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La CGT define un nuevo plan de lucha sin paro a la vista y en medio de una fuerte interna sindical

El Consejo Directivo se reunió en Azopardo por la reforma laboral, pero por ahora no habrá paro general. Conviven posturas enfrentadas sobre cuánto confrontar.


El Consejo Directivo de la Confederación General del Trabajo (CGT) sesionó este jueves en su histórica sede de la calle Azopardo, en la Ciudad de Buenos Aires, para definir cómo responder al avance de la reforma laboral que impulsa el Gobierno.

El encuentro, que reunió a los principales referentes de la central, se desarrolló en un clima de marcada tensión con la Casa Rosada, pero también atravesado por las diferencias internas sobre hasta dónde escalar el conflicto.

Incógnita sobre un paro inmediato

El dato saliente es lo que no estará sobre la mesa: pese a las expectativas por nuevas protestas y acciones en la calle, por ahora la central descarta convocar de manera inmediata a un nuevo paro general.

La decisión expone la cautela de un sector de la conducción que prefiere no tensar la cuerda al máximo en este tramo.

Una central partida sobre cuánto confrontar

Puertas adentro, la CGT está lejos de hablar con una sola voz. Conviven posturas distintas respecto del nivel de enfrentamiento con el Ejecutivo, aunque sus dirigentes coinciden en sostener un frente común contra la reforma.

Entre las alternativas que la central puso en estudio aparecen la convocatoria a nuevas movilizaciones y actos en puntos estratégicos del país, la organización de jornadas nacionales de protesta con ceses parciales de actividad, la profundización de la ofensiva judicial contra los puntos más resistidos del proyecto y la articulación con otras centrales sindicales y movimientos sociales para coordinar una estrategia conjunta.

Esa convivencia de líneas internas —entre los más combativos y los partidarios de no romper puentes— es lo que mantiene en suspenso el formato final de la respuesta gremial y deja en evidencia la pulseada que se libra dentro de la conducción.

Qué cambia con la reforma laboral

La reforma es uno de los capítulos más polémicos de la agenda oficial. El proyecto introduce modificaciones en materia de indemnizaciones, negociación colectiva, régimen de registración y condiciones de contratación.

Para los sindicatos, los cambios "recortan derechos históricos" y debilitan la capacidad de negociación de los trabajadores. El Gobierno, en cambio, defiende las medidas como un paso necesario para impulsar el empleo registrado y reducir la litigiosidad laboral.

El mensaje de la conducción

En declaraciones radiales previas a la reunión, la cotitular de la CGT, Cristina Jerónimo, anticipó que la central haría público el rumbo de su plan de acción, que —subrayó— se viene desplegando desde el inicio del actual ciclo político y económico.

La dirigente insistió en que el norte es "defender el salario, el empleo y los convenios colectivos" en un escenario de alta inflación y deterioro del poder adquisitivo.

El detalle concreto de las medidas se conocerá en las próximas horas, pero todo apunta a que la CGT intentará sostener la presión sobre el Gobierno sin clausurar los canales de diálogo.

En un contexto de desgaste social y económico, lo que resuelva la central obrera —y cómo logre saldar sus tensiones internas— será determinante para el clima político de las próximas semanas.