La alerta que se encendió en Mendoza y los motores de Cornejo para el futuro
Serrat estuvo en Mendoza y fuera de los aplausos obligados su discurso incomodó. Las postales que duelen en Mendoza. El sinceramiento educativo y los "motores" de Cornejo.
Martínez de Rozas y Arístides Villanueva, una de las esquinas más concurridas de la principal zona recreativa de Mendoza. Son casi las 18. Un grupo de turistas pasa y cuando el semáforo da el verde hay autos que esquivan: un hombre hurga en un contenedor para tratar de rescatar algo que sirva.
Sábado, mismo horario. Los contenedores están abiertos. Una mujer deja el changuito, mientras dos de sus hijos juegan a su alrededor. La mujer saca restos de alimentos y los reparte. El semáforo da el verde y los autos pasan rápido, mientras otros mendocinos y turistas cruzan caminando por la senda peatonal, a pocos metros de los contenedores verdes. La mujer y sus hijos siguen en la rutina de buscar comida entre los descartes del restaurante que está en la puerta. Lo que pueden, lo reciclan; si no, comen allí, obviando pudores.
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Unos días después algo cambia, pero no demasiado. En vez de dos contenedores hay uno. La rutina de buscar algo para sobrevivir se muda a otros sitios de la ruta gastronómica de Mendoza mientras esa realidad parece pasar desapercibida en una comunidad que elige ver la realidad en un espejo de mano o, en su defecto, en su versión moderna, el teléfono celular. “Mejor no ver”, susurra una mujer ante la consulta de MDZ. “Nosotros tratamos de ayudarlos en lo que se puede, pero es difícil porque no tenés cómo”, dice un mozo de la zona.
En la misma Ciudad un hombre alertó de manera general lo que se vive a diario de manera particular. Ante un público más atento al protagonista que a lo que estaba diciendo, el catalán Joan Manuel Serrat, que probablemente no haya pasado por la esquina de Martínez de Rozas y Arístides Villanueva cualquier día a las 18 horas, pedía abrir los ojos: “Que no nos vuelvan sordos los gritos de angustia y que las injusticias cotidianas que nos tocan vivir no se conviertan nunca en una normalidad capaz de volvernos el corazón de piedra”.
De piedra seguramente habría que tener el corazón para, al menos, no inquietarse al pasar por esa y otras esquinas. Igual al saber que en Argentina las “privaciones alimentarias”, es decir la falta de alimentos de calidad que consumen los niños, afecta a más de un tercio de los niños y adolescentes: según el Observatorio de la Deuda Social el 35,5% de los niños argentinos sufren inseguridad alimentaria y entre ellos “la mitad experimenta situaciones graves de privación” o, para sacar los eufemismos, esos niños “viven en hogares donde se experimenta situaciones de hambre por no tener que comer”. Mendoza lo sufre y lo sabe. Hay indicadores que son parte del recorrido de carencias. Desde el desempeño escolar, hasta el aumento de la mortalidad infantil.
Serrat, que fue homenajeado durante tres días, dijo un discurso que parecía revolucionario en medio de la forzada armonía discursiva en la que está sumida Mendoza. Si el arte es la máxima expresión de libertad, Serrat hizo honor entregando mucho más que canciones en su visita a Mendoza. Entre el público estaban los principales dirigentes políticos de Mendoza, muchos de los cuales por convicción obran de manera diferente a lo que pregona el catalán. “Una sociedad que fomente el individualismo nos está conduciendo al abismo. Como pueblo podemos progresar juntos y unidos…Les aconsejo que desconfíen de aquellos que se manifiestas apolíticos, son políticos terroríficos. Desconfíen de los neutrales, los equidistantes, de los que se ponen de perfil cuando sopla el viento”, decía.
Las palabras simples del hombre más fotografiado del fin de semana en Mendoza rompieron el monocorde discurso y la Universidad Nacional de Cuyo fue quien abrió esa posibilidad, incluso para que se digan con más énfasis algunos de los mensajes que se generan en sus claustros pero no logran penetrar en la sociedad que los contiene.
El propio Serrat puso de relevancia el camino: el camino a la libertad es la educación; el conocimiento, el saber. Justo lo dijo en la Universidad Nacional de Cuyo, la principal casa de altos estudios de la Provincia.
Justo coincidió con la difusión de algunos datos educativos de Mendoza que por primera vez sinceran un estado de situación que se escondía detrás de eufemismos. Un cuarto de los adolescentes que cursaron el secundario en escuelas públicas el año pasado repitió de año tras el retorno a las normas de exigencia que eran habituales. En las estadísticas aparece como extraña la diferencia con lo ocurrido en las escuelas de gestión privada.
En datos generales un 20% deberá cursar de nuevo el año. Pero poco más de la mitad de los adolescentes había “pasado” sin problemas. Ese indicador generó un estrés en las escuelas por las complejidades para ubicar a los estudiantes y también preocupación mayor al problema real en las familias. En ese mismo informe hay otro dato relevante para un nuevo comienzo: en Mendoza los niños y adolescentes están en la escuela y permanecen, aún con esas dificultades para aprender y para llegar. Sí preocupa en la DGE que, por ejemplo, hay una dejadez que se hace crónica: más de un tercio de los jóvenes terminan de cursar el último año pero no se reciben. Es decir, no rinden materias y no obtienen el título secundario a pesar de estar tan cerca de lograrlo.
Como en todas las realidades, mejor saber para poder mejorar. Había ocurrido en Mendoza con las dificultades de aprendizaje en la primaria. La mayoría de los niños no podían leer y, peor, no comprendían lo que leían. El alerta nacional generó una movilización del Estado y la sociedad civil. En Mendoza hay ley y hay programa de alfabetización y a contramarcha de la impronta nacional, el Estado invierte en libros y tecnología. Hay resultados y a pesar de las tensiones y las enormes carencias, la escuela es el lugar donde más garantías y derechos se cumplen para los niños de la provincia.
El secundario está en plena crisis y proceso de cambio. El contexto es complejo porque, como ocurrió en épocas de la Ley Federal, ocurre en un momento de “energías negativas” hacia la educación pública y la intervención del Estado. En el futuro inmediato hay una oportunidad en puerta: por cuestiones poblacionales habrá menos presión sobre la “cantidad” de alumnos, bancos y recursos. Y la exigencia se trasladará hacia el qué y cómo.
Momento clave
La profunda siembra sobre el futuro educativo convive con otro momento bisagra en Mendoza: el futuro productivo y la administración de recursos estratégicos.
Alfredo Cornejo estuvo una semana en Estados Unidos y su ausencia se notó con las crisis que su equipo solo pudo disimular desde lo comunicacional. La suspensión, previa censura, de la Vendimia es solo una muestra de ello. Cornejo estuvo presente en algunas de las reuniones con los “dueños” de la nueva Argentina: empresarios mineros, petroleros y representantes del sistema financiero que confirmaron cuáles son los “motores” del país. Aunque no se reunió con ellos, los mensajes de Horacio Marín, de YPF, y José Luis Manzano, de Integra, generaron algunas señales.
Lo de YPF es más transparente porque la petrolera estatal confirmó inversiones en exploración petrolera no convencional, tras haber ejecutado en la provincia uno de los planes de desinversión y retiro (con aviso) más fuertes de la historia. Por eso la producción en 2025 bajó fuertemente. La posibilidad de que YPF ejecute la segunda etapa del plan sobre Vaca Muerta antes del 2028 parece más cercana y las compañías que esperan esos resultados podrían, también, adelantar inversiones.
En el caso de Manzano y Potasio Río Colorado la realidad es más vidriosa porque más allá del anuncio del empresario mendocino de postular al RIGI se debe definir la renegociación del incumplido contrato. Minera Aguilar no terminó la planta piloto en 2025 (que Vale había dejado en estado avanzado) y el Estado también tuvo cláusulas incumplidas. Hay auditorías en marcha y pronto, por lo que dijo Cornejo en Estados Unidos, podría resolverse el conflicto. Ya hubo renegociaciones similares: Cornejo y Jimena Latorre hicieron una profunda auditoría de EDEMSA que detectó serias irregularidades. Luego hubo una renegociación que, en la balanza, resultó altamente beneficiosa para la empresa concesionaria. Tanto, que no solo extendió plazos, bajó canon y subió tarifas, sino que le posibilitó generar otros negocios en la industria de la energía.
Cornejo convive con esa agenda productiva y otra que de a poco le ocupará más tiempo: la de la continuidad política de su proyecto. Tadeo García Zalazar, Ulpiano Suarez y hasta medio gabinete se cree en carrera. Como ha hecho en otros momento similares, Cornejo abre el juego. Petri es el “enemigo” a vencer y el Gobernador, al menos así lo dicen algunos operadores, confía en poder bloquearlo no con votos, sino con acuerdos políticos con su jefe Milei. Las dos agendas conviven y algunas veces chocan. Con 12 años en el poder el riesgo es ponderar la continuidad de esa hegemonía antes que el horizonte común.


