ver más

La foto de Kicillof con Gustavo Valdés pone en crisis el discurso de Kirchnerismo Nunca Más

Hasta hace unos meses era impensado que Axel Kicillof, el representantes con votos más emparentado con Cristina Fernández de Kirchner, pudiera sacarse una foto y firmar un convenio con un gobernador radical como Valdés.


Axel Kicillof, el kirchnerista, el ex ministro de Economía de Cristina Fernández de Kirchner, el que casi empeña al país en una crisis económica producto de la estatización de YPF, que no fue recibido por un “compañero” como Martín Llaryora hace un mes, ayer se fotografió con Gustavo Valdés, el gobernador de Corrientes.

El episodio, que bien podría tomarse como algo meramente protocolar, no lo es. Era muy poco factible, casi imposible, que el propio Valdez, radical, aliado político de su par chaqueño Leandro Zdero, aliado en la última elección con La Libertad Avanza, lo hubiera recibido, sonriente, hace tan solo algunos meses.

Esto es cambio de época. Cambio de clima. Ese que Luis Caputo se empecina en negar al advertir que el kirchnerismo no vuelve nunca más y que además Kicillof jamás podrá ser presidente de la Nación. El ministro de Economía lo dice porque sabe de lo que habla. La vuelta a un pasado gastador y negador de las responsabilidades internacionales es la peor carta para su plan económico.

Seguramente hoy el gobierno nacional, y el mismísimo Caputo, estarán que trinan porque un gobernador radical, anti peronista, firmó un convenio de colaboración protocolar con su par bonaerense, ese que todavía sigue siendo “kirchnerista” para la mayoría de la población. La foto, armada y preparada, pone ciertas dudas sobre esa hipótesis que tiene la Casa Rosada sobre el futuro político de Kicillof.

¿Qué le dirán los empresarios y analistas internacionales cuando al día siguiente de su sentencia sobre el futuro del kirchnerismo un jefe provincial que siempre mostró muy buena predisposición con La Libertad Avanza ahora recibe al gobernador bonaerense? La sobreactuación no es buena, y mucho menos anunciar cosas que están fuera de su alcance.

Kicillof está lejos de ser presidente. Para eso, primero, debe acomodar varias cuestiones que solo él tiene cómo hacerlo. Desde la futura composición de la Corte Suprema de Justicia bonaerense hasta determinar si pretende seguir peleado de por vida con Cristina Fernández de Kirchner, con quien comparte votos a pesar de que él tiene una ventaja. Es el único que puede participar.

¿Por qué la importancia de la Suprema Corte? Porque solo si dispone su ampliación, con una nueva configuración, podrá cumplir la promesa principal por la que consiguió el apoyo de casi medio centenar de intendentes peronistas. La reelección indefinida de todos ellos.

“Hoy te digo que no están ni las manos ni las circunstancias para que suceda. Pero no me puedo imaginar esto dentro de un año. Nadie desperdicia la fuerza que le damos a cualquier candidato. No veo jubilándose a más de un centenar de intendentes conocidos y con votos”, le dijo a MDZ un importante jefe comunal del Gran Buenos Aires.

Luis Caputo habló frente a los empresarios del IAEF

Luis Caputo habló frente a los empresarios del IAEF y prometió kirchnerismo nunca más.

Más allá de esta situación, crucial para la política bonaerense, hay otros hechos que pueden opacar el proyecto presidencial de Kicillof, hasta ahora, el único instalado. Ricardo Quintela, sin decirlo, pero sintiéndose representante de buena parte del armado federal del peronismo, dijo sin vueltas que el “próximo candidato debe ser uno de ellos”. Como lo fue Carlos Menem, Néstor Kirchner o, provisionalmente, Eduardo Duhalde.

El Círculo Rojo hace otras cuentas. “A Axel no le da. Sigue siendo el mismo dogmático que condujo la economía hace una década atrás”, sostienen. La gestión de hospitales, seguridad y salud, agravado por la presión impositiva en la Provincia no lo ayuda. Tampoco es un promotor de las actividades productivas pero, comparado con Javier Milei, cualquiera aparece como que lo es.

Sin embargo, Kicillof tiene para exponer dos cuestiones. La honestidad y lo de YPF, que podría haber terminado en tragedia pero fue el milagro por el cual hoy el Estado Nacional puede gestionar el ingreso de divisas producto del fenómeno de Vaca Muerta.

Cristina Kirchner lo dijo. Lo último que querrá es ver a su ex hijo político, hoy enemigo, como presidente. ¿Llegará la sangre tan lejos para que La Cámpora termine tirando del mantel y fraccione lo que hoy es un umbral del 40% en unidad?

Un leading case de esto se empezará a ver esta mañana en Morón. Ahí, tras la pelea entre Lucas Ghi y Martín Sabbatella, hace dos años, todo fue para peor. Uno, el intendente, representa al MDF de Kicillof y, el otro, a los aliados de Máximo Kirchner. Producto de esa fractura, los concejales sabbatellistas acompañaron un pedido de interpelación contra Ghi por el escándalo de la directora de Género profugada porque en su hogar le encontraron medio kilo de drogas. Si bien no hay imputaciones contra el jefe comunal, el espectáculo ya empezó. Y nadie sabe cómo puede terminar.

Las destituciones de intendentes era algo frecuente hasta finales de los ’90 por la pelea entre cafieristas y menemistas. Morón fue un ejemplo de eso y tras la caída de Juan Carlos Rousselot el peronismo no pudo poner un intendente nunca más.

“Si el mileísmo se rompe, nosotros también”, dijo uno de los arquitectos que están juntando todos los sectores para competir en una mega PASO peronista. El operador sostiene que no sería una locura pensar que Sergio Massa se anime a competir contra Kicillof y que, como ventaja original, tendría el apoyo silencioso de la ex presidenta de la Nación.

Milei, Massa y Kicillof están en la misma encrucijada hoy por hoy. Se ven con la obligación de ganar en primera vuelta. El ballotage siempre fue prohibitivo para el peronismo, pero tampoco el gobierno libertario hoy no da garantías de nada.

La pelea entre Patricia Bullrich y Karina Milei no se arregla con fotos. Pero tampoco está tan claro que la actual senadora nacional pueda tener un nuevo acuerdo irrestricto con Mauricio Macri. “El escándalo de la cuñada de Alconada Mon le sirvió para retener su voto y, además, ponerle un freno al Próximo Paso que preparaba el PRO y Mauricio. Ahora la deben tener en cuenta”, confió un legislador que convivió mucho tiempo en ese mundo.

La foto Valdés - Kicillof tampoco es una buena noticia para el radicalismo, ansioso como está para anunciar una nueva fórmula. Bullrich presidenta y uno propio, vice. ¿Otra vez Luis Petri? Para eso deberá tener la aprobación de Alfredo Cornejo... "¿Y por qué no él?" se preguntó un diputado nacional que no le disgusta la idea.