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Las mil y una de Milei y Cornejo: Malvinas, las elecciones y el ruido en la política minera

Cornejo y Milei cumplieron un retórico aniversario de gestión. Las tres claves del futuro de ese vínculo. El trabajo del peronismo que beneficia al Gobernador. El "ruido" que se generó en la política minera.


Javier Milei y Alfredo Cornejo estuvieron de aniversario, pero su cabeza se concentra en el futuro: ambos piensan en 2027 para buscar la reelección uno y la permanencia en el poder de “su” proyecto después. Cornejo, claro, está “adelantado” al Presidente porque cumplió 1001 días de su segunda etapa en el sillón de San Martín y sueña con la eternidad. “El bronce”, dice él; el recuerdo de un caudillo que concentró poder, dicen otros. Un caudillo, claro, que no se rebela contra el poder como los líderes del siglo XIX, sino que es altamente resiliente para subirse a las olas del éxito ajeno.

En el camino de construcción del “nuevo” proyecto de sostenimiento del Gobierno, Cornejo y su equipo están atentos a las tres variables clave que administra Milei y que en su mayoría están alejados de cualquier mediación. La primera es la economía y su impacto directo en el humor social. Es el tema que más incomoda, porque aunque Cornejo no deja de elogiar al Presidente en cuanto foro hay, la preocupación por el “metro cuadrado” de cada ciudadano inquieta. El otro eje es el político, pues el sistema de alianzas que dibujan en Casa Rosada aún no está claro, aunque haya sintonía plena con Karina Milei, ayudados por la llegada de Santilli. El tercer eje clave del futuro político de la alianza es el más incierto de todos: el temperamento del Presidente. Léase temperamento como un eufemismo de un comportamiento que merece descripciones mucho más complejas.

Su irascibilidad, la violencia verbal, el desenfreno ya dejaron de ser una anécdota para convertirse en un problema de Estado. Además, leen en las encuestas que ese maltrato público ya no tiene el mismo resultado que antes, cuando el Milei candidato y presidente “revolucionario” se sumaba discursivamente a la bronca general contra la política.

Milei y Cornejo comparten el pragmatismo, aunque en niveles distintos. Con el vuelco nacionalista malvinero, el Presidente logró sacar de eje algunos temas densos de la coyuntura que le toca gestionar. Con herramientas ya conocidas, pidió prestados argumentos e iniciativas y puso por delante otros temas delicados, como la administración de los recursos naturales. Anunció que sancionará a todas las empresas que hagan alguna gestión, tarea o inversión alrededor de la explotación petrolera en Malvinas. Ese anuncio es delicado, pues las ramificaciones que tienen las empresas de esos rubros son mucho más promiscuas de lo que se cree. No será, claro, un anuncio con efecto retroactivo, pues incomodaría a más de uno, empezando con el propio Javier Milei.

El Presidente sabe que una de las empresas precursoras en la exploración petrolera en Malvinas fue International Petroleum Corp, la petrolera del Grupo Lundin. En la década de los 90, esa compañía respondió al llamado del gobierno de Malvinas para explorar y ejecutó trabajos de búsqueda de petróleo en consorcio con Amerada Hess, Lasmo y Shell. Hubo varias campañas de exploración. Luego vendió los activos por las dificultades y la poca rentabilidad probable por el bajo precio del crudo y los altísimos costos. Lundin es hoy uno de los grupos más beneficiados por las políticas de Milei y por eso el presidente de la empresa se reunió varias veces con el presidente.

Tiene junto a BHP el proyecto minero más grande de la historia de Argentina. Se trata del proyecto Vicuña, para extraer cobre de yacimientos ubicados en el extremo noroeste de San Juan. Esa mina tendrá dimensiones gigantes en cuanto a inversión, producción, exportaciones y, también, ventajas impositivas, legales y de estabilidad. Lejos de la idea de extraer petróleo en el Atlántico, Lundin y su socio BHP aceleran una inversión de más de 18 mil millones de dólares, impulsadas por el RIGI como Proyecto de Exportación Estratégica de Largo Plazo (que le da más años de estabilidad por el monto de la inversión prometida), el Tratado Binacional con Chile que le permitirá borrar fronteras y contratar de uno y otro lado de la cordillera y también el reciente acuerdo firmado con el Gobierno de San Juan que le garantiza aún más intangibilidad.

Los favores del PJ

En el plano político la máxima que siguen en el oficialismo es la misma que los guió en 2025: no dividir al electorado que comparte Cambia Mendoza con La Libertad Avanza, no “obligar” a elegir entre dos ofertas parecidas. Mendoza es aún una de las plazas electorales más favorables para el Presidente y Cornejo no está dispuesto a disputarle el poder puertas afuera. Luis Petri podría ser el límite lógico, pero en la política no hay lógica y menos en el sinuoso mapa que Cornejo dibuja.

Mientras los oficialismos buscan sostener su matrimonio por conveniencia para seguir en el poder, la oposición mendocina hace lo posible para que así sea. El peronismo local trabaja mejor para que el cornejismo no tenga ni un susto que los propios dirigentes de Cambia Mendoza. El congreso partidario de la semana pasada los dejó en ridículo. Una discusión por migajas de poder interno, ninguna proyección de relevancia, cero mención a algún proyecto de poder y la confirmación sobre el ancla que les impide buscar la superficie. La muestra más clara es que el PJ mendocino es conducido por quien fuera el vicegobernador del gobierno que dejó ese estigma de mala gestión que aún persiste.

Carlos Ciurca sonríe sin salir a superficie mientras controla el peronismo y sostiene ese pacto no escrito de no agresión con Cornejo. Ciurca no cuestiona a Cornejo; el PJ liderado por Ciurca no critica al Gobernador, como el Gobernador tampoco menciona al líder peronista en cualquier referencia hacia la herencia recibida en 2015 y los avatares de la política en la oposición. Difícilmente tenga la misma pasividad hacia el ex vicegobernador quien fuera su coequiper, Francisco Pérez, el gobernador que tras dejar el poder sugirió que gran parte del deterioro de esa gestión vino por el accionar político de Ciurca y también del kirchnerismo nacional.

Si alguna expectativa había por el futuro del PJ en alguna gestión, desde la UNCuyo le bajan el precio. La nueva conducción del rectorado no dio muchas señales aún y las que gestó no fueron muy empáticas. Ante la inminente apertura de inscripciones en las facultades que es, si se quiere, la real apertura de la gestión, aún no hubo anuncios de cambios, apertura a becas y otras señales. En cambio, se anunció un emprendimiento turístico en Potrerillos, con inversión privada y que parece lejano a las necesidades y el contexto de crisis de la Universidad.

Varsavsky y la minería en San Carlos

Hay fuertes movimientos en el manejo de los recursos estratégicos en Mendoza. Por concesiones públicas y negociaciones privadas. Algunas parecen anecdóticas pero trascienden esos comentarios. MDZ reveló que hay intereses mineros en parte de las tierras que el empresario Martín Varsavsky tiene en San Carlos. Allí se registrados dos pedidos de exploración en una superficie de más de 17 mil hectáreas. En el trazado de coordenadas realizado por MDZ, los terrenos se superponen y el edicto menciona como superficiario a Varsavsky.

Los cateos comparten territorio en San Carlos y San Rafael. Los propietarios deberían negociar con Varsavsy para avanzar en alguna tarea, pero su derecho sobre el subsuelo prevalece ante el del dueño de la tierra. Claro que antes tendrán otras dificultades, pues San Carlos es la capital antiminera de Mendoza. Allí comenzaron las primeras tareas de exploración en 2003, cerca de Laguna del Diamante. Por eso el entonces incipiente dirigente Alfredo Cornejo impulsó la ampliación de esa Reserva Natural para impedir la actividad minera. Y desde 2005 comenzó una pelea social contra la actividad que derivó en la sanción de la ley 7722.

La aparición de un pedido minero en San Carlos incomoda en el Gobierno porque agrega ruido al impulso de la actividad y a la estrategia oficial. El Valle de Uco estaba fuera de los planes oficiales por ahora. Nadie puede negar el registro de una propiedad minera, pero difícilmente apoyen una iniciativa que le de argumentos a “enemigos políticos”.

La superposición de intereses entre los “terratenientes”, como Varsavsky, y los concesionarios de recursos naturales, como la minería, es uno de los temas más relevantes que se vienen. Primero, por la forma de compatibilizar intereses, la posibilidad de asociaciones y la confluencia de nombres relevantes entre quienes poseen grandes extensiones de territorio y los que accedieron a concesiones de los recursos. Los nombres se repiten.