La carrera por la sucesión: el riesgo de la conformidad y la imitación a Cornejo
Detrás de escena, la carrera por la sucesión de Alfredo Cornejo arde. La mayoría tiene al Gobernador como "modelo a seguir". Las alternativas y dificultades.
Viñeta número 100. ¿Quién será el proximo Salieris?
“Es lo que dice el Alfredo”, repiten, usando el nombre de pila del Gobernador como signo de una confianza que quizá no tengan y como antonomasia de poder y decisión. Ese nombre se transformó en algo aspiracional también.
En la tierra que comenzó a ser ordenada social, institucional y productivamente por José de San Martín, la utopía de los dirigentes políticos ha caído en valor: ya no pretenden ser los Salieris de San Martín, sino los herederos de Cornejo. Esa mirada sobre el neo caudillo radical la tienen algunos de sus funcionarios que imitan sus modos sin tener el recorrido y la espalda del mandatario y también quienes, con otro perfil, eligen obedecer y esperar. También esconde la resignación de no pretender ser mejores, de romper el estatus establecido. El problema es que se parte de una base de baja autoestima: Mendoza produce menos riqueza que hace dos décadas, genera menos empleo que el crecimiento de la población activa y pierde peso en la economía general. También pierde influencia política; más allá de los elogios circunstanciales de la Nación a Mendoza.
Esa interpretación tiene relevancia en la mirada hacia el futuro de la Provincia, que tiene un corset institucional y hasta un cepo a la imaginación. Detrás de escena está en plena elaboración la trama política para la sucesión en el Gobierno y hay en disputa no solo los posicionamientos personales, sino también la búsqueda de estabilidad en el modelo político que gobierna Mendoza desde hace más de una década.
No solo candidatos
Antes de que se instalen quienes serán los candidatos de “los oficialismos” y la oposición, hay un trabajo de arquitectura institucional que genera una trabazón para que nada cambie a pesar del cambio. Mucho más para agregar no hay, pues, para bien o mal, Alfredo Cornejo ejecutó una modificación en la matriz institucional de la provincia que abarca todo: desde las normas de administración, hasta los códigos de procedimiento; desde la forma de licitar obras, hasta la gestión de los recursos naturales.
El mecano de la Provincia está revestido además por hombres y mujeres que garantizan fidelidad. Hábil, también mantiene puentes con quienes podrían ser enemigos, rivales u obstaculizadores. Subestima al PJ, pero nunca se pelea con Carlos Ciurca; cuestiona a algunos empresarios y concesiones, pero no levanta la voz contra José Luis Manzano ni sanciona a sus empresas. A la inversa, hay “enemigos” que a la hora de las decisiones han sido mansos: los gremios estatales buscan sinónimos en el diccionario para insultarlo, pero acuerdan casi todo. Y la oposición ha avalado en la Legislatura gran parte de las reformas que el Gobernador impulsó. Pericia propia, falta de alternativas ajenas.
En esa discusión por el poder futuro hay un temor no transparentado. En los oficialismos que forman Cambia Mendoza, con sus infinitas líneas internas, y La Libertad Avanza, miden los humores de Milei y Cornejo. Ni siquiera Petri, el más opositor dentro de ese esquema, se anima a mostrar una alternativa disruptiva. El exministro de Defensa está decidido a ser candidato, aún si prospera el acuerdo Milei-Cornejo que lo perjudique. Por eso podría haber alguna alternativa partidaria que, si ocurre, rompería las ecuaciones y abriría el juego mucho más. Es decir, que en el peor de los casos haya una competencia abierta por la gobernación entre un candidato de la alianza “Cornejo-Milei” y Petri. En el medio hay un imponderable para las especulaciones y es lo que inquieta a todos en el poder: cómo seguirá la vida cotidiana de los mendocinos más allá de los ensayos que ejecutan en los laboratorios políticos. Como ya se ha explicado, el deterioro económico baja las defensas y desangela al Gobierno. Cuán profundo sea ese deterioro y cuánto puede trasladarse el mal humor a los votos será parte del análisis más fino entrado el año.
Así como nadie se ruborizó en el oficialismo mendocino cuando Cornejo se subordinó a Milei a pesar de las diferencias y el destrato, tampoco lo harán si es necesario “saltar” del barco libertario para salvarse. En la caja de herramientas hay instrumentos para amenguar el impacto de ese nuevo volantazo. Una de ellas es que haya o no haya elecciones primarias (PASO) en la provincia y el otro, más importante, que se desdoblen las elecciones de las nacionales.
El Gobernador “gobierna” la transición política. Más allá de quien sea quien ocupe el sillón de San Martín, la intención de la actual gestión es que los intendentes y ministros que acompañan a Cornejo sigan la misma inercia. La intención de Cornejo es que Mercedes Rus, Jimena Latorre, Natalio Mema, Rodolfo Montero, Víctor Fayad (si no salta a la actividad privada) y una larga lista de segundas líneas sub 40 garanticen la continuidad. Como ocurrió antes de 2019, el Gobernador apuntala su poder para evitar sentir el costo de la finitud del cargo. La cómoda decisión de no rebelarse por parte de sus subordinados le garantiza esa tranquilidad también.
Claro que en las charlas privadísimas sí hay inquietudes entre los futuros herederos. El espejismo que se construyó alrededor de los dólares del Fondo de Resarcimiento evita que esté sobre la mesa la crisis productiva latente y también el futuro. Ese dinero está a punto de acabarse aún antes de que empiecen las obras y al futuro gobernador solo le quedará pagar certificados. Por eso ya hay algunas quejas enmudecidas sobre el destino de los fondos. Que se priorizó el Acceso Este por el “efecto vidriera” en vez de obras productivas. Que es contentó a intendentes del Gran Mendoza para responder más a la demanda del voto urbano de Cambia Mendoza, antes de inversiones productivas en el desierto patagónico donde está Vaca Muerta. Que la infraestructura turística priorizada no era la necesaria. “Al próximo gobernador le va a pasar como a Suarez: Cornejo lo condicionó financieramente con la cláusula gatillo y no se pudo quejar. El heredero de Cornejo va a llegar con la caja seca y con obras a pagar”, relató a MDZ un oficialista.




