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La intimidad de Cristina Kirchner en el día que su sentencia quedó firme: reuniones, lágrimas y organización

La Corte Suprema ratificó la sentencia contra Cristina Kirchner, que no podrá ser candidata y quedará presa por seis años.

Fuerte comunicado del PRO contra CFK

Fuerte comunicado del PRO contra CFK

EFE

Cristina Fernández de Kirchner irá presa y no será candidata. Así lo dispuso la Corte Suprema en la sentencia que ratificó el fallo del Tribunal Oral Federal 2, el mismo que ahora deberá ejecutar la condena a seis años de cárcel de la expresidenta. En la calle, la militancia, con lágrimas en los ojos, le expresó su fidelidad y retomó el histórico cántico: “No nos han vencido”.

La sede del Partido Justicialista, en Matheu 130, tuvo una nueva jornada de híper actividad. Mientras la expresidenta pasaba de reunión en reunión, la dirigencia política iba y venía del histórico edificio peronista. El martes a las 17.19, cuando se conoció la confirmación del fallo, Cristina Kirchner estaba reunida por Zoom con distintos dirigentes peronistas del país.

“Ella está bien, no va a hacer ninguna locura. La vi entera y acompañada”, relató a MDZ uno de los dirigentes que estuvo con ella en las últimas horas. Tras el encuentro, se trasladó a su casa en San José y Humberto I, donde fue acompañada por militantes.

A las 16 había llegado Axel Kicillof desde La Plata junto a su mano derecha, Carlos Bianco. La militancia lo recibió con tibios aplausos. Algunos lo saludaron: “Bien, Axel, es acá donde tenés que estar”. Sin embargo, desde La Cámpora insistieron con un cántico provocador contra el gobernador bonaerense: “¿Cuánto falta para entender que no fue magia? Nos conduce una mujer”. Algunos intentaron seguirlo y corearon “si querés una nueva canción, vení, te presto la mía”, pero pocos se sumaron.

El gobernador estuvo apenas 20 minutos y no tuvo un encuentro a solas con la expresidenta. Luego regresó a la Gobernación para coordinar los operativos ante los cortes de ruta encabezados por sindicatos en los accesos a la Capital Federal desde el sur, norte y oeste.

Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa, mano a mano

También estuvo en Matheu, Sergio Massa, acompañado por Malena Galmarini, Sebastián Galmarini, Diego Giuliano y Juan Andreotti, referentes del Frente Renovador, que por la mañana había publicado un comunicado en rechazo a lo que calificaron como una “proscripción”. También pasó por la sede Cecilia Moreau, quien se retiró con lágrimas en los ojos, acompañada por su padre, Leopoldo.

“El caso Vialidad no tiene ningún sustento jurídico ni respeto por el principio de responsabilidad objetiva del derecho penal. Con este antecedente, todo líder de cualquier organización política, empresaria o social puede ser culpado por los actos de sus subalternos inferiores”, señaló el comunicado del Frente Renovador.

El sindicalismo analiza la resistencia con Cristina Kirchner

Massa tuvo un rato a solas con Cristina Kirchner. Ya habían hablado por teléfono el domingo por la noche. Su presencia no pasó desapercibida: es uno de los dirigentes que se anotan para competir en las elecciones bonaerenses y busca posicionarse, una vez más, como articulador de las diferencias internas en el peronismo.

Más temprano, Cristina Kirchner se reunió con líderes gremiales, que por la tarde organizaron cortes en los accesos a la ciudad. En ese encuentro se analizó la posibilidad de convocar a un paro, aunque la CGT aún no resolvió si llamará a una huelga general. “Lo más probable es que haya paros en distintas actividades. No imagino a la CGT convocando”, indicó a este medio uno de los gremialistas presentes.

También se hizo presente Juliana Di Tullio, quien llegó por la mañana junto al interbloque de senadores de Unión por la Patria. “Hoy debería ser un día de luto y de muchísima tristeza. La Argentina, si este fallo se confirma, va a dejar de ser el país que conocemos”, dijo al salir.

El día después de Cristina Kirchner

A días de ingresar a prisión, Cristina Kirchner hizo énfasis en la necesidad de “militar y organizarse” para frenar al gobierno de Javier Milei. Está convencida de que esta gestión “tiene fecha de vencimiento” y considera que su detención busca “destruir la organización del único espacio político que puede ser alternativa”.

Por eso, el lunes y el martes, cuando habló ante la militancia, repitió: “A profundizar el acercamiento y la empatía con la gente. Es fundamental que vean una dirigencia política y social comprometida con los problemas que tiene la gente y no con los problemas que tienen entre ellos. Es lo que necesita la gente”.

Después habrá que analizar qué tan responsable es la expresidenta de que en su espacio político no haya una nueva generación de dirigentes que pueda convocar al electorado para representar un nuevo proceso de transformación. Muchos, incluso dentro del peronismo, la señalan a ella como el obstáculo para la nueva generación dirigencial. El caso más explícito, el de Axel Kicillof.

En ese mismo sentido, remarcó: "Yo espero que sea el peronismo, ese espacio político que abrí desde muy joven y en el que abrevé en casa, el cauce de todo esto y que el país pueda ser conducido por esta fuerza política”.

La expresidenta quiere un partido organizado, a pesar de que ella esté en prisión, para confrontar al Gobierno de Milei y ser alternativa de poder. Se trata de una tarea que hasta ahora, en libertad, no logró. No hay un sucesor claro. Queda por ver si en tiempo que le dará la prisión, pueda encausar esa tarea.