La carta de Patricia Bullrich para no ser eyectada del Gobierno de Javier Milei, en plena guerra con Karina
Patricia Bullrich cuenta con un capital político clave para Javier Milei en la gestión libertaria. Por eso sabe que no la puede eyectar.
Patricia Bullrich está convencida de que si Karina Milei decide expulsarla de La Libertad Avanza —como hizo con tantos otros dirigentes que apostaron por las ideas de la libertad— el Gobierno de Javier Milei no conseguirá nunca más una ley. La exministra de Seguridad no tiene demasiados escrúpulos para recoger su equipaje y alejarse del campamento libertario, como lo ha hecho con tantas otras tribus. Sin embargo, esta vez cuenta con un capital político en el Congreso que convierte cualquier decisión en algo más trascendental que una rebeldía adolescente.
Esto mismo es la fuerza que le permite llamar al presidente y decirle que no va a seguir la orden de su hermana "El Jefe" Karina Milei y que ella no va a acompañar el retiro del pliego de la jueza Verónica Michelli, por ser la cuñada de uno de los periodistas que mayores escándalos de corrupción reveló de esta gestión.
Los diputados que responden a Patricia Bullrich
En la Cámara de Diputados hay, por lo menos, nueve diputados que desembarcaron en La Libertad Avanza por gestión directa de la exministra de Seguridad y, al día de hoy, la mayoría mantiene una relación con ella. Estos actores tomaron un rol clave en la Cámara baja para colaborar con un oficialismo que, a pesar de haber crecido en bancas, aún carecía de práctica política para conseguir leyes en el Congreso o disputar con la oposición.
En eso tuvieron un rol clave Silvana Giudici (Ciudad de Buenos Aires) y Laura Rodríguez Machado (Córdoba), que más de una vez salvaron al oficialismo de sus propios errores no forzados por la inexperiencia y se encargaron de sostener sesiones frente al intento del kirchnerismo de dejarlas sin quórum.
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Un ejemplo de eso fue en la discusión por la reforma laboral, cuando un diputado de Unión por la Patria advirtió que no había quórum y pidió que se votara una moción para dejar en evidencia que no había 129 diputados presentes y que la sesión terminara. Ahí salió Giudici al rescate, pidió la palabra y habló con pausas y ritmo desacelerado para darle tiempo a sus compañeros de bloque de volver al recinto, y demostrar el quórum para que la sesión continuara.
La nómina de diputados bullrichistas dentro de La Libertad Avanza se completa con Damián Arabia (Ciudad de Buenos Aires), Sabrina Ajmechet (Ciudad de Buenos Aires), Patricia Vázquez (Buenos Aires), María Luisa González Estevarena (Buenos Aires), Carlos Almena (San Luis), Alejandro Bongiovanni (Santa Fe) y Lorena Petrovich (Ciudad de Buenos Aires).
La mayoría venía de integrar el PRO y, después de la elección de 2025, decidieron dar el salto al oficialismo con la llegada de Bullrich al Senado. Así le permitieron a La Libertad Avanza alcanzar la primera minoría, algo que, en caso de ruptura, el bloque de Gabriel Bornoroni (Córdoba) perdería.
El peso de Patricia Bullrich en el Senado
La correlación de fuerzas en el Senado es distinta. Bullrich llegó a la Cámara alta y no fue del todo bien recibida, ni por la karinista Nadia Márquez (Neuquén) ni por el caputista Ezequiel Atauche (Jujuy). "Ella se cree que viene acá y todo el bloque va a ser solo lo que dice ella", deslizó en diciembre de 2025 una de las voces que más choca con Bullrich en la Cámara alta. Los resultados le dan la razón a la exministra de Seguridad: durante los primeros meses de su gestión consiguió la aprobación del presupuesto 2026, la reforma laboral y la ley de glaciares.
En el Senado, Bullrich no tiene tantos propios. Sí puede jactarse de haber sumado a Luis Juez (Córdoba) que, a pesar de los desaires que sufrió de la tropa tuitera de La Libertad Avanza —con insultos directos y agravios a su hijo con discapacidad—, igualmente decidió alinearse al bloque oficialista. Los que sí le responden son Agustín Monteverde (Ciudad de Buenos Aires) y Carmen Álvarez Rivero (Córdoba), aunque ninguno de los dos cuenta con el peso suficiente para hacer grandes aportes al bloque oficialista.
El capital de Bullrich en el Senado, además de su figura, es su relación con el resto de los senadores no kirchneristas. Al punto tal que tiene muy buena relación con Carolina Moisés (Jujuy), quien a principio de año rompió el bloque kirchnerista y, junto con otros dos senadores que responden a los gobernadores Osvaldo Jaldo (Tucumán) y Raúl Jalil (Catamarca), armó un bloque aliado al oficialismo.
También tiene buen vínculo con Julieta Carroza (Neuquén), Flavia Royón (Salta) y Carlos Espínola (Corrientes). Así, logró articular un grupo político de 46 senadores no kirchneristas para conformar las comisiones y dejar al bloque de José Mayans en una clara minoría.
En el Gobierno saben que, si rompen con Bullrich, la dirigente que navegó por todo el arco político argentino a lo largo de su trayectoria se convertirá en uno de los obstáculos más difíciles. Por eso sigue dentro del oficialismo a pesar de haberle exigido hace más de dos semanas a Manuel Adorni que presente su declaración jurada —algo que todavía no hizo—, cuando todo el Gobierno respaldaba al jefe de Gabinete en medio del escándalo patrimonial. Y ahora puede darse el gusto de llamar al presidente y decirle que no acatará la orden de Karina Milei y que no votará el retiro del pliego de la jueza Verónica Michelli.