Javier Milei debe elegir entre sacar leyes o seguir siendo mileísta mientras el kirchnerismo ve su fin de ciclo
Todos los espacios políticos siguen con tensiones internas que los someten a tomar decisiones traumáticas o incómodas. Mientras queda solo en el escenario por la incapacidad opositora de modificar sus formas y sus discursos, Milei pretende tener leyes, aunque para eso debe ceder, algo que no está en su vocabulario. Por su parte, Axel Kicillof no se decide a "matar" a sus padres por miedo a quedarse sin parte del cuerpo.
El presidente Javier Milei regresó a Córdoba para participar del Festival de Jesús María.
X (@LLibertadAvanza)Argentina parece ser un país en el que una lija cotidianamente le cercena parte de su pasado. Ya no quedan rastros de aquel Raúl Alfonsín dominante y revolucionario que convirtió a los militares en simples empleados de un Estado dominado por civiles, habiendo enjuiciado a sus criminales en un proceso ejemplar para todo el mundo.
Mauricio Macri debe decidir si sigue haciendo política o termina viajando por el mundo, tal cual embajador plenipotenciario que disfruta el último tercio de su vida. Cristina Fernández de Kirchner, su antagonista protagónica por más de una década, directamente se debate entre una defensa fútil en una nueva causa judicial, la prisión y la salud.
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Tampoco queda el menemismo, ahora diluido en una simple representación de tercera generación que maneja el entorno de Karina Milei, y el peronismo bonaerense, que supo conducir a su antojo Eduardo Duhalde, sucumbió ante un kirchnerismo que ahora pelea para no fracturarse o, directamente, desaparecer.
Con la líder detenida en su domicilio, su hijo solo se aferra a una conducción partidaria que no significa nada si no tiene un candidato de valía que los represente. Y Axel Kicillof, amenazante, tiene la atadura doctrinaria que le impide abrirse a otros sectores “progresistas” que desean proponer un proyecto alternativo al de Javier Milei, lejos de la propuesta presentada en 2019 cuando prometían volver mejores. Alberto Fernández y Cristina están vedados electoral y públicamente. Y Sergio Massa, el tercero en esa foto, todavía no decidió si continúa aferrado a un frente que solo remacha un techo electoral.
El ex superministro necesita, imperiosamente, que la gestión de Javier Milei sea más catastrófica que su 211% de inflación con el que se despidió hace tres años. Por ahora no estaría sucediendo, aunque el cierre de empresas sea un título cotidiano.
El propio Gobierno, sin embargo, da muestra de algunos cambios. Ya no son todos ni casta ni degenerados fiscales. Patricia Bullrich dijo con todas las letras que la reforma laboral y fiscal presentada por el Poder Ejecutivo será modificada y tendrá en su interior nuevos elementos aportados por gobernadores aliados y senadores dialoguistas. “En diciembre no podíamos debatirlo”, recordó ante una consulta de este periodista en El Noticiero de LN+, que conduce Hugo Macchiavelli.
Bullrich nota que, por más que baje el dólar y el país haya crecido en términos económicos por dos años consecutivos, el horno no está para bollos. En las recorridas del ministro del Interior, Diego Santilli, también observó el mismo humor. Todo bien con las reformas, pero “la mía” no te la regalo.
“Al final, Santiago (Caputo) tenía razón… Era con los gobernadores adentro”, recordaba un experto que escuchaba cómo El Jefe y los Menem siempre sostuvieron que era sin ellos. “Siempre es más fácil después de haberles ganado”, confiesa uno de los primos riojanos.
En el mismo noticiero, el miércoles, se produjo un fortísimo altercado entre los periodistas y la senadora provincial Florencia Arieto, que sirve para mostrar la otra cara del “éxito económico”. A los gritos, la legisladora le pidió que se callase al empresario Ezequiel Sosa, dueño de la empresa LUSTRAMAX, cuando este quería contestar los motivos por los cuales debió despedir a 20 operarios de su planta.
“Yo no tenía problemas en darle lo que quisieran cuando andábamos bien… Pero ahora estamos mal, no podemos mantener eso”, había atinado a explicar Sosa cuando Arieto lo cortó en seco. “Los despidos es algo que está contemplado por la ley de trabajo”, vociferaba mientras impedía a los periodistas realizar otras preguntas.
Esta dualidad, entre el “éxito” y “el desastre”, es, para los economistas liberales, un proceso que hay que pasar porque “la economía está buscando su punto de equilibrio”. ¿Es el modelo Lumilagro el que pretenden? La empresa emblemática de termos despidió a sus operarios y ahora importa todos sus productos desde China. Hay otros termos que creen que esto es imprescindible para luego crecer.
Mientras tanto, tal cual un predicador, Milei participa de festivales en diferentes puntos del país. Su gente lo idolatra casi como a un evangelizador, sin compararlo con Dante Gebel, el evangelista que algunos dicen que puede ser candidato presidencial en 2027.
De los dos, Milei es el más original. Hasta el más parecido a una población que sabe que quienes detentan el poder viven mucho mejor y hasta con más impunidad que el resto de la misma sociedad. No importa que insulte, odie o provoque indolentemente a los discapacitados, jubilados y universitarios. Es la bronca que todavía no se apagó del pasado reciente.
KICILLOF OBLIGADO A CANTAR VALE CUATRO
En las últimas horas trascendió que el gobernador Axel Kicillof les pidió a sus intendentes aliados en el Movimiento Derecho al Futuro iniciar una rápida campaña de presentación de avales para constituir listas propias en la mayoría de los 135 municipios para competir contra La Cámpora.
Eso no significa, sin embargo, que vaya a pelear en todos ellos. Quizás lo haga en una veintena, en las que sobresalen Morón, Tigre, Quilmes, Avellaneda, Tres de Febrero y La Plata, entre otros. Hasta ahora, la amenaza fue lo único que le sirvió para que sus “primos” no le siguieran manejando la agenda y el Gobierno o, como pasó en septiembre, el armado de las listas.
“¡Siiiii!”, exclamó un intendente cuando recuerda que el MDF consiguió conducir en las dos principales secciones electorales, como la primera y la tercera. “Pero fijate, al final, quién puso más senadores y diputados. Fueron ellos, los amigos de Máximo”, sentenció.
Kicillof nunca fue amante de las internas. Y mucho menos de un salto al vacío como podría significar la ruptura de Fuerza Patria. Nadie quiere ser el responsable de la fractura, pero mucho menos se animan a perder.
Cada vez que aparece la tensión con los seguidores de Máximo Kirchner, el gobernador recuerda cómo le fue al peronismo cuando realizó una interna provincial. Fue la pelea entre Aníbal Fernández contra Julián Domínguez. Ganó María Eugenia Vidal, con Felipe Solá, por el Frente Renovador, yendo por afuera. Creyente en lo que estudió y mamó desde adolescente, los límites son muy estrechos para Kicillof. Si no, nadie puede creer por qué aún no se animó a ir a buscar afuera del kirchnerismo lo que puede perder desprendiéndose de La Cámpora. Para él, nadie puede salir indemne de haber provocado la fractura del peronismo kirchnerista renovador, esa unidad que había prometido hacerlos volver mejores.


