Las acreedoras de Manuel Adorni dijeron que la venta del departamento de Caballito la realizaron sus hijos
Claudia Sbabo y Beatriz Viegas atestiguaron ante el fiscal Gerardo Pollicita en el marco de la investigación patrimonial del jefe de Gabinete.
Claudia Sbabo, una de las jubiladas que le vendieron el inmueble de la calle Miró al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
N/ABajo juramento de decir la verdad, Claudia Sbabo y Beatriz Viegas, las dos jubiladas que intervinieron en la compraventa del departamento de la calle Miro al 500, declararon ante el fiscal Gerardo Pollicita. Ambos señalaron que las personas que estuvieron a cargo de la operación con Manuel Adorni fueron Leandro Miano y Pablo Martín Feijoo.
Milano es hijastro de Sbabo, mientras que Feijoo es el hijo de Beatriz Viegas, acreedora de 100 mil dólares de la hipoteca. La primera en llegar muy temprano a Comodoro Py fue Claudia y admitió que los cien mil dólares con los que compró el departamento en mayo de 2025 eran suyos.
“Le preocupa la manera en que la aborde la prensa”, sostuvo una persona que conoce a la jubilada, quien dijo que vio lo que ocurrió durante la comparecencia de la escribana Adriana Nechevenko.
Sbabo sostuvo que el dinero que utilizó para comprar su mitad, en mayo de 2025, era propio. También precisó que cobra una jubilación de 350.000 pesos. La mujer estuvo por espacio de 4 horas en el despacho de Pollicita hasta que llegó el turno de Beatriz Viegas.
Viegas, con ingresos similares a los de Sbabo, dijo que contaba con 115.000 dólares tras vender otros bienes. Según ambas, la oportunidad de inversión llegó a través de Feijoo, a quien señalaron como amigo de Adorni.
El departamento en el que actualmente vive el jefe de Gabinete con su familia fue vendido en noviembre del año pasado. El acuerdo incluyó un anticipo de 30.000 dólares y un saldo de 200.000 dólares a pagar en un año, sin intereses. Es decir, el 87% del valor total quedó financiado.
De acuerdo con la reconstrucción del caso, Sbabo y Viegas habían comprado previamente el inmueble al exfutbolista Hugo Morales como una inversión, siempre con la intervención de Feijoo y Miano. Según fuentes judiciales, Viegas explicó que “era para hacer un pasamanos” y agregó que no aparecieron compradores, razón por la cual avanzaron con una refacción integral, también a cargo de Feijoo.
El fiscal les mostró imágenes del antes y después del departamento, que fue completamente remodelado. Sin embargo, Beatriz Viegas no pudo precisar detalles de las obras.
Lo anterior abre una gran duda en los investigadores, pues no se explican de qué manera el inmueble se haya vendido por 230.000 dólares, financiado y sin intereses, cuando fue adquirido por 200.000 dólares, se pagó una comisión inmobiliaria del 4%, además de la inversión en mejoras.
Todo esto se espera que sea aclarado por Pablo Feijoo, quien deberá atestiguar el 22 de abril y, además, se le advirtió que tendrá que presentarse con su celular y los comprobantes de los gastos vinculados a las obras. Según trascendió, fue él quien pagó la seña y gestionó la compra inicial, que había salido al mercado por 340.000 dólares y finalmente se cerró por casi la mitad.
Los registros oficiales también indican que Feijoo visitó a Adorni en Casa Rosada el 22 de octubre de 2025, un mes antes de concretar la venta del departamento: un semipiso de cuatro ambientes, 150 metros cuadrados, con cochera, patio y balcón terraza. Adriana Nechevenko, escribana que intervino en la compraventa, explicó que el vínculo personal surge de que los hijos de ambas partes asisten al mismo colegio y justificó la financiación sin intereses, basada en la confianza.
En paralelo, la investigación revela que Adorni habría acordado con Feijoo la venta de otro departamento, ubicado en la avenida Asamblea, en Parque Chacabuco. Con ese dinero buscaría cubrir parte de la deuda de 200.000 dólares, que vence en noviembre.
Ese mismo mes también debería devolver otros 70.000 dólares a dos prestamistas: Graciela Isabel Molina y su hija, Victoria María José Cancio. Ambas declararon que le otorgaron un préstamo de 100.000 dólares, garantizado con una hipoteca sobre el mismo departamento de Parque Chacabuco, a dos años y con una tasa anual del 11%.
Los intereses se pagaron en cuotas mensuales: comenzaron en 900 dólares y bajaron a 600 tras un pago parcial de 30.000 dólares. Según consta en el expediente, ese dinero fue utilizado para comprar una casa en Indio Cuá, en una operación realizada ese mismo mes.


