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La incertidumbre sobre Milei de la que hablan los empresarios y gobernadores

Los grandes empresarios miran con cautela la reelección del presidente Javier Milei. Cómo atraviesa este momento a los gobernadores.


La relación entre el Gobierno de Javier Milei con los gobernadores se vuelve más negociada y los empresarios empiezan a mirar con cautela el ritmo de la recuperación y el escenario político. Mientras tanto, el Ejecutivo nacional busca exhibir respaldo territorial y atraer inversiones. Hay un cambio de clima alrededor de Milei que empieza a aparecer en dos lugares distintos pero conectados: el Congreso- de que muchos representantes tiene peso político propio como Patricia Bullrich o responden a los mandatarios provinciales- y el mundo empresario.

No se trata de una ruptura generalizada. Tampoco de que los gobernadores hayan dejado de dialogar con la Casa Rosada. El dato es más sutil: dirigentes que durante buena parte de la gestión funcionaron como aliados parlamentarios empiezan a cuidar más sus propios intereses, mientras empresarios e inversores miran con mayor cautela la velocidad de la recuperación y, sobre todo, el escenario que se abre hacia 2027.

La incertidumbre empieza a convertirse así en una variable política.

El fenómeno fue planteado este fin de semana por Joaquín Morales Solá en LA NACION, a partir de las dificultades que comienza a encontrar el Gobierno para mantener alineamientos que durante una primera etapa parecían más previsibles. La discusión sobre la eliminación de las PASO aparece como uno de los ejemplos de esa nueva dinámica.

Los gobernadores tienen sus propios calendarios, necesidades fiscales y electorales. Y, a medida que se acerca 2027, también necesitan construir una posición que no necesariamente coincida en todos los temas con la Casa Rosada.

Eso obliga al Gobierno a negociar. La discusión parlamentaria sobre las PASO es una muestra de esa situación. El oficialismo necesita construir acuerdos con mandatarios provinciales y senadores que cuentan con mayor margen para fijar sus propias posiciones.

La clave está justamente ahí: no necesariamente se están yendo, pero sí están tomando distancia suficiente como para conservar margen propio.Y ese margen puede ser cada vez más importante a medida que se acerque la próxima elección presidencial.

El empresariado también mira qué viene

El otro frente aparece fuera de la política partidaria. Entre empresarios y banqueros estadounidenses empieza a observarse una actitud más cautelosa frente a la Argentina. La simpatía hacia Milei convive con interrogantes sobre el ritmo de los resultados económicos y sobre la previsibilidad del escenario que se abre hacia 2027.

De hecho, el Gobierno busca mostrar exactamente lo contrario. En los últimos días Milei recorrió en Bahía Blanca proyectos vinculados con energía, industria y agroindustria, entre ellos una ampliación de MEGA por US$365,4 millones y una planta de molienda de Louis Dreyfus Company con una inversión anunciada de US$400 millones.

Pero allí aparece una diferencia importante: una cosa son los anuncios de inversión y otra la percepción general sobre el clima económico.

El Gobierno necesita que las inversiones se transformen en actividad, empleo y consumo. Los empresarios, en cambio, miran el horizonte completo: demanda interna, rentabilidad, reglas y continuidad del rumbo económico. Los negocios cerrados, la desocupación que aumenta- el 10% alcanza en Rosario y un poco menos en Córdoba-.

Por eso la pregunta que empieza a atravesar al poder no es solamente cuánto apoyo conserva Milei, sino qué harán los distintos sectores políticos y económicos si el escenario empieza a ser menos lineal de lo que parecía.

Gobernadores que dudan y viajan con Milei: la complejidad del momento

En medio de ese escenario aparece un dato que parece contradictorio, pero que en realidad muestra la complejidad del momento.

Milei viajará a París entre el 30 de septiembre y el 2 de octubre para participar de la Argentina Week, con una delegación de gobernadores de distintos espacios. El objetivo será mantener reuniones con empresarios e inversores europeos y promocionar oportunidades de inversión en la Argentina.

Entre los mandatarios que lo acompañarán estará Alfredo Cornejo. También están previstos Carlos Sadir, Juan Pablo Valdés, Marcelo Orrego, Raúl Jalil, Gustavo Sáenz, Alberto Weretilneck, Ignacio Torres, Rolando Figueroa, Rogelio Frigerio y Leandro Zdero. La participación de Jorge Macri todavía no estaba confirmada, mientras que Córdoba enviará una delegación encabezada por su ministro de Producción.

La foto tiene una lectura política concreta: Milei necesita mostrar que conserva capacidad de convocatoria territorial, mientras que los gobernadores tienen un interés propio en conseguir inversiones para sus provincias.

No hay contradicción necesariamente. Un gobernador puede acompañar al Presidente en una misión para atraer capitales y, al mismo tiempo, negociar con el Gobierno nacional cada proyecto de ley, cada recurso y cada reclamo de su provincia.

Es justamente esa convivencia la que empieza a definir la nueva etapa.

Cornejo, entre la alianza institucional y el margen propio

El caso mendocino resulta particularmente interesante porque Cornejo será parte de la comitiva presidencial.

Mendoza tiene intereses concretos en una agenda que estará presente en París: minería, energía, producción, tecnología y comercio forman parte de las áreas sobre las que el Gobierno busca poner el foco para atraer inversiones.

La participación del gobernador no implica que Mendoza quede alineada automáticamente con cada decisión de la Casa Rosada. Muestra, en cambio, una relación en la que existen coincidencias, intereses compartidos y también espacios propios.

Esa parece ser la lógica que empieza a imponerse entre varios mandatarios provinciales. El problema ya no es solamente Milei: es qué viene después

La discusión política empieza a correrse de la coyuntura inmediata.Mientras el Gobierno sostiene su programa económico y busca demostrar que las inversiones empiezan a llegar, dirigentes provinciales, sectores empresarios y espacios políticos tradicionales empiezan a mirar el mismo calendario: 2027.

La pregunta que aparece es cómo posicionarse frente a un escenario todavía abierto.

Para los gobernadores, eso significa preservar autonomía. Para los empresarios, esperar señales de mayor previsibilidad. Para los dirigentes de la oposición dialoguista, encontrar una forma de diferenciarse sin romper necesariamente con todas las políticas del Gobierno.

Y para Milei, significa sostener simultáneamente tres cosas que no siempre van juntas: la identidad de su programa, los resultados económicos y la construcción de acuerdos políticos.

La gira a París muestra una cara del momento: un Presidente capaz de reunir a varios gobernadores alrededor de una agenda de inversiones.La discusión parlamentaria y las señales de cautela empresarial muestran la otra: los apoyos ya no necesariamente vienen con cheque en blanco.

Ese es el cambio de clima que empieza a atravesar al poder. Y mientras todos miran hacia 2027, cada dirigente comienza a preguntarse cuánto conviene acercarse, cuánto diferenciarse y cuánto margen propio conservar.