urgencias políticas y de gestión. Los problemas financieros que atraviesa la provincia no tienen un horizonte amigable, pues nada indica que los recursos lloverán desde la Nación y Mendoza no participa de los motores de la “nueva economía”.

Al Gobernador le tocará tomar dos decisiones trascendentes hacia el 2027; decisiones que condicionarán su proyecto político. Por un lado, la arquitectura electoral que usará: si desdobla o no; si hay PASO locales o no; si suma o no al “partido de Petri” en cualquiera de sus armados; si sostiene la alianza con Milei. La otra decisión tiene que ver con el candidato oficial a sucederlo, pues su capital político no resiste dispersión de votos. Por eso la zaranda interna no dejará pasar a todos y antes de fin de año habrá un solo cornejista para dar la pelea por la sucesión.

Entre la ampliación del Metrotranvía y el tren de cercanía, se destinará lo mismo que costó el dique Potrerillos (solo tomando la parte invertida del Fondo de Resarcimiento para esas obras).

La otra gran apuesta electoral tiene que ver con la “caja” que Cornejo ya se gastó. Es decir, el Fondo de Resarcimiento. Los más de 1000 millones de dólares que el Gobernador ya comprometió en obras son la base de su gestión y el capital político. Cornejo gastó los recursos generados por otros y que son la semilla del futuro de la Provincia. Con algo de tiempo y de distancia se podrá evaluar si lo hizo bien o no.

Pero hay datos para analizar. Con la discrecionalidad que logró para gastar, Cornejo revirtió las prioridades que tenía el Fondo de Resarcimiento. Esos dólares tenían como destino original obras hídricas, energéticas y estratégicas. Sin embargo, la mayoría se gastó en obras viales convencionales y en inversión para el sistema de transporte.

El 34% de los fondos se ejecutaron en obras viales y las más relevantes son las que reemplazan la falta de inversión nacional, como las Rutas 7, 40 y 143. Por ahora no hay señales de reclamo a la Nación por esa carencia y será parte de la herencia que Cornejo le deje a quien lo suceda. El área que le sigue en volumen de dinero es el “transporte ferroviario”, algo que no estaba en los planes. El Tren de Cercanía se lleva más de 180 millones de dólares. La obra promete ser revolucionaria para el Este y la pregunta que queda picando es si es esa la revolución que el Este necesitaba. Más fuera de foco quedan los 100 millones de dólares que ya se gastan en el Metrotranvía. Es que esa obra tenía otro tipo de financiamiento y el uso del Fondo de Resarcimiento supone un desvío de notorio del plan. Ese sistema de transporte, que es vistoso y bien valorado por los acotados usuarios, requiere además de un mantenimiento altamente oneroso.

Siguiendo en la escala de inversión realizada con el Fondo, las inversiones para mejorar el sistema hídrico son el 13% de los fondos generales (con 134 millones de dólares) y los trabajos para mejorar la seguridad energética y aumentar la potencia representan el 11% del total de la inversión (con 113,8 millones de dólares). Mendoza arrastra una inercia negativa en inversión energética y demanda para el futuro un cambio profundo en la forma de gestionar el agua.

Siguiendo con la infraestructura básica, el 9% del total de los fondos se destinaron a cloacas y saneamiento y solo el 2% a agua potable. La infraestructura para turismo se lleva solo el 2% y en vivienda se prevé una inversión de 10 millones de dólares sobre los más de 1000 disponibles.

Los 280 millones de dólares destinados a los trenes es una inversión similar a la realizada, por ejemplo, para hacer el dique Potrerillos, obra que por su importancia fue posiblemente la más importante en los finales del siglo XX. Con el tiempo se evaluará la relevancia estratégica del plan de Cornejo.